Ella vino desde lejos y fue una petición que le hizo a sus papás desde que Mariana Pajón ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Londres.

Publicado por: COLPRENSA
La pequeña Samantha Sánchez Gómez, de 4 años, decía en palabras de niña que quería conocer "a su hermana Mariana".
Y así fue después de insistirles a los suyos que la llevaran a la pista de Belén, porque allí correría Mariana en el Internacional de Las Luces de bicicrós.
Y como Samantha, fueron muchos más los que se arrimaron al atiborrado escenario, para poder ver, tocar, tener un autógrafo y una foto con la ganadora de la medalla de oro del BMX de Londres-2012.
"Esto es impresionante. Todos los días es más gente la que quiere tener a Mariana a su lado. A donde quiera que va se arremolina el público", decía en palabras expresivas su mamá Claudia Londoño, quien a diario recibe llamadas de muchas partes de Colombia reclamando la presencia de la atleta de 21 años.
Y Mariana, con su alegría y simpatía, no era la única que resultaba asediada por doquier, al punto de tener que ser metida en un camerino, para firmar autógrafos y tomarse fotos con la gente, desde una ventana, barras de por medio.
Carlos Mario Oquendo, que tiene el don de gentes y que promueve la fórmula del Social BMX, también fue objeto del asedio del público, de decenas de admiradores que le pedían especialmente que se tomara una foto con ellos, para congelar el momento con un famoso.
"La gente se siente feliz con nosotros y nos expresan su cariño de muchas maneras. Esto es increíble", contaba el bicicrosista antioqueño, uno de los principales animadores del certamen que contó con la sorprendente cifra de 758 participantes venidos de 10 países, quienes disputaron 108 mangas diarias.
Nunca antes, la pista Antonio Roldán Betancur estuvo tan concurrida en estos dos días de competición. No cabía ni un alfiler y los largos corredores quedaron estrechos para albergar a la familia nacional del bicicrós y a los visitantes de otras naciones que, en su mayoría, hacían fila para obtener la firma de Mariana, la foto de rigor, al igual que de su amigo Oquendo.
Bicicrós con olor a multitudes que arrastró una muchedumbre, al punto que cinco cuadras más allá del escenario, las filas de carros se hacían interminables en la unidad deportiva de Belén, para dar muestra de que Colombia está urgida de ídolos, de referentes que alimenten esperanzas, como lo hacen Mariana y Carlos Mario, para dicha de Samantha, su gente y cientos más.














