martes 03 de noviembre de 2009 - 6:56 PM

Un año después, las promesas de Obama rinden examen

Si la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2008 se podía resumir en "el cambio en el que podemos creer", el año que pasó desde entonces podría sintetizarse en la fórmula: "cambiar las cosas sigue siendo difícil".


El 4 de noviembre de 2008 Obama compartía el entusiasmo de decenas de miles de sus seguidores tras haber vencido a John McCain y convertirse en el primer negro elegido a la Presidencia de Estados Unidos.

"Se necesitó mucho tiempo. Pero esta noche, gracias a lo que hemos hecho hoy y durante esta elección, en este momento histórico, llegó el cambio a Estados Unidos", afirmó Obama ante una multitud que celebraba en Chicago, al igual que en todo el país, la llegada de una nueva era.

Obama acababa de confirmar ante el gentío que tras años de divisiones, Estados Unidos seguía siendo el país "donde todo es posible". Poco importaba la inmensidad de su tarea.

Un año después, la euforia de la victoria cedió su lugar al laborioso ejercicio del poder y el discurso ha cambiado. "Cambiar las cosas sigue siendo difícil", dice ahora Obama.

Desde los primeros días de su Presidencia, se dedicó a mantener la promesa de romper con la era Bush, prohibiendo las torturas y anunciando el cierre del centro de detención de Guantánamo. Rápidamente, anunció y aceleró el retiro de las tropas de Irak.

Pero emprender esos cambios se ha revelado como un asunto complicado, sobre todo cuando se debe combatir la peor recesión en Estados Unidos desde los años 30 y al mismo tiempo se pretende emprender uno de los programas de reforma de salud más ambiciosos que se haya realizado en muchos años.

Parece improbable que Guantánamo sea cerrado antes de enero de 2010, como había anunciado. Extender la cobertura de salud a un número mucho mayor de personas está provocando una encarnizada batalla política. Combatir el cambio climático o sanear el mundo de las finanzas enfrenta considerables resistencias.

La popularidad de Obama se erosiona muy lentamente. Sin embargo, el clima político, que él se propuso apaciguar, sigue envenenado.

El ambiente económico seguirá plagado de amenazas, a pesar de que Estados Unidos haya salido de la recesión durante el verano boreal. Contra las críticas o el escepticismo, la administración Obama asegura que sus acciones económicas y su gigantesco plan de recuperación han sido decisivos. Afirma asimismo que detuvo el aumento del desempleo.

Este podría llegar, no obstante, al 10% y persistir en 2010, año durante el cual Obama y su Partido Demócrata se someterán al juicio de los votantes en las elecciones legislativas de mitad de mandato. Pero antes de que termine 2009, el presidente podría ufanarse de haber vencido donde sus predecesores fracasaron si logra llevar a buen término el gran proyecto de reforma del sistema de salud.

En el extranjero, sus colaboradores reconocen que ha restablecido la imagen de Estados Unidos, lo que ha sido confirmado por el otorgamiento del premio Nobel de la Paz 2009.

La política de diálogo de Obama pasa actualmente la incierta prueba del tema nuclear iraní. En el conflicto palestino-israelí, su involucramiento personal no termina de dar resultados.

Pero tal vez sea en Afganistán donde Obama corre el mayor riesgo. En breve estará llamado a tomar una de sus decisiones estratégicas más importantes hasta ahora. Tendrá que decidir si, a pesar de las pérdidas cada vez más pesadas, envía a decenas de miles de soldados suplementarios, aun con el riesgo del rechazo de una opinión pública preocupada porque el conflicto en ese país termine como en Vietnam.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad