martes 09 de febrero de 2021 - 10:20 AM

Así estafaron a 14 jóvenes de Cali con falsas promesas de jugar en Venezuela

Varios meses después de que 14 de sus jugadores fueron estafados por Carlos Velásquez, un falso cazatalentos que los llevaría a reforzar la segunda división del fútbol venezolano, vinieron a la cancha del barrio 12 de Octubre, en el oriente de Cali, tres ‘agentes’ con la promesa de llevarlos a jugar a República Dominicana.
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Curtido con ese primer engaño, decidió Jeisson Perea, exjugador del Tuluá y técnico ad honorem (sin salario) del equipo Gamboa F.C., asumir la representación de sus jugadores y viajó a República Dominicana en busca de una oportunidad.

Pero a su regreso se encontró con otra realidad aún más triste: las puertas están abiertas para que vivan ‘el sueño centroamericano’, pero no hay apoyo para que puedan viajar los muchachos, todos de escasos recursos, a perseguir esa ilusión.

¿Cómo terminan siendo estafados estos 14 muchachos?

En el afán mío de ver mis jugadores triunfar, porque los quiero ver triunfando, se me acerca el señor Carlos Velásquez, venezolano, me cita a una reunión y me dice que necesita jugadores para ciertos equipos; yo al ver que aquí me les cerraron las puertas a muchos de ellos, tomó la decisión de trabajar con el señor. Él nos pide una cantidad de dinero para los tiquetes, nos presenta cartas internacionales de los equipos, revisadas, cartas de equipos como el Aifi o Academia de Venezuela, y a la hora de viajar, desapareció con el dinero.

¿En qué momento se enteraron ustedes de la estafa?

Cuando se supone que los muchachos iban a viajar, yo mando a un amigo para que recoja al señor Velásquez en el aeropuerto, que llegaba en el vuelo de las 5:00 p.m. de Barranquilla a Cali, y me encuentro con la triste realidad de que esta persona no llegó y que he sido estafado y que mis jugadores han sido estafados. No me duele el dinero, me duele el sueño de mis 14 jugadores.

¿Qué tan común son en el fútbol aficionado este tipo de engaños?

Hay jugadores en Tumaco, en Chocó que los sacan con mentiras; hay padres que se meten en deudas con el ‘gota a gota’ para patrocinar a sus hijos, para que una persona venga y se le robe ese dinero: queda la familia con el problema para pagar la deuda y el problema que tiene el hijo ahí todavía. Eso se llama jugar con el sueño de estos jugadores.

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Te lo explico de esta forma: cuando Argentina llama a Messi, todo el país está esperanzado en él para ganar una copa mundo; cuando Colombia llama a James o a Falcao, queremos ganarnos el partido a la sombra de ellos. Eso mismo hace la familia cuando manda el niño a entrenar. A veces la madre descompleta lo del almuerzo para darle el pasaje, y la madre comienza a orar porque la hincha número uno es la mamá.

¿Cómo fue ese segundo intento de estafa a sus jugadores?

Estamos entrenado y llegan ciertas personas y llaman a cuatro jugadores diferentes; les dicen que tienen cupo en Honduras y en República Dominicana, pero hay que pagar diez millones de pesos. Que te dan un contrato, te dan desayuno y te dan vivienda, y mis jugadores van y me comunican eso. Yo tengo amigos que juegan en República Dominicana y le digo a Alonso Umaña que hay unos señores aquí que dicen que cobran, y que los cupos, y me dijo ‘acá no cobran nada’. Eso me motiva a viajar.

¿Cómo se gesta ese viaje y con qué propósito lo hace?

Un día estaba durmiendo y me pica un zancudo; me paro buscándolo y estaba pegado al lado de mi hija. Mato el zancudo y no podía dormir; y hago algo tan importante en la vida, que desde ese momento prometí cada ocho días hacerlo, y es la oración de las 3:00 a.m.; comienzo a orar y ya en lo último el que acompaña la oración dice: ‘quizás hay algo que te aqueja, algún problema te atormenta, pero no te preocupes, Dios te lo va a solucionar’ y ese día decidí viajar. Hablo con mi señora y le digo que iré a República Dominicana porque sé que allá se abrirán las puertas para mis jugadores.

¿Qué encontró en República Dominicana y sí obtuvo resultados?

Fue muy bonito todo lo que me pasó y hasta hoy seguimos a la espera de que Dios toque las puertas del esfuerzo que se hizo. Pero creo que ya se logró el primer objetivo que era ir a desenmascarar a estas personas que vienen a estafar a los jugadores cobrando por un cupo. Yo me encontré con jugadores allá que les han cobrado hasta $20 millones por llevarlos y nunca jugaron. Qué habrá hecho el papá de ese muchacho para conseguirse esa plata. Y lo otro es que se encuentra uno con oportunidades, pero no existe apoyo.

¿A qué tipo de apoyo se refiere?

A mí me dan ganas de llorar porque sé que tengo buen material en mi equipo y se lo he dicho a mis jugadores: el equipo tal tiene este jugador, usted es mejor que él, pero en este momento no tengo los recursos para ponerte ahí. Hay jugadores que tienen la oportunidad de ir, pero no tenemos para los tiquetes. Son muchachos humildes que muchos llegan al entreno sin desayunar. Cuando un jugador no rinde y te dice, ‘profe, es que yo no he desayunado’, vivir esa experiencia es muy duro.

Es triste, pero esa falta de apoyo ha sido una constante en el fútbol...

Te va a sonar fuerte lo que te voy a decir, pero quien más apoya el fútbol, es la persona que está en el mal camino, el que llamamos narcotraficante. Esas personas ya no las hay, pero uno les decía, ‘necesito un tiquete para este jugador’ y lo tenía. Pero si yo voy con un proyecto donde el Alcalde, ¿él me va a patrocinar?, no. Pero para pasarle $500 millones a tres cantantes por decir ‘saludos a Cali’ en un video para un feria virtual, para eso hay, pero para estos muchachos, que tienen mil problemáticas, para ellos no hay.

¿Qué pasa con estos muchachos que no llegan al profesionalismo?

Te digo cuál es la problemática que sigue de ahí, donde el jugador no llegue y llegue otra persona de la otra vida y le haga una propuesta: ‘hay seis millones y hay que ir a postear un man qué hace, qué no hace’; nosotros no queremos seguir viviendo esta guerra, esta injusticia, y como no hay patrocinio, la pobreza y el mismo mal hace que nuestros jóvenes se descarrilen, hacen que nuestros jóvenes se vayan por el lado que no es, y eso es muy lamentable.

¿A alguno de sus jugadores les han hecho ofrecimiento?

Tengo una anécdota que te va parecer muy pesada. Hace unos años ocurrió la masacre de la Barra la 44; muchachos que participaron en eso eran jugadores míos. Cuando veo la noticia me sorprendo porque el jugador no tiene ese plan; el jugador termina de estudiar y le dice a la mamá: ya terminé lo que usted quiso, ahora yo quiero ir por mi sueño, y es jugar al fútbol. Pero cuando el jugador se encuentra con la desilusión de que no es, tiende a coger dos caminos; el camino del bien o el camino que está más fácil ahorita, el camino del mal. Esa es la pobreza, la pobreza lo lleva a uno a cometer esos errores; la pobreza es eso, y la solución de esa pobreza es lo que tenemos aquí (señala hacia la cancha), pero no hay alguien que diga, ‘yo les ayudo’.

¿Tercera División?

“En Colombia resulta que un jugador ya es viejo a los 20 años y no le queda ninguna oportunidad”.

“Si cogiera la Federación Colombiana de Fútbol los torneos locales para hacer la Tercera División, el torneo de la A y la B se vuelven más interesantes y muchos jóvenes sentirán que aún no se ha acabado su carrera”.

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