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Martes 25 de septiembre de 2012 - 09:56 AM

“El dolor y el olvido” de ser deportista en silla de ruedas

Jorge Eliécer Vera le ha dado triunfos en el deporte a Santander y Colombia. Necesita una intervención quirúrgica urgente y no tiene dinero. El Gobierno lo olvidó. Su enfermedad le genera fuertes dolores en el cuerpo. Sobrevivía vendiendo loterías, pero ahora ni siquiera puede trabajar. Esta es su historia.

“El dolor y el olvido” de ser deportista en silla de ruedas (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
“El dolor y el olvido” de ser deportista en silla de ruedas (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: JULIÁN AMOROCHO BECERRA

Lo último que esperó ver Jorge Eliécer Vera Mendoza, un asistente de mecánico de  La Pedregosa, Norte de Santander, cuando volvía a su casa desde el municipio de San Alberto, Cesar, fue que le salieran dos hombres armados y lo balearan sin mediar palabra alguna.

Ya lo habían amenazado integrantes del Frente 20 de las Farc. Lo acusaban de ser presuntamente informante del Ejército Nacional, pero él no le dio importancia a las amenazas. No había nada que temer, después de todo, ni siquiera había prestado el servicio militar y como aseguraba “el que nada debe nada teme”.

Cerca de llegar a su destino, dos hombres le cerraron el camino. Lo bajaron del vehículo en que se movilizaba y con un sencillo “aquí fue”, lo balearon. Aunque alcanzó a correr, los impactos de bala le hicieron perder el equilibrio.

La clave para sobrevivir fue hacerse el muerto. Con varias heridas de bala, una en la espalda, otra en el abdomen y perdiendo mucha sangre, lo único que se le ocurrió a Jorge Eliécer, cuando vio que los dos hombres se acercaban para rematarlo, fue hacerse el muerto. En esa posición recibió otro disparo a quemarropa. La bala impactó en su brazo. Al instante los dos hombres se fueron.

Aunque la estrategia funcionó, su vida estaba en peligro por toda la sangre que había perdido. Ayudado por vecinos del sector, fue conducido a un hospital cercano donde permaneció internado siete meses.

Eso ocurrió hace 20 años. Desde ese día la vida de este hombre nacido en Rionegro, Santander, cambió. Sus sueños quedaron aplastados por la bala que se le incrustó en la columna vertebral y que hoy lo tiene en una silla de ruedas.

Empezando en el deporte

Más de dos años pasaron para que este hombre descubriera en el deporte una opción de vida. Jorge Eliécer empezó a jugar baloncesto y llegó a ser parte de la selección Santander y Colombia. Por aquellos años volvió a San Alberto, a presentarse para un partido de exhibición. Los recuerdos estaban allí, pero la vida llevaba un rumbo diferente.

Durante el largo tiempo que duró recuperándose también conoció a la mujer que hoy es su esposa y madre de sus dos hijos. “Ella es mi mayor soporte” y la que trabaja mientras él se entrena y vende lotería.

Tras varias competencias, encontró al tenis hace siete años, por medio de otra víctima de la violencia que triunfa en el deporte: Moisés Fuentes. El actual medallista de plata de Londres le sugirió a Jorge Eliécer que intentara con el tenis, ya que hacían falta deportistas en esa disciplina. Desde ese momento, volvió a sumar más victorias, al punto que en la actualidad es el cuarto mejor deportista de Colombia en esta disciplina paralímpica.


“Todos no son espinas, vendrán las rosas”

“Pero como dicen, cuando llegan, llegan todas a la vez”. Así define Jorge Eliécer, quien hoy tiene 46 años, el agudo dolor que va desde la espalda hasta el brazo derecho y que lo quema “como si fueran brasas”.

Para calmar este intenso dolor es necesaria una operación que solo la pueden realizar en Bogotá y que cuesta entre $25 millones y $30 millones, dinero que por supuesto, no tiene.

“Y para encimar”, su hijo mayor, que tiene 19 años, sufrió en agosto del año 2011 una trombosis que lo dejó en  condición de discapacidad.

Actualmente vive en una humilde casa de dos cuartos en el barrio San Martín de Bucaramanga que, “para completar”, también resultó afectada por la inundación que cayó sobre el barrio hace más de dos meses.

Entre el dolor y la frustración de dejar todo en hombros de su esposa, quien labora en un puesto a las afueras de Sanandresito La Isla, Jorge Eliécer trata de vender rifas a $50 mil para intentar costearse la operación que necesita. No obstante, es optimista, cree fervientemente que “todos no son espinas, vendrán las rosas”.

Por eso, realizó un llamado a las autoridades municipales y departamentales y a los santandereanos para que le ayuden con su operación.

Tan lejos de la meta para conseguir el dinero para su operación médica, su mayor temor como deportista es perderse los Juegos Nacionales Paralímpicos, que se desarrollarán a final de año, a los que está clasificado para representar a Santander.

¿Cómo ayudar?

Si usted desea aportar para la operación de Jorge Eliécer y cumplir su sueño de participar en los Juegos Nacionales, puede hacer una donación a la cuenta número 305058158 del Banco de Bogotá o comunicarse a los teléfonos 315-7040321 y 321-3920082.

Publicado por: JULIÁN AMOROCHO BECERRA

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