domingo 15 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

'Antes de ser profesional, el árbitro debe tener vocación'

Cuando de niño Horacio Elizondo repartía diarios en las calles de Don Bosco, Quilmes y otros sectores del gran Buenos Aires, solamente soñaba con ser boxeador y seguir los pasos de su ídolo, Carlos Monzón.

Los golpes no fueron lo suyo, por ello lo intentó con el atletismo y el fútbol. Fue en este deporte, pero no como jugador sino como árbitro, que pasó a la historia en 2006, cuando fue el primer silbato en dirigir la inauguración y la final de un Mundial de la FIFA.

Su calidad, talento y ecuanimidad enfundado en la ‘armadura’ de árbitro le hicieron ganarse el respeto de quienes dirigía. Luego de recibir capacitación en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y ya siendo profesor de educación física, pitó sus primeros encuentros profesionales; como todo en la vida, el comienzo fue duro, pero la premisa ‘si tomas una decisión, no dudes’, fue la que lo llevó a escalar hasta el punto de ser reconocido como el mejor del planeta.

Hoy, retirado del arbitraje profesional y oficiando como Instructor de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) en el Programa de Asistencia para ‘Referees’ (RAP), Elizondo trajo a los árbitros colombianos toda su experiencia y humildad.

Sabe que talento hay por montones y por ello dice que el futuro de la actividad está asegurado; al mismo tiempo, cree que algún día el mundo del fútbol debe tomar conciencia de que más allá del juez está la persona, el ser humano.

Haciendo un alto en la capacitación preparada por la Federación Colombiana de Fútbol (Colfútbol) para los silbatos nacionales, este argentino de 46 años dialogó con Colprensa acerca de la actualidad del arbitraje.


síntesis

¿Cómo maneja la FIFA el arbitraje?

'La FIFA tiene una Comisión Arbitral y a su vez tiene dos departamentos de formación: uno de competencia y otro de desarrollo. El primero es donde convergen todos aquellos árbitros que son precandidatos a los mundiales ya que se empieza a trabajar con ellos tres años antes; el segundo, al cual yo pertenezco, es donde hacemos el desarrollo del arbitraje en cada una de las 207 asociaciones que hay en el mundo'.

 

preguntas y respuestas

Colprensa: ¿Antes de viajar a Colombia tuvo la oportunidad de hacer un análisis del arbitraje nacional?

Horacio Elizondo: No, creo que el arbitraje de Colombia no va a escapar a lo que pasa en ningún arbitraje de Suramérica. Pienso que con esta metodología de trabajo vamos a ayudar a darle más un marco de seriedad y credibilidad a la imagen del árbitro. Hoy estamos tratando de fortalecer estructuras en los países y que el arbitraje cada vez sea más profesional. El profesionalismo no es solamente cuestión de dinero, es de mentalidad y antes de ser profesional hay que tener vocación por lo que uno hace, o si no, es muy complicado.

¿Cómo se consigue eso?

Fortaleciendo las estructuras, porque este programa no termina acá, este trabajo culmina en un informe a la FIFA y a la Federación respectiva, en este caso la colombiana, que contempla objetivos, desarrollo, resultados, diagnóstico del programa y sugerencias. Sabrá la Federación si las acepta o no, si modifica cosas o no. Lo primero que necesitamos solidificar, fortalecer y potencializar, es la estructura del arbitraje; después de ahí, debemos mirar qué pasa con los árbitros en el campo de juego. Me parece que el crecimiento y el cambio de cultura del arbitraje en Suramérica parte de ahí, de la estructura arbitral, si eso se fortalece, se potencia, se capacita y se profesionaliza, lo demás se amolda mucho.

¿Cuál es la principal deficiencia que tienen los árbitros en Suramérica?

Hay contenidos y conceptos que han quedado en la historia, que han sido aprendidos y que hay que empezar a revertir. Algunos tienen que ver con las reglas de juego y otros con el modo, que yo llamaría cultura del arbitraje. Suramérica está iniciando un cambio cultural dentro de esta actividad, porque las modalidades que traemos en este programa recién comienzan a descubrirse, aunque el mundo del arbitraje las está trabajando desde 2003. Creo que una vez se entienda bien el proyecto, se sepa cuál es la finalidad y cuáles son los objetivos, de acá a no mucho tiempo vamos a tener una sola línea en Suramérica. Tenemos mucha materia prima y lo que nos falta es capacitarnos, organizarnos y trabajar con contenidos mucho más contemporáneos, con herramientas virtuales, como simuladores de faltas.

¿Cómo instructor cree que se puede decir que el arbitraje en Suramérica es diferente al de Europa, Asia y otras regiones del mundo?

Es como el ensamble del juego en sí. Nosotros tenemos jugadores diseminados por todo el mundo, materia prima acá hay, es como sembrar una planta, salen jugadores sin querer y si tenemos esa fortaleza tan importante creo que nos falta organización, nos falta administración, nos falta aprender gestión, marketing, un montón de cuestiones que mejoran el fútbol y el arbitraje, en modalidades de entrenamiento, en pilares de desarrollo y en uno en que nos falta mucho: el sicológico. Acá cuando se habla de sicología del fútbol se es muy reticente, pero para el árbitro es fundamental. Imagínese que un árbitro toma aproximadamente 600 decisiones corriendo entre 14 y 15 kilómetros, él debe en el momento de tomar las que son inmediatas tener un control de sus emociones y una lucidez mental más acabada todavía, nos falta esta cuestión y entender que esto no es un gasto, es una inversión y que los resultados no se ven inmediatamente, sino que hay que dar tiempo de trabajo.

¿Hay diferencia entre el arbitraje masculino y el femenino?

Sí, la FIFA lo tiene dividido totalmente, los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, Mundial femenino para las mujeres y Mundial masculino para los hombres. También abrió la posibilidad en cada asociación de que las mujeres dirijan a hombres, pero deben cumplir los requisitos de ellos, tener la curvatura física de ellos, la resistencia de ellos y si está a la altura de las circunstancias y cumple con el perfil, bienvenida sea. No tengo problema en eso, mi objetivo es que lo haga de la mejor manera posible.

Se sigue pensando que el árbitro es una máquina y no un ser humano, ¿es difícil dejar esa concepción?

Sí, indudablemente a la gente se le hace muy difícil ver al árbitro como tal, como que se cree que las 24 horas está vestido de juez, les es muy difícil verlo como padre de familia, como esposo, como vecino, como familiar, como una persona que va al supermercado y compra como cualquier otra. Para el hincha es complicado visualizar esa situación porque lo ve todos los domingos en su función.

También sucede lo mismo en la otra vía, la de cómo se proyectan los árbitros…

Ese es otro desafío, preparar a los árbitros para que cumplan su misión dentro y fuera del campo de juego y también que los otros actores del espectáculo vean al árbitro como una persona que se puede equivocar. Hay jugadores y técnicos que creen eso, hay otros que no y siguen endilgando responsabilidades a los jueces de las cosas que pasan en un partido. A veces somos sumamente responsables, una decisión nuestra cambia el resultado, debemos hacernos cargo de eso, pero muchas veces se usa al árbitro como chivo expiatorio, ya que él no tiene hinchas y nadie lo va a defender. Algunos ya empiezan a visualizar esta situación, a verlo como una persona que trata de hacer las cosas lo mejor posible y a veces no le salen, igual como por momentos no les salen bien a los jugadores.

A la hora de dirigir, ¿qué tan importante es el bagaje cultural que el árbitro tenga?

Muchísimo, más en el nivel de la élite. Trabajar dentro de un campo de juego y lo que pase allí es vital, creo que van dos cosas asociadas ahí. Pienso que en el camino de la excelencia esta ecuación debe ir de la mano, un gran desarrollo cultural y, a la vez, ser un gran conocedor del juego.

¿Usted regresa tranquilo a su casa consiguiendo cuál objetivo en su visita a Colombia?

Lo importante y lo que ellos tienen que llevar hacia adelante es toda su trayectoria, toda su carrera. Las cosas no se pueden hacer de un día para otro, hay que trabajar muy duro y que el día de mañana tengan la satisfacción de que dieron todo y no se guardaron nada. Por el otro lado, lo que deben construir a lo largo de toda su carrera es un gran marco de credibilidad, más allá del acierto y del error, deben transformarse en seres creíbles de lo que están haciendo, de esta profesión que ellos eligieron que es el arbitraje.


SU CARRERA COMO ÁRBITRO

Horacio Elizondo cumplió su curso para árbitro en la AFA entre 1985 y 1987. Primero dirigió en las categorías de ascenso y, posteriormente, llegó a la profesional, debutando en 1992 con el juego entre Deportivo Español y Belgrano de Córdoba.

Su hoja de vida muestra 11 clásicos Boca Juniors-River Plate al igual que cinco Rosario-Newell’s, entre otros derbys gauchos.

En 1994 la FIFA le otorgó la escarapela que le permitió internacionalizarse y dirigir 22 encuentros mundialistas entre los eventos orbitales de Francia (1998), Corea-Japón (2002) y Alemania (2006).

También participó en Eliminatorias al Mundial, Juegos Panamericanos, Copas América, Mundiales Juveniles, Mundiales de Clubes, Copas Libertadores, Copas Suramericanas y Juegos Olímpicos.

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