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Domingo 11 de marzo de 2012 - 12:00 AM

De un mortero saltó la fórmula para una empresa cosmética

Como buen costeño Miguel A. Moreno Borja habla con experticia y pasión de a lo que se dedica. Y recuerda que la empresa que hoy tiene y en la que participa su familia nació de un cúmulo de fórmulas que él mismo preparaba en su mortero.

Pese a que la empresa se dedicó principalmente a la formulación de productos especializados para uso dermatológico, aún conservan la línea de negocio dedicada a la elaboración de fórmulas magistrales. (Foto: César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL )
Pese a que la empresa se dedicó principalmente a la formulación de productos especializados para uso dermatológico, aún conservan la línea de negocio dedicada a la elaboración de fórmulas magistrales. (Foto: César Flórez/VANGUARDIA LIBERAL )

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Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN

Llegó de Bogotá a Bucaramanga gracias a un trabajo que tomó en el área farmacéutica en Ecopetrol, luego de terminar allí empezó a trabajar en el mismo sector para una cadena de supermercados de la región, donde se encargaba de producir fórmulas magistrales, es decir, aquellos medicamentos que se recetan al paciente con fórmula única y que deben ser preparados con las cantidades correctas.

Arrancó la fórmula
 
Desde que tomó este trabajo todo empezó a ser una serie de casualidades que terminaron llevándolo hacia donde está hoy.

Precisamente en una de esas conoció a un a un especialista quien lo motivó insistentemente a independizarse.

Aunque la idea sonaba bastante atractiva ya que podría ganar más dinero si lograba acertar en el mercado, el hecho de tener un sueldo garantizado y una estabilidad laboral también eran razones de peso.

La idea le quedó sonando hasta que decidió renunciar. Sin embargo, la contrapropuesta en ese momento lo convenció de desistir, ya que le duplicarían el sueldo.
Pero su inquietud por independizarse se hizo más fuerte así que trabajó 6 meses más con la compañía hasta que renunció definitivamente y se lanzó a la dura faena de hacer empresa en Santander.

Con la confianza de que tenía el mercado asegurado gracias a que el especialista con el que había logrado entablar amistad le garantizó ayudarlo a conseguir clientes remitiendo sus fórmulas a Miguel, inició su pequeño negocio.

 Así nació Quimidrogas una empresa dedicada a la preparación de fórmulas magistrales.

“Recuerdo que cuando estábamos en la 48 con 26, donde inició la empresa, nos mandaban a preparar las fórmulas y yo no tenía nada qué mostrar, sólo un estante, entonces ponía envases bonitos y les echaba agua para que la gente por lo menos viera algo”, cuenta entre risas.

El inicio de su negocio lo alternaba como docente de farmacia magistral de la Universidad Industrial de Santander, de donde se tuvo que retirar debido al poco tiempo que le quedaba.

A la vez se fue consolidando el sueño de elaborar sus propios productos con insumos mejorados que ya circulaban en el mercado.
El reto estaba entonces en conseguir laboratorios adecuados que contaran con los avales respectivos por las autoridades, por lo que empezaron a maquilar bajo fórmulas propias en laboratorios de Bogotá.

Su primera producción fue de casi 50 unidades, posteriormente 250 y con este crecimiento se empezaron a incorporar empaques y envases con marca propia. Hoy en día su producción llega a más de 10 mil unidades al año.

“Mantener un laboratorio con todas las condiciones cuesta muchos millones de pesos, entonces decidimos que la mejor solución era optar por la tercerización de este servicio.
 
Quimidrogas nació con la producción propia de un protector solar y un despigmegtante. Sin embargo, por el nombre que tenía la empresa, era común que las personas lo relacionaran con un depósito de droga por lo que decidieron cambiar el nombre a Quimiderm desde 2006, cuya especialidad es elaborar productos químicos para la dermatología.

“Vimos la necesidad de hacer también un giro completo a lo que ya estaba en el mercado, entonces incorporamos a los productos la biotecnología que por sus características hace que la piel no reaccione ante los productos y no sea agresivos a los pacientes”, aseguró Moreno Borja.

Sin embargo la crisis económica que vivió el país casi le pone punto final a esta historia.

“Hubo una época en que no nos fue como esperábamos, fue un tiempo bastante duro en donde no teníamos ni para pagar el arriendo, ni sustentar la empresa. Pero Dios nos ha bendecido mucho, y lo más recomendable para todo empresario es desde el principio formalizar todos sus aspectos, ser legal en todo sentido  y capacitarse constantemente”, aseguró.

Uno de los aspectos más preocupantes para este químico es el hecho de que cada tres horas se reporta un cáncer de piel en el mundo por la falta de protección que acostumbra tener la gente frente a efectos adversos como el sol, la luz artificial en oficinas e incluso de las pantallas de computador.

Actualmente, la empresa distribuye sus productos en la región pacífica, eje cafetero, Pasto, Cali, Bogotá y Antioquia.

Igualmente uno de sus objetivos a corto plazo es iniciar exportaciones a Panamá donde han podido negociar con un distribuidor. Por el momento se encuentran legalizando trámites para iniciar con el proceso de exportación.  

La empresa está en manos de Miguel Moreno y de su esposa quien también decidió incorporarse para administrar la parte financiera. Miguel espera que en un futuro cercano también se incorporen sus hijos quienes actualmente estudias las carreras profesionales de medicina, comunicación social y administración de empresas.

Moléculas novedosas, el valor agregado

Uno de los aspectos que resalta este empresario es la utilización de moléculas novedosas.

“Las Hemos desarrollado con base en biotecnología y sustancias microencapsuladas. Trabajamos con activos inteligentes, lo que permite que los productos actúen en un punto determinado de la piel pasando por todas las redes del cutis hasta que llegue al punto donde debe actuar”, explicó el empresario.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN

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