lunes 20 de enero de 2020 - 12:00 AM

Aldair Steven Ramírez, una gambeta a la adversidad

El mediocampista santandereano Aldair Ramírez, con no más de 167 cm de estatura, se convirtió en la figura de la edición 38 del Torneo de la Cancha Marte y Vanguardia indagó por la historia del habilidoso futbolista, quien asistía al colegio con el uniforme de diario, pero con guayos, y en el maletín, en lugar de útiles escolares, llevaba un balón de fútbol.
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La final de la edición número 38 del Torneo de la Cancha Marte era pareja, cerrada y sin aproximaciones a los arcos. La Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) imponía su orden táctico y defensivo para controlar el buen juego de Real Santander, un elenco que se apodera de la pelota y siempre busca el arco rival.

Uno de los jugadores ‘realistas’ intentó un enganche muy cercano al área de los ‘universitarios’ y fue derribado. Aldair Steven Ramírez Porras salió disparado e inmediatamente tomó la pelota.

“Si patea el chiquitico es gol”, dijo un aficionado en la tribuna.

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Una gambeta a la adversidad

Ese “chiquitico” ha marcado cientos de goles de tiro libre en las categorías menores. En la cancha del barrio Caracolí, en el sur de Floridablanca, forjó una pierna izquierda certera, que le ha permitido enfrentar la adversidad que trae la condición humilde.

A los seis años llegó al club Real Caracolí, del entrenador Luis Castellanos, y desde entonces su fútbol llamó la atención.

Cuando se paraba al lado de sus adversarios, parecía dos o tres años menor, por su corta estatura y los pocos kilogramos de peso, pero todo lo compensaba con técnica, velocidad y definición.

“Así como usted lo ve ahora en la Cancha Marte, así fue siempre. Aldair se destacó desde muy niño por la riqueza técnica, la pegada y la definición. Siempre quedaba de goleador en los torneos de Liga. Le falta talla, pero es muy rápido e inteligente para superar a los defensores, que le sacan varios centímetros de estatura”, indicó su entrenador de toda la vida.

Al colegio, en el Instituto Caracolí, se presentaba con su uniforme de diario; sin embargo, en lugar de zapatos, llevaba guayos y en el bolso, recuerda el ‘profe’ Castellanos, no cargaba libros, cuadernos o demás útiles escolares, sino un balón de fútbol. “Porque el estudio le metía unas goleadas, lo suyo siempre fue fútbol”.

Gracias a la pelota, Aldair gambeteó las malas costumbres, y actualmente es una de las grandes promesas del balompié santandereano.

Cuentan que incluso durmió en la cancha de su barrio y que a los partidos de la Liga siempre aparecía de primero; cuando el entrenador llegaba, ya lo encontraba sentado (algunas veces sin desayuno), esperando a sus compañeros para tomar el transporte y dirigirse al lugar del encuentro en alguna cancha de Bucaramanga.

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Definió el partido

Acomodó el balón donde el árbitro Wílmar Roldán indicó y analizó las posibilidades de anotar. Ocho días atrás, en la semifinal contra las Unidades Tecnológicas de Santander, pateó arriba y la pelota entró, pero en esta ocasión quería sorprender. Tomó carrera y apuntó al palo del portero, el balón pasó por el lado de la barrera y sorprendió al arquero adversario, que intentó llegar, pero el esférico fue rasante y muy pegado al palo. Golazo.

Las finales definen a los grandes jugadores y Aldair se presentó al llamado de la gloria. Cambió la historia de un juego que, en el minuto 30, no tenía un dominador claro. A partir de allí, todo fue más sencillo para el Real Santander, que hizo lo más difícil: convertirle a una escuadra sólida en defensa.

Con la ventaja, los dirigidos por Óscar Álvarez se tomaron más confianza e impusieron su juego de toque, con jugadores de buen pie como José Daniel Ascanio, Joel Contreras y Óscar Padilla, entre otros.

En el minuto 33, llegó la oportunidad para sentenciar el cotejo, un penalti a favor de Real Santander, que aprovechó Aldair para acomodar el balón con sutileza al costado derecho del arquero, el mismo rincón por donde ingresó el primer tanto.

En la segunda parte, el equipo ‘realista’ controló las acciones, más allá de las intenciones de descontar de la UCC, y Jonathan Enciso, sobre el minuto 74, decretó el definitivo 3-0 que premia a una escuadra que en sus últimos tres juegos anotó 11 tantos y que, con un equipo de jugadores menores de 21 años, demostró que en la región existe talento y que hay material de primera calidad para el fútbol profesional.

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Su fútbol hace todo el ruido

Parece uno más del equipo, incluso uno de los suplentes, porque pasa desapercibido. En las fotos de la celebración de los jugadores del Real Santander, que consiguieron el título del Torneo de la Cancha Marte, se acomoda en un costado y prefiere no llamar la atención.

Su personalidad es calmada, introvertida, de pocas palabras, pero en el terreno de juego su fútbol hace todo el ruido.

Aldair Ramírez, de 21 años, es llamado para recibir el trofeo de goleador del campeonato. A la citación acude muy despacio, su caminar es pausado, porque el dolor en la parte posterior del muslo que lo hizo salir en el primer tiempo aún lo molesta. Anunciaron que fueron ocho goles, pero a él no le importa el error, porque fueron 10, una cifra poco frecuente en apenas seis juegos.

La prensa le sigue los pasos, pero a la hora de las entrevistas, estas no superan los dos o tres minutos, en promedio, porque sus respuestas son cortas y no entra en detalles.

“Gracias a Dios logré marcar en la final, que es lo importante. Estoy muy contento y agradecido con la vida y estas oportunidades que mi Dios nos manda. Esto significa mucho para mí, ya he jugado varios Torneos de la Marte y logré el título con el apoyo de mis compañeros”, dijo el tímido ‘Chuchun’ o ‘Chun’, como le dicen desde niño.

Reconoció que sueña con consolidarse en el plantel profesional del Real Santander, ahora Real San Andrés debido a que juega en la isla, elenco al que llegó hace tres años aproximadamente y en el que una hernia casi lo deja en ‘fuera de lugar’, pues se exigió más de lo necesario a la hora de fortalecerse en el aspecto físico.

Inició en las categorías inferiores y el año pasado dio el salto al plantel profesional, con el que ya suma unos cuantos partidos en la Segunda División.

Admira a Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, de quienes destaca, además de su fútbol, su disciplina y humildad.

Aunque le gusta jugar de volante creativo y precisamente el 10 en su espalda lo certifica, se desempeña a la perfección como un falso nueve, pues tiene un cambio de ritmo que ‘quiebra cinturas’ y su olfato goleador lo lleva a estar muy cerca del área y de la gloria deportiva.

Real Santander disputó seis partidos en la edición 38 del Torneo de la Cancha Marte, de los cuales ganó cuatro y empató dos.
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