domingo 07 de junio de 2009 - 10:00 AM

La piel del anime en Bucaramanga

Desde fuera de la casa Ensamble –sede de ese taller artístico- ya se notaba que el área había resultado demasiado pequeña para alojar a las 300 personas que asistieron al evento.

Eso, según cálculos de la organizadora, Diana López.

Ese día, Diana estaba vestida como la valkiria Hilda –guerrera de la mitología nórdica-. Y así se comportaba. Exigía silencio y sometía a escarnio público a quien se atreviera a desafiar su sentido del orden.

Diana vio por primera vez a Hilda de Polaris cuando tenía 12 años y en Colombia se emitía la serie Caballeros del Zodiaco. Y desde hace cinco, interpreta a este personaje en el foro virtual mundial de anime Saint Seiya Eliseo.

Diana es alta y por teléfono, su voz es suave.
Comenzó con la idea del Cosplay el año pasado cuando la Feria del Libro de Bogotá organizó un concurso con un premio ansiado por todos los otaku: viajar a Japón.

Para comprender a los otaku –fanáticos del anime- hay que tener en cuenta la influencia cultural y de costumbres que el país del Sol ejerce sobre ellos.
Muchos saben más que unas cuantas palabras en japonés y algunos son capaces de traducir una cinta completa.

En Bucaramanga existen varias tiendas de revistas que ofrecen cursos de japonés y que son de otakus más viejos. También se puede aprender por Internet.

Para participar en Bogotá, Diana escogió a Misa Amane de la serie Death Note. Pero cuando llegó a la capital se encontró con mejores trajes e interpretaciones que la suya.

En Bogotá, el mundo del Cosplay es lo suficientemente amplio como para ser la sede del concurso nacional, cuyo premio es un tiquete directo a Brasil para participar en el Latinoamericano. Y de allí a Japón: esa es la vuelta.

Misa Amane, bueno, Diana López y con la ayuda de sus otakus del clan Akihabara, convocó a 35 fanáticos dispuestos a vestirse como el personaje de su serie favorita.

Eso es el Cosplay: vestirse y actuar como algún personaje de anime. Ojalá uno que sea vistoso y explosivo.
Como el concurso se organizó el día después de Halloween, entonces ninguno de los fanáticos tuvo vergüenza. Había una excusa perfecta para salir disfrazado a la calle sin despertar sospechas.

Eso es algo que siempre ha incomodado a los otakus. No son raros. Aunque sí. Crean un mundo para vivir la vida de los personajes. Es como los juegos de rol, pero quizá con más pasión, realismo y duración. Usualmente, el amor por el anime empieza al comienzo de la adolescencia y se mantiene. Podrá mutar, pero no desaparecer.

Muy seguramente los fanáticos del anime en Bucaramanga ya sabían qué es el Cosplay, pero no se atrevían a organizar una fiesta. De eso se encargó Hilda –bueno, Diana López- este año.

Y consiguió un premio demasiado tentador para cualquier otaku de provincia: un pasaje directo a Bogotá. Y con suerte, de ahí a Brasil y después al paraíso.
No sorprende que Diana sea la organizadora de un evento como este. Las mujeres llevan la delantera en Colombia con respecto a vestirse y actuar como personajes de anime.

De hecho, una de las encargadas de juzgar a los participantes sería la ganadora del concurso nacional: Liliana Pérez.
También fue la primera otaku que salió de Colombia para representar al país en el concurso Cosplay de Brasil. Es un peso pesado.

Liliana es bumanguesa, pero hace más de 3 años viajó a Bogotá a estudiar Artes Audiovisuales. Por ahora tiene su carrera en stand by para realizar una película de dibujos animados, pero esa es otra historia.

'A mí siempre me ha gustado el anime y estoy participando desde hace varios años en eventos de Cosplayers. Gané el Cosplay nacional en 2008 y fui a Brasil a representar a Colombia'.

Antes de pasar a la mesa de los jurados, Liliana representó su Cosplay ganador: Sesshomaru, un poderoso demonio del manga y anime Inuyasha.
La principal característica de este personaje, además de lo llamativo de su traje, un kimono blanco con una bufanda de plumas, es que no se inmuta ante nada.

En Tokio el Cosplay ya no es cosa sólo de eventos. Es la vida cotidiana. Pasar por una esquina y ver a un caballero del zodiaco, un Naruto, un Sesshomaru o cualquier dibujo anime encarnado, es cosa de todos los días. Exótico sí, pero común y corriente.

Sin embargo, el barrio más 'Cosplayero' de Japón es precisamente Akihabara, como el nombre del clan de Hilda, donde surgió en los años 70.

La fiesta

El evento empezó con la rifa de una katana. Una real. Una katana es un sable japonés. Se caracteriza por un filo curvo, mide un metro de largo y pesa un kilo.

Ese también podría ser un premio ansiado por los fanáticos. Por cada metro cuadrado, lograban ubicarse dos cuerpos que oscilaban entre los 15 y los 30 años. Y si cabía otro, mejor.

Intentando pasar por el medio, desfilaban algunos de los participantes del Cosplay, vestidos con sus respectivos trajes. Los más suertudos alcanzaban a llegar hasta la tarima, junto con Hilda.

Otros, como Naruto, ya estaban sentados sobre el escenario, listos para mostrar sus personajes.
Naruto es una especie de elegido para salvar al mundo de la destrucción –un tema obsesivo de los animadores japoneses-. Es un ninja adolescente, hiperactivo y ruidoso.

En el evento fue interpretado por Catalina Delgado, una joven de 18 años hiperactiva y ruidosa.
Lleva una especie de traje deportivo de color naranja con una bolsa que le cuelga de una nalga. Lleva también una cuchilla 'kunai', que es una popular arma ninja, falsa y sin filo.

Hilda hizo la rifa y el ganador fue Naruto.

Hubo rechiflas porque este personaje participaría en el Cosplay y parecía injusto con los presentes en el evento.

¿Cómo se siente con el premio?
'Me encanta porque ya sé cual será mi próximo Cosplay, ya que tengo katana'. Según ella (Catalina) o él (Naruto), su próximo personaje es el secreto mejor guardado.

¿Por qué escogió a Naruto?
'Principalmente porque es el Crossplayer –una mujer o un hombre que interpretan un personaje del sexo opuesto-. Los Cosplays que he hecho siempre han sido de hombres ya que cuando uno elige un Cosplay tiene que tener en cuenta que la figura le favorezca. Yo soy rellenita, entonces me queda más fácil hacer de un hombre'.

Los trajes masculinos, además, son más cómodos, en comparación con los femeninos. Los animadores japoneses muestran un fetiche con las mujeres delgadas que usan ropa muy corta y ajustada.

'Naruto es un personaje conocido y la personalidad encaja bastante con la mía, entonces me puedo divertir y aún así meterme en mi personaje'.
A Otaku que se respete alguna vez le ha pasado por la cabeza hacer un Cosplay. 'Cuando era niña, con la ropa que tenía en mi casa me armaba los trajes de los personajes de anime', comenta Catalina.

Otros personajes que andaban por ahí eran Alucard, el gran Saiyaman, el mago Clow, Kira, Light Yagami, Ichigo, Sakura, Sasuke, Itachi y Ryoga.
Pero había tres que destacaban. Dos por sus trajes y una por su personalidad arrolladora.

La última es María Camila, joven que se vestió como una conejita Playboy y que llevaba un cartel en las manos con las letras S.O.S.
Su personaje es Haruhi Suzumiya, de la serie del mismo nombre.

'Trata sobre una niña que tiene poderes pero ella no lo sabe. Cualquier persona que la ve diría que está loca, pero es tan excéntrica que es genial'.
El traje lo usa para llamar la atención sobre la Brigada S.O.S., un grupo conformado por ella con el único fin de no aburrirse. Si ella se aburre, para variar, el mundo se acaba.

María Camila se siente identificada con Suzumiya porque está loca. 'Entonces la vida es bella', señala.

La primera serie que vio fue Iniyasha, cuyo personaje principal es un niño con orejas de perro.

'Yo iba a participar el año pasado pero al final no fui capaz. Pero este año lo intenté para subirme el ánimo, para decir yo puedo, ¿por qué no?'.
Las otras dos interpretaciones que capturaron la atención fueron las de Barasuishow y la de Shiva, de la serie Final Fantansy.

Ambas ganaron. Sus trajes resultaban espectaculares y en el caso de Shiva, (Silvia Espinosa) su hermana Alexandra y ella tardaron dos meses en confeccionarlo.

'Queríamos que el traje fuera despampanante porque sabíamos que la competencia iba a ser muy dura', comenta Alexandra, la mayor de las dos.
'Lo primero que conseguimos fue la trusa, luego la papelería, una peluca, lana e hilo', comenta Shiva.

Trabajaron todas las horas que la agenda de la universidad les permitía.

De fondo sonaba la canción 'Ryuusei' de la serie Naruto. La voz del cantante es aguda y la melodía es tan dulce que el oyente termina un poco más emocionado que de costumbre. 

 

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