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Lunes 14 de noviembre de 2011 - 12:00 AM

‘Asalto’ a La Mojarra

Hoy continuará la programación del Abierto Internacional de Escalada en Roca, pues la lluvia que cayó en la tarde de ayer en la vereda La Mojarra impidió que se completaran todas las actividades competitivas previstas para ayer.

Haciendo gala de tenacidad, constancia, fuerza y combatiendo la dureza de la montaña y la gravedad, 60 montañistas, hombres y mujeres, se le midieron a la complicada tarea de ascender una y otra vez, por diferentes rutas, el farallón de la vereda La Mojarra, hasta que la lluvia los obligó a dejar de lado su tarea. (Foto: Fotos César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)
Haciendo gala de tenacidad, constancia, fuerza y combatiendo la dureza de la montaña y la gravedad, 60 montañistas, hombres y mujeres, se le midieron a la complicada tarea de ascender una y otra vez, por diferentes rutas, el farallón de la vereda La Mojarra, hasta que la lluvia los obligó a dejar de lado su tarea. (Foto: Fotos César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Oswaldo Contreras

Con el majestuoso Cañón del Chicamocha como testigo y una inmensa montaña como escenario, en la vereda La Mojarra del municipio de Los Santos, se realiza el Abierto Internacional de Escalada en Roca en el marco de Santander X–Tremo.

El imponente farallón de roca arenisca fue el reto a superar por los más de 60 deportistas de Argentina, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y Colombia, quienes se le midieron a ascender el mayor número de rutas sin cometer faltas para buscar el puntaje ideal y alcanzar el triunfo.

Sobre las 11:00 a.m. de la mañana, luego de que la lluvia diera una tregua, se inició el ‘asalto’ a la montaña, de la que se fueron agarrando como gatos uno a uno los participantes para cumplir con el recorrido y hacer el mayor número de rutas que les permitiera lograr la victoria.

Habilidad, más que fuerza, fue lo que se vio en el ejercicio de cada montañista, que buscaba un resquicio en donde poner manos, brazos, pies y piernas para subir lo más alto posible.

Claro que la dureza de los recorridos y la misma montaña se encargaron de hacer que más de un escalador quedara pendiendo de su cuerda de seguridad, obligándolo a retomar el camino e intentar de nuevo, como una ‘araña’ adherida a la roca, ascender y alcanzar la meta trazada.

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Publicado por: Oswaldo Contreras

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