domingo 18 de abril de 2010 - 10:00 AM

Una empresa que pinta bien en Santander

La luna de miel de Rafael Rodríguez y Liliana Aguilar consistió en crear su propia empresa. Después de mucho pensarlo, y a menos de una semana de haberse casado, Rafael, con solo 23 años de edad, decidió aventurarse, con su esposa, a montar una sucursal de la empresa de su familia, en Bucaramanga.

Junto con sus cuatro hermanos, Rafael había iniciado una comercializadora de pinturas en Duitama, Boyacá, municipio en el que nació.

Después de ocho años de fundar Pintumezclas, cuando el negocio estaba en pleno auge en Boyacá, cuatro de los hermanos decidieron abrir sucursales en otras ciudades. Uno se fue para Pereira, el otro para Bogotá, el otro para Villavicencio y Rafael se decidió por Bucaramanga.

'Yo había venido a la ciudad en un paseo un año antes de casarme y me gustó Santander, la verdad es que apunté muy bien a la hora de escoger el lugar, esta región es buena para hacer negocios', asegura Rafael Rodríguez, fundador y gerente de Pintumezclas Ltda. Bucaramanga.

Cuando llegó a la ciudad, con solo 23 años de edad, ni él ni su esposa tenían referencias comerciales. Ella era de Villavicencio y él sólo portaba su título recién estrenado de Administrador de Empresas y sus ganas de montar un negocio.

Pero la falta de contactos en la ciudad no lo detuvo. 'Al arrendatario le dio curiosidad, risa, pero después de consultar con las referencias que yo tenía en Villavicencio, me arrendó un local de 400 metros cuadrados', recuerda Rafael.

En ese entonces solo necesitaban una sede de 30 metros cuadrados, pero, aún así, decidieron tomarlo por la ubicación central del local.

Con los años el negocio ha ido creciendo y Rafael fue comprando los lotes aledaños a Pintumezclas, a tal punto que hoy cuentan con un establecimiento de 4 mil metros cuadrados, donde se encuentra el mostrador, las oficinas administrativas, la bodega y la fábrica de pinturas.

Más que vender pinturas

Desde hace cuatro años, los cinco hermanos Rodríguez decidieron diseñar su propia línea de pinturas: ‘El mundo del color’, la cual comercializan al lado de otras marcas reconocidas como Pintuco y Glasurit, en los cinco almacenes que tienen en el país.

Comenzaron por desarrollar la línea de vinilos, luego siguieron con los esmaltes, pinturas para latas y maderas y epóxicas (pinturas que evitan la proliferación de las bacterias). La empresa tiene dos fábricas en el país; una en Bogotá y otra en Bucaramanga.

Además de vender y fabricar pinturas, esta empresa se dedica a ofrecer servicios de decoración de interiores. Es así como han ornamentado habitaciones de los hoteles Dann Carlton, Chicamocha y Ciudad Bonita, a su vez han adecuado zonas comunes de la Clínica Chicamocha y la Foscal.

Desde hace 7 años la empresa también ha emprendido proyectos de construcción residencial en Girón y en Piedecuesta y algunas bodegas en Bucaramanga.

Aprender de los tropiezos

Uno de los retos más importantes que ha tenido que afrontar Rafael Rodríguez con su empresa fue la construcción de Metrolínea sobre la carrera 15: 'fueron 2 años que tardaron las obras en el sector y nuestras ventas dependían en su mayor parte de lo que vendíamos en mostrador, pero por el cierre de la vía a los clientes se les dificultaba venir', explica.

En esos dos años las ventas se redujeron un 30%, así que hubo la necesidad de cambiar la estrategia comercial. Para evitar depender del mostrador, ampliaron el equipo de vendedores a diez, tres de ellos se encargan de viajar por diferentes municipios del nororiente colombiano para ofrecer los productos de la empresa.

'Nuestros principales clientes son las ferreterías, nosotros somos distribuidores para ellos, no solo de pinturas, sino también de herramientas de construcción' comenta Rodríguez.

Son 300 clientes del sector industrial los que tiene Pintumezclas en la región. Además distribuyen pinturas para autos en 11 concesionarios autorizados de vehículos como Codiesel, Campesa, Sanautos, Mayorautos y Nepomuceno Cartagena.

El sueño de Rafael Rodríguez no se limita a que su empresa crezca, sino también a preparar a sus dos hijos Eliana Andrea, de 17 años y Rafael Andrés, de 11, para que sean ellos quienes manejen la empresa en un futuro no muy lejano.

SECRETO DE FAMILIA

Son muchas personas  las que opinan que el negocio de hacer una empresa con la familia no es tan bueno. Las rencillas entre hermanos podrían trasladarse al trabajo y afectar el desempeño profesional de cada uno.

Sin embargo, para Rafael Rodríguez su familia ha encontrado la clave para trabajar unidos sin mayores dificultades, y esa clave se podría resumir en la expresión 'juntos, pero no revueltos'.

'Nosotros empezamos a trabajar juntos en el mismo negocio, y cuando despegó, cada uno montó su sucursal en una ciudad distinta, eso nos dio independencia y nos permite manejar los recursos con autonomía' aseguró Rodríguez.

La razón social de Pintumezclas Ltda. Es la misma en las cinco ciudades donde se encuentra, sin embargo cada una de las sedes tiene su propio Nit y su propio gerente.

Pero a la hora de importar materiales y de diseñar estrategias comerciales, la familia trabaja unida y así optimiza los recursos.


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