domingo 24 de enero de 2010 - 10:00 AM

Si la yuca no llega de Ecuador la libra estaría a $10.000

La yuca, la carne y el ají en Santander es una bendición que perfectamente se puede 'echar' a la mañana, mediodía y hasta bien entrada la noche.

Pero como van las cosas, hasta el ají habrá que traerlo de fuera de nuestras fronteras tal y como acontece hoy con la carne y la yuca.

¿La yuca?
Sí, esa raíz que se cultivaba hasta encima de las piedras en Lebrija, la estamos consumiendo pero ecuatoriana.

Sí señor, del Ecuador, y para la muestra el siguiente botón.

Según las estadísticas de la Central de Abastos de Bucaramanga, Centroabastos, en diciembre entraron 352 toneladas de yuca procedentes del sureño país, es decir, 11,7 tractomulas de 30 toneladas cada una.

Y como si fuera poco, el aguacate, ese que si no tiene cédula de San Vicente de Chucurí no sabe a bueno, también viene del sur en grandes cantidades.
En el último mes de 2009 llegaron 122 toneladas de esa fruta cosechada en la tierra de los Quechuas.

Según Fabio Mariano Olave Tirado, gerente de Centroabastos, existen tres variables que están jugando en esa dinámica.

'La primera, que la oferta es menor que la demanda, al punto que es rentable para un comerciante traer un cargamento de yuca desde Ecuador tras 26 horas de viaje en un camión. También hay que aclarar que nuestra cosecha de yuca se da en septiembre y octubre', agregó.

La despensa

La otra situación es que Santander, a pesar de ser un departamento de origen, es decir, gran productor de alimentos, a su vez, es la despensa de la Costa Atlántica, es decir, de medio país.

Lo anterior significa que ahora es un centro de recepción de productos para su posterior distribución.

'Diariamente Santander abastece a Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y Valledupar. Son aproximadamente 450 toneladas que se van hacia esa zona del país con todo tipo de productos, principalmente de legumbres y hortalizas (líchigo). Cuando se presentaron los paros camioneros, desde Centroabastos salían caravanas hacia ese destino compuestas por más de 50 camiones', agregó.

La tercera tiene que ver con la dinámica comercial.

'Cuando hay escasez se tiene que abastecer de donde se tenga el producto para atender la demanda y, además para regular los precios, o de lo contrario, productos de tradicional consumo se volverían exóticos.', agregó.

Esa dinámica, de acuerdo con Olave Tirado, ayuda a jalonar la economía regional, pues había excedentes que se quedaban en los cultivos y ahora se comercializan.

Para Don Juan Andrés Camacho, un hombre de la provincia de Vélez, la yuca criolla sabe mejor o si no 'hagan la prueba con la sata, que se puede comer asada, es amarilla y muy cremosa'.

Lo cierto es que si hay escasez de yuca, para esta temporada tendría precio de 'lomo chiquito'.

Otras cargas más


Las granadillas que se encuentran en el centro de Bucaramanga y que se venden a 3 por $1000, vienen igualmente de Ecuador.

A la Central de Abastos de Bucaramanga llegan los camiones y se pesan. Cada una sale en promedio a $150, lo que significa que la intermediación le aplica un 100% más al comercializarla.

Pero igualmente de afuera nos llega mandarina, mango tommy y mango bandai.

Igual acontece con la cebolla roja que llega de ese mismo país, cuando antes se traían de Ocaña, Norte de Santander, en múltiples presentaciones siendo las 'cebollitas ocañeras', todo un manjar.

Y para no ir muy lejos, sigue entrando el bocachico capturado en Argentina, pues el Sogamoso desde hace varios años no pudo atender la demanda de ese tradicional pez.

De acuerdo con el reporte del departamento de mercadeo de Centroabastos, la gran mayoría de los granos son extranjeros.

Por ejemplo, la lenteja, cebada perlada y el garbanzo son chilenos o en su defecto canadienses.

Y qué decir de los condimentos. Para resumir, todos vienen de afuera, hasta el achiote que se tenía en los patios de las casas de Bucaramanga tiene otra nacionalidad.

Y ese patacón que se come gustoso puede ser de plátano peruano y el jugo de guanábana criolla, seguramente tendrá sus raíces en Venezuela.

LA VOZ DEL EXPERTO


Pura economía campesina

Víctor Hugo Morales Nuñez
Gerente de la Cooperativa Agroindustrial de Santander.

'La yuca en Santander ha sido un cultivo de economía campesina, es decir, de subsistencia; y solo se saca al mercado lo que queda del sancocho.

El cultivo no hizo el tránsito hacia la tecnificación, mientras la ciudad creció y por ende aumentó la demanda. Ahora, se tiene que sumar otro agravante: la yuca criolla no tiene vida de postcosecha, es decir, se daña muy rápido. La yuca sata de Vélez es un pan, pero no se puede transportar y ahí radica uno de los mayores inconvenientes de las variedades criollas, a pesar de tener excelente sabor.

¿Qué ha pasado? Se tienen dos variedades de alta calidad y buen soporte postcosecha: la Armenia y la moradilla, que son cultivadas fundamentalmente en Arauca y el Eje Cafetero.
Pero ellas son cíclicas, es decir, se cosechan por temporada porque en el trópico hay que jugar con el verano pero también con el invierno. Con esos inconvenientes  quedan unos meses sin oferta de yuca, al punto que es rentable para los comerciantes traerla de Ecuador, a pesar de los altos costos de transporte.

De no llegar esa yuca ecuatoriana, ese producto sería incomprable, por lo menos, en cuatro meses del año.

Y frente al consumo, pues éste se ha sostenido, pero en la población adulta y a los jóvenes solo les interesa si viene en presentaciones de snacks.
Para concluir: la yuca no ha dado el salto a la tecnificación, mientras el consumo se diversificó y modernizó.

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