martes 13 de abril de 2010 - 2:10 AM

"Me pareció hipócrita saludar al Presidente Uribe después del video de supervivencia": Moncayo

Trece días después de recuperar la libertad, el sargento Pablo Emilio Moncayo reveló hoy que no haber saludado al Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, obedeció a que le parecía ‘hipócrita’, al considerar que de una u otra manera presionó al mandatario de los colombianos en septiembre del año pasado, para que realizara un acuerdo o intercambio humanitario con las Farc.


El sargento Moncayo expresó que "me parece muy hipócrita venir a saludar al Presidente después de semejante video, yo sabía que eso era muy fuerte y por lo tanto consideré que no era conveniente en términos coloquiales venir a ‘lambonear’, sabiendo que me había expresado de esa manera".

En esa oportunidad, el uniformado desde las selvas del país le dijo al Presidente que un rescate militar era desastroso y que se encontraba esquivando bombardeos y ametrallamientos de las Fuerzas Militares.

Sostuvo el uniformado en ese momento que "nosotros hemos puesto tiempo valioso de nuestros días con abnegación y sacrificio, para recibir en pago la ingratitud y el olvido; es justo pues, que no nos nieguen más el derecho a ser libres (…) Señor presidente Uribe, abra la puerta por favor que quiero ser libre".

El pasado 30 de marzo, día de la liberación, Moncayo agradeció y saludó a los Presidentes de Venezuela y Ecuador, Hugo Chávez y Rafael Correa, respectivamente, por las gestiones que ellos pudieron adelantar con la subversión para volver en libertad.

AMOR POR EL UNIFORME
Por otro lado, el hijo del ‘Caminante por la Paz’ confirmó que continuará prestando su servicio al Ejército Nacional, como un acto de honor y valentía.

"Estoy orgulloso de portar este uniforme. Es un honor y un sacrificio a los soldados y policías que se encuentran encadenados", al ratificar su permanencia en el Ejército.

El suboficial contó que en ocasiones le tocó tragarse la felicidad que le representaron algunos éxitos militares como el de la Operación ‘Jaque’, que el 2 de julio de 2008 dejó en libertad a 15 personas entre civiles y uniformados.

"Con respecto a la Operación ‘Jaque’, nosotros quedamos admirados, y festejamos secretamente, claro que también sentimos un poco de impotencia, porque pensábamos: ¿por qué no estuvimos nosotros allá, por qué no fuimos nosotros?", afirmó el sargento Moncayo, aclarando que aguantaron debido a la resistencia que les enseñó el Ejército.

LAS CADENAS
Una de las cosas más difíciles para los uniformados fue el hecho que los encadenaran y por eso tuvieron problemas con los insurgentes que los custodiaban para evitar que se fugaran.

Moncayo narró que "a mi sargento (Luis Alberto) Erazo lo acusaron de quererse fugar, entonces nos encadenaron, tuvimos un pequeño altercado o alegato porque nos iban a encadenar al cuello y solicitamos que nos encadenaran al pie, eso provocó que la pierna se nos infectara y se nos inflamara y que hasta cambiara de color de verde a roja, morada y luego negra. Por eso en el transcurso de siete meses, aproximadamente, caminé con muletas, fue un tiempo muy amargo".

El Sargento contó además que estuvo retenido con otras cuatro personas de la Policía y uno del Ejército. "Estuve con el coronel (Edgar) Duarte, con los policías (Elkin) Hernández, (Luis Alberto) Erazo y Álvaro Moreno y con Libio Martínez, del Ejército", dijo el ex secuestrado.

SOBREVIVIÓ AL FUSILAMIENTO
Por su parte, el soldado profesional Josué Daniel Calvo dijo que lo más difícil de su secuestro fue estar encadenado.

"El maltrato empieza desde el momento del secuestro, mantuve siete meses siendo transportado en hamacas por los cinco impactos de bala que recibí. Después me llevaron unas botas para que comenzara a dar los primeros pasos, me encadenaban en la noche y constantemente estaba amenazado de muerte. Repetían que el que intentara escapar o si había un rescate militar, nos asesinaban", expresó el soldado Calvo.

El soldado Calvo narró que luego de recibir cinco impactos de bala en sus dos piernas, integrantes de las Farc intentaron fusilarlo con una pistola y posteriormente un fusil, armas que no se activaron y por esa razón se salvó.

"Un guerrillero me cogió de un brazo y el otro de la otro y me colocaron una pistola sobre mi pecho, accionaron el disparador pero afortunadamente y gracias a Dios, el arma no dio fuego. Nuevamente, la ‘cerrojiaron’ y la volvieron a poner sobre mi pecho... nuevamente no dio fuego. Luego lo hicieron con un fusil que tampoco dio fuego, gracias a Dios", dijo el soldado Calvo.

El militar dijo que lo único que hacen las Farc es daño al país y los calificó como "un grupo terrorista".

Los uniformados fueron enfáticos en asegurar que cada segundo en la selva y en cautiverio "es un segundo donde la vida peligra, ellos toman la decisión de si le quitan la vida a uno o no".

CERCA DE UN RESCATE
El sargento Moncayo dijo que en varias oportunidades las tropas del Ejército estuvieron cerca de llegar al sitio del cautiverio, pero que esa misma proximidad pone en riesgo a los secuestrados.

"Diría que innumerables ocasiones estuvo muy cerca el Ejército. Siempre cerca a los sitios donde nosotros nos encontrábamos, sólo que por distintas razones que se escapan a la voluntad de uno, no se dio el rescate", concluyó Mocayo.

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