El colombiano de origen español se sincera y lanza su gran meta: “En 2026 quiero ser campeón del mundo de Moto2”.

Hay pilotos que corren. Y hay otros que aprenden, se caen, se levantan y regresan más fuertes. Así se está escribiendo la historia de David Alonso, el colombiano de origen español que encara la temporada 2026 con una convicción que no deja espacio a dudas: quiere ser campeón del mundo de Moto2.
Después de un primer año en la categoría intermedia lleno de contrastes, el piloto del CFMOTO Aspar Team ya no habla como debutante. Habla como aspirante. Y lo hace con claridad: “En 2026 quiero ser campeón del mundo de Moto2”.
Un 2025 de aprendizaje, golpes y carácter
David Alonso desembarcó en Moto2 en 2025 tras una brillante campaña en Moto3, que cerró con el título mundial en 2024, temporada en la que logró 14 victorias en 20 fechas. Su explosión fue tan contundente que todas las miradas se posaron sobre él en su salto a la categoría intermedia.

Pero la realidad fue distinta. La máquina de Moto2 corre el doble y pesa muchísimo más que la Moto3, y el piloto nacido en España, que corre bajo bandera de Colombia, tuvo que adaptarse.
El 2025 fue una montaña rusa. Terminó noveno en el Mundial con 153 puntos. Se fue al suelo o no terminó en seis ocasiones. Tuvo seis carreras complicadas en el arranque. Sin embargo, cuando logró mantenerse sobre el asfalto, dejó claro que su talento estaba intacto.
Llegó al podio de Silverstone. Después sufrió abandonos y algunas caídas aparatosas que le generaron magullones. Pero el punto de quiebre fue el Gran Premio de Hungría en Balaton Park, donde consiguió su primera victoria en Moto2 con una remontada marca de la casa y una gestión impecable de neumáticos hasta el último giro.
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Además de ese triunfo inolvidable en Hungría, se subió al podio otras cuatro veces en circuitos como Silverstone, Portugal, Australia y Malasia. El cierre fue de lo mejor: tres podios en las últimas cuatro carreras para firmar el noveno puesto final en el torneo.
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También protagonizó remontadas que no se ven todos los días: salir 25º en Cataluña y acabar 8º, o remontar desde la posición 19ª hasta la 9ª en Brno.
“Fue una temporada de altibajos”
Con la experiencia recogida, Alonso no esquiva el análisis.
“El año pasado vino muy bien para mi carrera deportiva. Fue una temporada de altibajos, y ha sido uno de esos años en los que había ciertos momentos en los que quizás no saqué mi mejor versión, o había cosas que se podían mejorar. 2025 fue un año que me sirvió para conocerme más a mí mismo y para tener más claro hacia dónde quiero ir en el futuro”.

También reconoció que el mayor aprendizaje fue entender los tiempos de la categoría:
“El mayor fue que todo requiere un tiempo, que nada es inmediato y que no hay que forzar las cosas, van viniendo naturalmente”.
Y fue aún más profundo al hablar de las caídas:
“De las dificultades y derrotas aprendes más que de las victorias. En carreras donde quizá faltó esa paciencia y acabas por los suelos, son esas carreras que en el momento duelen, pero luego se te quedan grabadas y hacen que no cometas el mismo error dos veces”.
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Un David más maduro, más frío y más completo
El invierno de 2026 no fue de descanso. Fue de análisis.
“Sigo teniendo las mismas ganas de seguir aprendiendo. Aunque sea la segunda temporada, todavía puedo aprender muchísimo. Pero después de todo un año en Moto2, este invierno hemos podido analizar todo, para poner todo en su sitio e intentar ser un David más maduro, más frío en ciertos momentos y más completo”, explicó el piloto de 19 años en declaraciones difundidas por el Aspar Team.
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Sobre la diferencia entre categorías, fue claro:
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“Año a año vas madurando y también tratas de ser más completo. En Moto2 la manera de afrontarlas es diferente a Moto3. A veces hay que tener un poco más de paciencia y de constancia. De eso se trata, de ir adaptándote de forma progresiva a la categoría en la que estás”.
El objetivo no se esconde: campeón del mundo
Alonso ya no es el novato. Los rivales lo vigilan. La etiqueta cambió: ahora es favorito.
Su meta es ambiciosa, pero su enfoque es progresivo:
“Mi principal objetivo es continuar con el trabajo que ya he estado haciendo este invierno: volver a tener ese niño dentro, al que le gustaban las motos y que disfruta con lo que hace. Quiero disfrutar de cada momento, tener regularidad. Será importante ir de menos a más para poder pelear por nuestro sueño: lograr el campeonato”.
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Y cuando le preguntan sin rodeos qué quiere conseguir este año, responde sin titubeos:
“En 2026 quiero ser campeón del mundo de Moto2”.
El sueño ya no es promesa. Es declaración pública. Y en el paddock lo saben: David Alonso no llegó a Moto2 para aprender llegó para ganar.
















