domingo 17 de enero de 2010 - 10:00 AM

La resistencia de los pescadores de El Llanito

Los pescadores de la ciénaga El Llanito, a 30 minutos de Barrancabermeja, persisten en su lucha por defender el equilibrio natural de la zona, luego de que fuera asesinado en febrero de 2009, Luis Alberto Arango, su líder más visible. Pero cambiaron la estrategia. Ya no quieren seguir actuando solos.

Es muy posible que si no se cuida como se debe, la ciénaga El Llanito, quede a ‘tierra pelada’, como dicen los pescadores y sin qué pescar. Eso dice Rosauro Sierra, uno de los líderes de los pescadores de la zona.

Esta preocupación no es nueva. Las asociaciones locales de pescadores en el Magdalena Medio vienen insistiendo en la emergencia desde hace diez años.

Y han tomado medidas como intentar controlar el uso de trasmallos, una práctica ilegal que afecta considerablemente el ciclo vital de reproducción de las especies nativas, ya que atrapan peces con tallas pequeñas, lo que poco a poco va despoblando los cauces.

Pero hacer que los  cerca de 400 pescadores que se cree trabajan en la ciénaga, cumplan con las medidas, es una tarea maratónica a lo que se suma la llegada de 'nuevos pescadores'.

'Son el desplazado, el que raspa coca, el que se quedó sin contrato en Barrancabermeja o el desmovilizado. No saben cómo tirar atarraya y acuden al trasmallo aunque saben que es ilegal', dice Miriam Gutiérrez, líder de la Asociación de Pescadores Artesanales y Agricultores del Magdalena Medio, Asopesamm.

El pescador de siempre ama su canoa y su atarraya. Y en este caso, como a cualquiera que lo quisieran despojar de su tierra, en El Llanito la lucha es por defender el agua.
'Sabemos que el agua es de la Nación pero la usamos, de ella vivimos y por eso tenemos que concientizarnos de la importancia de su cuidado', dice Juan Tercero Gamarra, presidente de la Asociación de Pescadores de El Llanito, Apall.

Pero a los trasmallos se une una vieja problemática que se inició hace 30 años en el bajo Magdalena, cuando los ganaderos empezaron a expandir su frontera agrícola y ganadera, abriendo canales artificiales y cerrando los caños naturales.

'Con esta práctica, por ejemplo, acabaron con las ciénagas del río Lebrija. Hoy lo que hay es cultivo de plátano y ganadería, pero acabaron con toda una riqueza hídrica y pesquera', explica Gamarra.

En El Llanito, los conflictos por esa situación no son tan agudos como en otras zonas del río, pero desde 2000, 'algunos terratenientes empezaron a apropiarse de ciertos playones de la ciénaga, metiendo búfalo', dice el presidente de Apall.

Una y otra problemática han generado enfrentamientos que en algunos casos han terminado en amenazas. Sin embargo, la gota que rebasó la copa fue el asesinato en febrero de 2009 de Luis Alberto Arango, el líder más visible de estos pescadores asociados.

Arango venía liderando junto al Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y en asocio con Cormagdalena, un proceso educativo y productivo para transformar las prácticas nocivas de pesca como el trasmallo.

En la denuncia tras su muerte se afirma que Arango denunció 'el irrespeto por las rondas que hacen los empresarios de la palma al sembrar hasta la orilla del río Magdalena, la modificación de caños por cuenta de ganaderos para ampliar sus potreros, el uso de medios externos para inundar terrenos que sirvan para la cría de búfalos y el uso de los trasmallos como herramienta de pesca que va en detrimento del equilibrio ecológico y ha sido usado por actores armados para rentarse de manera rápida'.

En medio del dolor

Lo anterior resume la lucha de los pescadores de El Llanito. El homicidio de su líder los unió, porque pasaron de ser 100 asociados a más de 300, pero también hizo que perdieran parte del impulso.

'La muerte de Lucho nos dio tan duro que hemos querido que las autoridades competentes tomen el control de la situación, porque si nosotros seguimos al frente nos vas a seguir matando', dice Miriam Gutiérrez.

Este hecho abrió grietas tan ondas que los pescadores dejaron de patrullar la ciénaga en la noche, como una estrategia para controlar y vigilar el uso del trasmallo.

'El Estado, con el pretexto de que somos los beneficiarios directos, ha descuidado, en parte, la función que le corresponde de hacer control y vigilancia', afirma Gamarra.

Miriam, Rosauro y Juan coinciden en que como pescadores tienen el deber de controlar, pero también en que el Estado con su Fuerza Pública, debe ejercer esa función.

'Por ser una zona de influencia petrolera, hay robo de crudo. Estamos en los límites donde se cultiva coca y también hay delincuencia común; todo eso se confunde. Por eso pedimos el apoyo de la Fuerza Pública', dice Gamarra.

Hoy, a pocos días de cumplirse el primer año de la muerte de Arango, estos pescadores afirman que las bandas delincuenciales que hacían presencia en el corregimiento se desarticularon, pero siguen sintiéndose vulnerables.

La estrategia de patrullar la ciénaga es cosa del pasado. Decidieron no perseguir a sus propios compañeros, unos pocos, que son los que usan el trasmallo, y ahora trabajan en otras líneas para llegar al mismo punto, pero a través de la capacitación y la puesta en marcha de proyectos productivos.

Rosauro Sierra afirma que lo que más les interesa a los pescadores locales es recuperar la pesca artesanal, buscando que haya una verdadera articulación entre las instituciones.

'Decidimos bajar un poco la guardia y mirar cuál es la responsabilidad que tienen las instituciones de control. Nos tocó hacerlo porque de lo contario, el recurso pesquero se acaba', dice el líder.

Pero no ha sido fácil. 'Las instituciones no creen en los pescadores y esa credibilidad la hemos buscado poco a poco, demostrando que nosotros podemos cuidar la ciénaga. Ellos dicen que sobre explotamos porque utilizamos herramientas de uso ilícito como el trasmallo y porque se ve al pescador como el ‘bebe ron’', agrega.

Sin embargo, en El Llanito los pescadores han sido los más perjudicados con el trasmallo. Perdieron a uno de sus líderes, entre otras cosas, por querer controlar su uso.

El dilema


Saben que para que la pesca mejore deben dejar que se reproduzca el pescado haciendo un control de talla mínima y del trasmallo.

'Pero cuando nosotros tratamos de controlar la talla mínima de los peces, la autoridad nos dice eso no nos corresponde. Es un dilema. Y por más que capacitemos a los pescadores, cada día van llegando más', dice Rosauro, quien afirma que hace 10 años se tenía controlado el 97% de la pesca. Se hacía solo con atarraya.

Los líderes afirman que desde el ingreso de grupos ilegales, las dinámicas cambiaron en este corregimiento de Barrancabermeja. Y con las bandas emergentes y el sicariato ha sucedido lo mismo. 'Eso se nos sale de las manos y no podemos seguir poniendo más líderes muertos', dice Rosauro.

Por ahora, desde hace un año rige un acuerdo de pesca entre las asociaciones de pescadores, donde no se puede pescar mil metros arriba y mil metros abajo de la desembocadura del río Sogamoso. Lo han respetado el 70 por ciento de los pescadores.

'Nuestra resistencia ha consistido en demostrar que podemos hacer cosas para contrarrestar la ocupación de nuestros espacios, en enseñarle al pescador a valorar su tierra, en llegar a las instituciones para insistir que nosotros no tenemos que llegar al punto de tomar la Justicia por nuestras propias manos', dice Miriam.

Pero si todas las anteriores estrategias no funcionan, también trabajan en proyectos para pasar de ser pescadores a pescadores agricultores o artesanos.
'Si no logramos sobrevivir, si la ciénaga El Llanito no logra sobrevivir, por lo menos estamos trabajando en otras alternativas', dice la líder.

LOS GUARDAPESCA

Esta es una de la propuestas que los pescadores asociados del Magdalena Medio tienen para combatir el uso del trasmallo. 'Así como el Gobierno ha creado el programa de guardabosques, pagándole a los campesinos para que dejen de cultivar coca y cultiven árboles y los cuiden, nosotros proponemos el Programa de Guardapesca apoyado por las instituciones', explica el presidente de Apall.

Serían 100 pescadores entre el río Sogamoso y la ciénaga El Llanito, que se rotarían cada 6 meses y se ubicarían en sitios estratégicos para hacer control del trasmallo. 'Estos hombres podrían hacer decomisos que de inmediato entregarían a la Fuerza Pública', agrega el líder.

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