Muchos dicen que Bucaramanga y el área metropolitana tienen todo para ser un paraíso para la innovación y la creación de empresas grandes, dinámicas y de alto valor agregado.

Publicado por: NOHORA CELEDÓN
La ciudad tiene los mejores indicadores del país en materia de cobertura y calidad de la educación superior, de los más bajos índices de miseria y pobreza de Latinoamérica, una red de servicios públicos admirada por otras regiones y en conectividad de internet, también es líder.
Pese a que la ciudad cumple condiciones para que se creen grandes empresas, líderes en innovación, esto no ocurre. De hecho, más de 90% de las empresas que se crean al año en el área metropolitana son microempresas con muy baja utilización de las nuevas tecnologías. Además la sostenibilidad de las empresas en el tiempo es muy baja.
Pero, ¿por qué ocurre esto?
Un estudio elaborado por la firma The Breakthrough, titulado “Escalando el Emprendimiento en Colombia” y contratado por cinco Cámaras de Comercio del país (entre ellas la de Bucaramanga) y empresas privadas, podría dar importantes señales de lo que ocurre en la región en materia de emprendimiento.
De acuerdo con la investigación en el país la mentalidad empresarial es el principal freno para crear empresas de impacto.
Incluso, se identificó que estas barreras psicológicas son un mayor obstáculo para la creación de empresas dinámicas (ver glosario) que las opciones de financiamiento.
En Bucaramanga los resultados fueron muy similares al resto del país.
El miedo a ser perdedor
Una de las mayores dificultades de la región para que se creen empresas dinámicas es el miedo a fracasar. De acuerdo con la encuesta, en Bucaramanga, 74% de los consultados considera que el temor a la quiebra impide a la gente crear nuevas empresas, 61% dijo que declarar la quiebra tiene consecuencias económicas “excesivamente negativas” y 49% opinó que crear una empresa y fracasar es considerado una “desgracia”. Mientras tanto, en economías avanzadas donde se ha aplicado la misma encuesta estos indicadores llegan solo hasta 20%.
Para Catalina Ortiz Lalinde, gerente general de Innpulsa Colombia, la aversión al riesgo es un obstáculo para que se desarrollen empresas de alto nivel. Pero hay un asunto más profundo aún y es la poca valoración social que hay en Santander, y en general en el país, del emprendedor.
“La verdad es que en Colombia ser emprendedor ‘ni fu ni fa’. Si uno es el presidente de una compañía es socialmente más que si es emprendedor. Y en eso Bucaramanga prefiere ser empleado de una compañía importante, y ojalá sea de Ecopetrol, a ser emprendedor”, explicó Ortiz Lalinde.
De acuerdo con Iván Ardila, vicepresidente de la unidad de Cooperación para el Desarrollo Empresarial, uno de los mayores retos de la región es mostrar a los empresarios que hay que hacer las cosas distintas, que se puede pensar en grande, pero esto no se hará de un día para otro.
“Vamos a empezar a trabajar ese emprendimiento de alto impacto, estamos aprendiendo del tema, estamos buscando una metodología para acelerar empresas y ya tenemos una propuesta de una Universidad de Estados Unidos para trabajar en el tema”, indicó el ejecutivo.
Ahora bien, de acuerdo con la gerente de Innpulsa Colombia, una de las primeras cosas que hay que hacer para mejorar esta mentalidad es resaltar los casos de éxito que hay en la ciudad en materia de emprendimiento. “Todos sabemos que hay una narrativa social acerca de la verraquera santandereana, pero cuando vas a preguntar un caso la gente no conoce ejemplos recientes. Parece trivial no lo es, hay que visibilizar los héroes sociales de emprendimientos”, concluyó la funcionaria.












