miércoles 30 de septiembre de 2015 - 12:01 AM

Claves para entender cómo va la economía de Santander

En medio de la desaceleración que enfrenta el país y que ha moderado el crecimiento económico, Santander muestra índices variados, entre aumentos que prometen expansión y contracciones que plantean grandes retos para el próximo año.
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Durante 2015, la economía de Santander no ha sido inmune al proceso de desaceleración que evidencia el país, producto de la caída internacional en el precio del petróleo que obligó al Gobierno a recortar el gasto público.

Por esto es clave ‘desfragmentar’ la actualidad económica del departamento, para formar el ‘croquis’ de un año marcado por la volatilidad y las revisiones a la baja.

Los ‘fundamentales’ de la economía santandereana, aunque no de manera ortodoxa, llevan a plantear grandes retos a futuro, sobre todo ante la coyuntura internacional de las materias primas como el petróleo, que representan, para Santander, el 80% de su industria.

En un vistazo

Los ‘números’ de la región son variopintos. Mientras el mercado laboral, por ejemplo en Bucaramanga, sostiene la segunda tasa de desempleo más baja del país, a julio de 2015, el comercio reportó que sus ventas caían un 5%.

Ahora bien, en términos regionales, las exportaciones siguen su senda negativa al caer, entre enero y junio, 27% frente al año pasado, incluyendo petróleo.

Y de manera paralela, la industria manufacturera de la región se contrajo 1,6% en el primer semestre.

Este ‘coctel’ empezaría a marcar pautas de una dinámica de desaceleración, sobre todo si se tiene en cuenta que, según el Índice Pyme Anif, la zona mostró un menor ‘clima’ económico para las pequeñas y medianas empresas durante el primer semestre de 2015.

Las perspectivas

Para el director del Grupo de Investigación sobre Desarrollo Regional y Ordenamiento Territorial, Amado Guerrero Rincón, la dinámica de crecimiento de Santander no debería variar sustancialmente, puesto que “ante la pérdida de impulso del sector minero energético, la inversión pública en infraestructura será determinante y el departamento está dentro de esos planes”. Según los cálculos del experto, con la sola ejecución del Contrato Plan que implica $6,1 billones en cinco años, se podría sumar un punto porcentual al PIB. Y a esto habría que sumarle los macroproyectos de navegabilidad del Magdalena ($2,5 billones).

Es por esa razón que la diversificación en inversión de la región podría servirle de ‘comodín’ frente a la coyuntura petrolera.

¿Y la devaluación qué?

Con un dólar por encima de los $3.000 desde hace ya varias semanas, los especialistas, como el economista Eduardo Sarmiento, han dicho que esta es una devaluación recesiva que no sólo preocupa a los sectores que comercian o se basan en materias primas importadas, sino que aumenta el déficit de cuenta corriente y, por lo tanto, ahondaría en el recorte fiscal que ya aplica el Gobierno.

La ‘trepada’ del dólar en materia empresarial se ve reflejada en los índices de importación. Según el último Boletín Económico Regional para el Nororiente del país, la importación de bienes de capital para la industria cayó 40% en el primer semestre del año.

En ese mismo sentido, las materias primas para el agro, por ejemplo fertilizantes (que han subido más de 20% en su precio), han llegado 37,7% menos al nororiente en el primer semestre.

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