martes 07 de abril de 2009 - 4:36 AM

'No les importó mi vida': Juan Guillermo Domínguez

Las 18 horas fueron eternas. Don Guillermo y doña Lucero reflejaban en sus rostros la ansiedad por ver a su hijo. Los dos sólo recobraron la tranquilidad cuando sintieron entre sus brazos a Juan Guillermo Domínguez, el lunes en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, a eso de las 11:00 de la mañana. El jugador del Deportivo Cali arribó a esa hora, procedente de Bogotá, donde fue agredido el domingo por un hincha de Millonarios, que le propinó una pedrada en la cabeza cuando el futbolista se dirigía en un bus junto con sus compañeros al Estadio El Campín, antes del encuentro con el equipo embajador.

En compañía del médico del Cali, Juan Andrés Mosquera, Domínguez llegó a la ciudad, donde lo esperaban sus padres y demás familiares. El jugador, que tiene lesiones en la retina del ojo derecho y fue incapacitado por cinco días, habló de lo sucedido.

¿Qué pudo fallar para que sucediera esta violenta agresión? "Primero, no tuvimos la seguridad adecuada; el bus en el que nos transportaron desde el hotel hasta el estadio no tenía vidrios con película de seguridad. Empezamos mal y todo terminó mal".

¿A que distancia del estadio fue eso? "En el ingreso, a pocos metros de la puerta que nos llevaba al camerino, estábamos llegando".

¿Qué recuerda de la agresión? "El conductor tomó una ruta que no debía tomar, pasamos por el frente de la hinchada de Millonarios y cuando vieron que el escolta era sólo un policía, la emprendieron contra el bus. Nosotros tratamos de protegernos, pero nos lanzaron palos, piedras, ladrillos, lo que encontraban nos tiraban. Yo sólo recuerdo que corrí la cortina de la ventanilla (que estaba cerrada) para protegerme y de repente sentí un golpe muy fuerte en la cabeza. Cuando reaccioné ya estaba en la clínica. Me dice el médico que pasaron 15 ó 20 minutos antes de despertar".

¿Qué pasó cuando recuperó el conocimiento? "Pregunté qué había sucedido, traté de acordarme de lo que pasó y luego me dijeron que el partido ya había empezado y que los muchachos iban perdiendo. Eso me dio mucha tristeza, ese partido no debió jugarse. Mis compañeros, según me dijo el médico, estaban angustiados y no sabían si yo estaba vivo o muerto, bien o mal. Jugar así es muy difícil, nadie puede estar tranquilo y concentrado, jugamos en desventaja".

¿Siente que aparte de usted, el equipo se afectó bastante? "Claro, dañaron un trabajo de quince días, un esquema que traía el ‘profe’ en mente, y lo que pasó hace que cualquier ser humano pierda el control y la tranquilidad. Creo que no se tomaron las medidas necesarias y por parte de la Dimayor no hubo apoyo para mí ni para el Cali, no se garantizaron las condiciones en igual proporción para los dos equipos. El partido no debió jugarse".

¿Cuál cree usted que fue la razón para tomar la decisión de jugar? "Creo que no se pensó en la vida de una persona y más de alguien involucrado en el fútbol, sino que le dieron prioridad al espectáculo. Eso me tiene muy triste porque no les importó mi vida".

¿Cuál debía ser el castigo? "Yo sé que esto no es responsabilidad de todos los hinchas, porque Millonarios cuenta con una afición grande, pero debía haberse juzgado de alguna manera lo que pasó para protestar. El fútbol no es una guerra, es un espectáculo que uno quiere disfrutar con la familia y no puede ser que se presente este tipo de cosas. Creo que si a la gente le cuentan lo que pasa por el altavoz y le dicen que el partido no se disputa porque la vida de un jugador está en peligro, la gente entiende y eso ayuda para que se erradiquen los actos violentos de los estadios. Pero con esto que pasó quedamos mal todos: jugadores, directivos, hinchas y el fútbol colombiano, que ahora es blanco de críticas en todo el mundo".

¿Qué espera usted después de esto? "Infortunadamente, creo que tiene que pasar algo peor, como que muera alguien, no es que yo lo esté deseando, pero sería la única razón para que se tomen medidas de verdad. Es que el domingo la prioridad fue jugar, sin importar la vida de un ser humano. Hubiéramos dado un gran ejemplo si se aplaza el partido, porque la gente entiende que no se puede jugar en esas circunstancias".

¿Qué le dijo su familia?Hablé con mi hermano (Álvaro, que juega en Suiza) varias veces, hasta que quedó tranquilo. Luego pude hablar con mi mamá, yo estaba muy preocupado por ella porque fue operada del corazón y me tenía intranquilo cómo había recibido la noticia.

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