domingo 21 de junio de 2009 - 10:00 AM

El camino que recorre un NN

El final del camino para un muerto del que se  desconoce su nombre es aún más solitario que el que empieza a recorrer cuando es declarado NN.

En el Cementerio Municipal, en dos panteones que albergan desde hace más de una década a NN, habitantes de calle y personas de escasos recursos, son ubicados en bóvedas sin lápida por cuenta del Municipio, e identificados externamente con un registro hecho a mano por Ramón Acevedo, el sepulturero. A simple vista, lo que se lee son una serie de números que indican la fecha de nacimiento y del entierro. No hay más datos.

En el interior, los cuerpos llevan una placa que se adhiere a la tibia, al peroné, al húmero o al radio, lo que permitiría su ubicación -sin posibilidad a confusiones- en caso de que algún doliente finamente aparezca.

Por lo general, los entierros de NN se realizan cuando las cavas de Medicina Legal se copan. Allí permanecen los cuerpos congelados durante algunos meses. Pero finalmente a todos les llega su turno. En el caso de Bucaramanga, estas cavas tienen una capacidad para 75 cuerpos.
Así, cada cierto tiempo, cinco o más NN son inhumados en presencia del administrador del cementerio, de dos ayudantes y Ramón. No hay sacerdote, ni vecinos, ni amigos, ni flores, ni oraciones.

Estos panteones parecen en obra negra. Sólo poquísimas bóvedas llevan nombre. Se trata de aquellos que han logrado identificar después de su inhumación.
Jorge A. Poveda es uno de ellos. Su nombre está escrito con pintura azul sobre la tapa de la bóveda. Se sabe que murió en agosto de 2008 y lo reconocieron antes de que terminara el año. Muy cerca está Fabián Estiven Téllez, que fue enterrado como NN en septiembre en 2007 y al año aparecieron sus dolientes.

La búsqueda

En enero de este año, el cadáver de un hombre que murió en el Hospital Universitario de Santander de muerte natural, llegó a Medicina Legal porque no tenía documento de identidad.

Y aunque fue registrado con un nombre al entrar al Hospital, las autoridades judiciales no encontraron un documento que lo confirmara.
Entró como un NN. Sin embargo, para los amigos que fueron apareciendo, este hombre no era un 'sin nombre'. Lo identificaron como ‘el ecuatoriano’, uno de sus vecinos,  sin familia, esposa o hijos, que vivía en Bucaramanga hace 24 años, y que afirmaba haber nacido en Barrancas, Ecuador.

Lo reclamaban. Querían enterrarlo pero no había manera de comprobar su identidad. Por eso, la Oficina de Identificación de Medicina Legal comenzó su trabajo. Primero buscaron en la Registraduría para establecer si el hombre había tramitado la cédula colombiana. No encontraron ningún registro.

Sandra Juliana Rueda, coordinadora de esta labor en Medicina Legal, odontóloga especialista en patología oral y certificada como odontóloga forense, explica que también buscaron en el DAS, pero tampoco encontraron registro alguno que certificara que el hombre había ingresado legalmente al país.

'Oficiamos al cónsul de Ecuador en Colombia y nos contestaron que con ese nombre no había ningún registro. Lo último que hicimos fue oficiar al cónsul de Colombia en Ecuador, preguntando lo mismo, pero aún no hemos obtenido respuesta', dice Rueda.

Resulta paradójico. Este hombre tiene dolientes pero ellos no pueden confirmar su identidad y tampoco Medicina Legal.
Así las cosas, ‘el ecuatoriano’ aún permanece en una de las cavas esperando su turno para ser inhumado como NN.

'Eso sucede muchas veces. Hay gente que no tiene familia o que no habló de su familia, o que lleva muchos años viviendo en la calle, que están en asilos, en ancianatos, y cuando mueren entonces los vecinos quieren enterrarlos. A veces el fiscal autoriza, siempre y cuando  se identifique', explica Rueda.

Sin dolientes

En el otro lado de la moneda están los que si son identificados pero no son reclamados.
'Los que duran tanto tiempo como NN es porque nadie los está extrañando', dice la odontóloga forense.
Sin embargo, muchos de estos cadáveres NN corresponden a hombres y mujeres que han muerto en combate, pero sus familiares sienten temor de reclamarlo, a pesar de que esta información no se hace pública.
 
Lo que si se publica en medios de comunicación, es el nombre de aquellos que se logran identificar, alargando un poco más la inhumación estatal.

Uno de los últimos NN identificado, con cédula de Bucaramanga, corresponde al nombre de Jorge Alberto Bueno Pimiento de 29 años de edad, que fue ultimado en el sector de La Aguja, jurisdicción del municipio de Ciénaga, Magdalena.

El aviso, publicado la última semana de mayo, informaba que sería enterrado en el cementerio Jardines de Paz en Santa Marta.

'Hay personas a las que nunca buscan, sólo lo hacen cuando necesitan certificar la muerte porque hay, por ejemplo, una sucesión de por medio. Y así como aparecen personas diciendo que su hermano desapareció ayer, hay otras que afirman que sucedió hace 8 años', dice Sandra Rueda.

Según Saúl Martínez, director de Medicina Legal en Santander, desde 2005, en promedio, han entrado a este Instituto cerca de 100 NN por año, y muchos de ellos han logrado ser identificados. La tarea es maratónica.
Así, los registros de NN se van acumulando en los estantes de Medicina Legal y los restos en el Cementerio Municipal.

En 1995, por ejemplo, se contabilizaron 22 NN que finalmente fueron inhumados y que continúan sin identificar. Uno de ellos murió el 11 de enero del 1995 en la vereda Las Lajas de Sabana de Torres, por proyectil de arma de fuego. El registro explica que tenía entre 25 y 30 años, que era un posible guerrillero y que fue traído por la Unidad Especial Integrada de las Fuerzas Militares.

Al final del registro se encuentra el número de su bóveda en el Cementerio Municipal y una nota aclara que tenía una cicatriz antigua en la rodilla derecha, otra en la muñeca izquierda de 4 centímetros, que estaba vestido con traje verde oliva y llevaba botas de caucho negras.
'No había tramitado documento', se lee.

En 2008, de los 91 cadáveres que entraron a Medicina Legal como NN, 28 quedaron sin identificar. Quien encabeza la lista es un hombre que murió el 1 de febrero de 2008 en una calle del barrio Álvarez. Tenía entre 35 y 40 años, pesaba 60 kilos y su piel era negra.
Aparentemente era un habitante de calle.

Ramón Acevedo, el sepulturero, explica que cada cuatro años, los restos de los NN más antiguos se guardan en bolsas en la misma bóveda, para darle espacio a otros que van llegando.

Por ahora, Ramón se prepara para la llegada de seis NN más que serán inhumados. Para ellos, ya acabó el tiempo de espera.

Paso a paso para la identificación

- Un cadáver se declara NN porque en el momento en que la autoridad hizo la inspección técnica de ese cadáver, no tenía ningún documento de identidad.
- Ingresa a necropsia y se realiza un expediente básico. Se toman fotografías del rostro (de frente y de perfil). Se registra si tiene una señal importante como un tatuaje, una cicatriz, una mancha, y también los accesorios. Se toman las huellas de los 10 dedos, la carta dental y una muestra de sangre para reserva de ADN.

- Si la familia reporta a una persona como desaparecida, se le realiza una entrevista técnica donde se le piden fotografías y describir a la persona. Luego se comparan los datos con los cadáveres NN que se tienen desde la fecha en se reporta la desaparición.

- Si la información coincide, el primer paso es mostrar la fotografía (del muerto). La familia nunca entra a la morgue. Si no lo reconocen se para el proceso de reconocimiento, pero si resulta positivo, el siguiente paso es identificarlo buscando el documento de identidad. Se realiza el cotejo de las huellas que no dan lugar a error.

- Si no hay documento de identidad se busca la historia odontológica. No hay dos personas que tengan exactamente el mismo tratamiento de odontología en los mismos dientes y en las mismas superficies de los dientes.

- Si no hay nada de lo anterior, se pueden tener en cuenta señales particulares, como el caso de un NN que tenía 24 tatuajes. El fiscal decide si acepta o no el informe.

- Lo último es la solicitud de ADN, pero los resultados pueden demorarse hasta un año y medio.
- Si el cadáver continúa como NN y nadie lo reclama, se envía su archivo básico a Bogotá, donde se encuentra la sede central de NN y desaparecidos. Ellos hacen otra búsqueda y su informe demora entre 5 y 6 meses.
- Los NN se inhuman de manera estatal. Si se llegan a identificar, los restos se entregan a la familia (si aparece).

¿PERDIDOS?
En los registros de la Oficina de Identificación de Medicina Legal -que se guardan desde 1985-, hay casos que resultan increíbles.

Dos de ellos corresponden a restos humanos que datan de la época prehispánica. Uno fue encontrado el 24 de febrero de 2009, de forma accidental, mientras una persona adelantaba excavaciones para construir una vivienda en el municipio de Santa Bárbara, Santander.

Por protocolo se enviaron al departamento de antropología de Medicina Legal en Bogotá y el informe arrojó que los restos corresponden a una población prehispánica y que debían pasar a ser custodiados como patrimonio cultural colombiano.

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