A corto plazo no hay una solución para mejorar la eficiencia de los servicios de telefonía móvil. Los colombianos tendrán que seguir conviviendo con llamadas caídas y baja velocidad en datos.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN
Así como en la ciudad no hay vías para descongestionar el transporte, las llamadas ‘autopistas digitales’, que soportan los servicios de telefonía celular incluyendo los de voz y datos, tampoco tienen espacio.
Para la Asociación de la Industria Móvil, Asomóvil, las restricciones para que pueda expandirse la red de antenas en el país, incluido Bucaramanga, tiene un solo nombre: los Planes de Ordenamiento Territorial, POT.
Pese a que las limitaciones para la instalación de nuevas antenas se registran en cada municipio del país, ya que la legislación recae en los entes municipales, según el gremio, Bucaramanga, está entre las ciudades que salen peor libradas.
Desde 2010 no se han podido instalar nuevas antenas, ya que gran parte de la ciudad está catalogada como área urbana, lo que genera obstáculos para la ampliación de estas redes.
“Es inconcebible que Bucaramanga, una de las ciudades más dinámicas del país tenga restricciones de este tipo con limitaciones antitécnicas. Hoy es físicamente imposible prestar un mejor servicio. Desde hace tres años no se han podido instalar nuevas estaciones base ya que el 50% de la ciudad es residencial. Si continúa esta situación va a ser imposible que las compañías presten un servicio óptimo de internet 4G”, aseguró a Vanguardia Liberal, el presidente de Asomóvil, Rodrigo Lara.
Para el vocero de la industria lo ideal sería que la ciudad siguiera el ejemplo de Medellín donde la reglamentación no castiga a zonas residenciales ni a colegios o centros de salud con distancias mínimas.
La necesidad para los operadores es apremiante, mientras hace cuatros años la penetración de teléfonos inteligentes en la ciudad para los estratos 1,2 y 3 no llegaba al 3%, hoy el índice es de 30%.
De acuerdo con expertos consultados frente al tema hacen falta celdas para que se maneje el tráfico de datos en el país, ya que existen operadores que por cada antena manejan hasta 6 mil usuarios, que deberían distribuirse en dos o tres antenas para que no colapse el servicio.
Hay que tomar decisiones
Según la Asociación Colombiana de Ingenieros, Aciem, la situación va más allá de los entes municipales, ya que debe ser el Gobierno Nacional que derogue la reglamentación existente y desarrolle un reglamento técnico que se cumpla en todo el país, y no que cada municipio imponga sus propias reglas.
“Desde 1995 el Gobierno Nacional declaró la normatividad de los campos electromagnéticos como inherentemente conforme, eso quiere decir que el gobierno decretó que la instalación de antenas no genera problemas para la salud, pero la gente y los municipios no cree esto. Por eso, los entes municipales reglamentan estas restricciones que no tienen fundamentos técnicos, más allá del hecho de que la gente se preocupe por su salud”, indicó el presidente del gremio Julián Cardona.
Para el experto la normatividad en Colombia es irregular, ya que el mundo son entidades certificadas idóneas, las que avalan la distancia en la que se deben ubicar los dispositivos para que no afecten la salud de los habitantes.
En el país
Para Asomóvil, que agremia a los principales operadores del país, Bucaramanga, Valledupar, Cartagena y Montería e Ibagué son las ciudades. Bogotá tiene restricciones en 40% de la ciudad. Montería dispuso retirar todas las antenas de la zona urbana y en Barranquilla se necesitan lotes de 800 metros cuadrados, que no se consiguen.












