En el sitio conocido como Monterrojo, en un principio, el Lebrija rompió 100 metros de la muralla. Hoy ese boquete tiene más de 600 metros, lo que significa que más de la mitad del caudal de ese río tomó otro rumbo.
Los potreros se han convertido en lagunas y hay fincas donde el agua se quedó estacionada y lleva más de 8 días sin correr. (Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)
Como consecuencia, literalmente, el Lebrija partió en dos la parte baja de Sabana de Torres, una de las regiones más ricas de Santander debido a su alta producción agrícola y ganadera.
Para los ganaderos, palmeros y cultivadores las pérdidas en la zona son incuantificables. (Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)
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(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)Según el reporte de la Alcaldía de Sabana de Torres, más de 80% de las vías terciarias están destruidas. (Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)(Foto: Marco A. Rodríguez P. / VANGUARDIA LIBERAL)