miércoles 31 de marzo de 2010 - 12:59 AM

Pablo Emilio Moncayo: su historia

En la mente de doña Stella Cabrera todavía está aquella llamada telefónica que recibió en la noche del 21 de diciembre de 1997, cuando una persona cercana a la familia le alertó que la base militar de Patascoy, Nariño, donde prestaba servicio su hijo Pablo Emilio, había sido atacada por la guerrilla de las Farc.

Cómo olvidarlo, si fue ese el momento en que la vida suya y la de su familia se dividió en dos: antes y después del secuestro de ‘pablito’, el único hijo varón entre doña Stella y el profesor Gustavo Moncayo.

Para ese entonces Pablo Emilio tenía 19 años de edad y era cabo segundo del Ejército Nacional. Su ilusión de ser un experto en comunicaciones lo llevó al cerro de Patascoy, especializado en la materia.

Entre sus compañeros siempre se distinguió por su buen sentido del humor y por su nobleza, rasgos que sin duda obedecen a una crianza guiada por docentes, acompañada por la vida en la tranquilidad de un municipio como sandoná, Nariño, de donde son oriundos los Moncayo Cabrera.

"Él no sabía ni qué eran las Farc, porque hasta donde nosotros estábamos no llegaban los ecos de la guerra", recuerda Yuri Tatiana, una de sus tres hermanas.

Justamente fue esa inocencia la que lo llevó a vincularse a las Fuerzas Militares, ya que su ilusión era ser todo un experto en comunicaciones al interior de la institución.

ENTRE CADENAS"Lo que en el momento parecía un incidente de horas, o tal vez de unos cuántos días, terminó siendo un calvario de 12 largos años", recuerda la madre del uniformado, quien no disimula las lágrimas cuando ha tenido que ver las cadenas que cuelgan del cuello de su hijo Pablo Emilio.

En los doce años de secuestro se han conocido apenas tres pruebas de vida suyas; la última fue divulgada en septiembre de 2009. Allí se le aprecia notablemente deteriorado, cansado y bajo de ánimo.

Del ‘pablito’ que se llevó la guerrilla hace 12 años, queda muy poco. Así lo reconocen sus familiares, quienes no pueden borrar de sus recuerdos la nueva imagen de su hijo y hermano. El mismo que alcanzó la edad adulta lejos del calor de su casa y en medio de la espesura de la selva.

Poco se sabe de su salud o de las condiciones en las que se encuentra. En los videos siempre dice que se encuentra bien, pero sus ojos reflejan el agotamiento de más de una década soportando el flagelo del cautiverio.

Recientemente corrió el rumor que su estado de salud no era el mejor y que hasta se le había volado a sus captores, información que nunca pudo ser confirmada por nadie.

Su libertad fue anunciada el 16 de abril del 2009. Desde ese momento dicho proceso se ha visto en vuelto en más de una dificultad, que lo tienen a pocos meses de cumplir un año sin que se produzcan resultados concretos.

Hoy tristemente, con 31 años de edad, él y su compañero Libio José Martínez, llevan sobre sus espaldas el peso de ser los secuestrados más antiguos de la historia colombiana.

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