sábado 31 de enero de 2009 - 4:29 AM

Regresaron militares discapacitados que conquistaron el Aconcagua

Con aplausos, felicitaciones, pancartas, sonidos de tambor y el canto del himno nacional fueron recibidos hoy en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, los militares discapacitados que alcanzaron la cumbre del Aconcagua, ubicada en Mendoza, Argentina.

El coronel Gabriel Cardona, el cabo Jesús Loaiza, los soldados profesionales Bernardo Prieto, Edgar Cardona y el civil Nelson Cardona fueron los andinistas colombianos que lograron la hazaña y pusieron a ondear el tricolor nacional a 6.962 metros de altura.

Militares discapacitados

'La alta montaña es muy difícil, los soldados estaban muy bien entrenados y las personas que llevábamos para que nos auxiliaran fueron un apoyo importante', expresó el coronel Gabriel Cardona, quien tenía el grupo a su mando en territorio argentino.

Según narraron los montañistas en Bogotá, la suerte los acompañó, la montaña los dejó ascender, salieron adelante sin ningún contratiempo y no perdieron ningún día desde cuando empezaron a vivir el sueño.

'Estar a menos 20 grados de temperatura es muy difícil. A más de 6.000 metros de altura la hipoxia es fuerte, pero cumplimos con el sueño de estar en el Aconcagua y de rendirles honor a nuestros hombres heridos y caídos', comentó el coronel, quien se quedó antes de la cumbre en el puesto de mando, por si había algún problema y respondiendo por toda la expedición.

Los alpinistas de otros países admiraron al grupo nacional que consiguió el ascenso. El equipo de militares, de la ‘Expedición Huellas’, terminó siendo la representación de todo un país y no sólo soldados que buscaban alcanzar un logro personal.

'La gente que ascendía dejaba mensajes de apoyo. Hicieron calle de honor cuando alcanzamos cumbre. Querían tomarse fotos y aplaudían porque no creían que unas personas discapacitadas estuvieran allí', narró el coronel Gabriel.

Para Nelson Cardona, otro de los expedicionarios, esta experiencia constituyó un reto importante para demostrar que no existen las limitaciones. 'Fue algo apoteósico. Teníamos en contra que no llevábamos los dos pies como los demás y a favor, que teníamos una gran fuerza de voluntad y perseverancia', dijo Cardona.

Y recordó que el momento más duro que vivieron los colombianos fue 'llegando a la cumbre cuando el soldado Edgar dijo que no quería seguir, que continuáramos nosotros. Fue difícil porque le bajó la energía al equipo a 30 metros de llegar al objetivo'.

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