El cultivo de tabaco está que echa humo y no por los malos precios ni dificultades en su comercialización.

Publicado por: REDACCIÓN ECONÓMICA
El problema radica en que se está quedando sin mano de obra, un obstáculo que igualmente sienten en “carne propia” los cañicultores, cafeteros y citricultores, entre otros.
De acuerdo con Heliodoro Campos Castillo, gerente de la Federación Nacional de Tabacaleros, Fedetabaco, ese problema se acentúa en cada cosecha y se ha manifestado con mayor fortaleza en el último lustro.
“Una hectárea de tabaco demanda 250 jornales por cosecha, la cual se da semestral e incluye labores agronómicas, corte de hoja, secado y empacado”, agregó.
Para el directivo de Fedetabaco, hay un factor que es sustancial para que se esté dando esa migración de mano de obra hacia las ciudades en lo que concierne al tabaco.
“El 70% de los cultivadores de tabaco no son propietarios de la tierra; es decir, recurren a la modalidad de arrendatarios para sacar sus cosechas. Las ganancias son pocas, lo que no permite un mejor futuro para los hijos. El padre hace el esfuerzo de mandarlos a estudiar para que se preparen y se vayan a buscar un mejor horizonte”, agregó.
En Santander cerca de 7 mil familias, según Campos Castillo, se dedican a la explotación del tabaco.
“La mano de obra se envejece y al no existir renovación, que estaría en manos de los jóvenes, el problema se acentúa cada vez más”, sostuvo.
Se corrió la fecha
Según Campos Castillo, el fenómeno de “El Niño” sumado al fenómeno de “La Niña”, han impedido que las áreas se hayan ampliado, tal y como lo tenía proyectado la industria.
Por ejemplo, Fedetabaco pretende triplicar sus áreas, pues de 5 mil hectáreas proyecta 15 mil en el país. Se trataba de un proyecto que se tenía para 2015, pero por el cambio climático esa proyección se corrió para 2025.
“Hay posibilidades de crecer y es factible que el 50% de ese crecimiento se quede en Santander”, agregó.












