miércoles 10 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Cuentas del Grupo Nule estarían lejos de Santander

Pese a que el Grupo Nule tiene empresas asociadas en Santander como es el consorcio P&B y la firma Ponce de León y Asociados S.A., sus líos están hasta el momento distantes de estas tierras.

El primer consorcio es el que actualmente ejerce las labores de interventoría del Proyecto ZMB, (10 tramos viales que incluyen la doble calzada al aeropuerto), y la segunda firma también asociada al grupo, trabajó en los estudios de factibilidad y diseños definitivos de las ampliaciones del sistema general de abastecimiento del acueducto para el área metropolitana de Bucaramanga, así como los diseños de rehabilitación de los sistemas de acueducto y alcantarillado de Lebrija.

Según un vocero del grupo Nule, los dos consorcios trabajan como empresas asociadas al grupo y no tienen participación directa.

'La interventoría al Proyecto ZMB es un contrato que se viene ejecutando sin ningún contratiempo y siguiendo lo pactado con el Inco. Por su parte, Ponce de León tiene un contrato que ya se está liquidando, porque lo pactado ya se cumplió'.

Según explicó el vocero, el consorcio P&B trabaja con dos empresas asociadas al grupo, Prointec y Bitácora.

Sin embargo,  la Cámara de Comercio de Bucaramanga hace seis meses había dado a conocer directamente al viceministro de Transporte y actual director (e) del Instituto Nacional de Concesiones, Gabriel Ignacio García Morales, los problemas que se venían presentando en el consorcio P&B para ejecutar la interventoría al Proyecto ZMB.

Según pudo conocer Vanguardia Liberal por parte de uno de los ex empleados de la firma, quien pidió reserva de su nombre, la compañía tenía algunos inconvenientes que no le permitían ejecutar las labores de interventoría como tal. Entre ellos la falta de pago de arriendos de las oficinas, de teléfono, e inclusive los mismos ingenieros tenían que pagar de su propio bolsillo el peaje a Lebrija.

'Había demoras en el pago de salarios mínimos de hasta 90 y 100 días, y tampoco la seguridad social. Igualmente, en las oficinas de Bogotá no nos daban respuesta de nada ni sabían nada'.

Según la fuente, los pagos aún siguen retrasados y no se han cancelado algunas de las cuentas pendientes.


Se prenden las alarmas

Pese a que no hay implicación directa en los consorcios que operan en Santander por parte del grupo Nule, el caso prendió las alarmas entre los gremios del país por otras firmas que pueden replicarlo.

Según la Superintendencia Financiera, más de diez compañías que ejecutan o han ejecutado grandes obras de infraestructura como el Plan 2.500 entraron a reestructuración mientras operaban.

Otras recibieron sanción por incumplimiento parcial del contrato por parte del Invías, como es el caso del consorcio M y J, encargado de la construcción del tramo La Belleza, en Santander, que deberá pagar $64 millones aproximadamente, según la Superfinanciera.

En otros casos se presentan incumplimiento de contratos y detalles para finalizarlos.

Por ejemplo, en Santander el grupo Proyectar tuvo que cancelar el siniestro de anticipo sobre la póliza de seguro de la construcción, ya que faltó ejecutar $1.800 millones en tres tramos del Plan 2500, (Charalá- La Cantera, La Cantera- Encino, Oiba-Guadalupe).

Según el último informe de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, en cuatro tramos del Plan 2500 en Santander se terminaron contratos por incumplimiento de los contratistas.

Los incumplimientos se registran en los tramos Charalá- La Cantera, donde sólo se pavimentaron 4 kilómetros de los 6 adjudicados; el tramo La Cantera- El Encino, donde se pavimentó solo un kilómetro de dos contratados; el tramo Oiba- Guadalupe en el que se pavimentaron 3 kilómetros de los 7 contratados, y finalmente el tramo Troncal-Albania-La Llana con 9 kilómetros pavimentados de 14 contratados.


LA VOZ DEL EXPERTO

Florentino Rodríguez

Presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros

'Lo que pasó con el Grupo Nule en Bogotá, se da porque son contratos de alto monto y en este momento el único que hay cursando en Santander es el de la doble calzada hacia Cúcuta que supera los $300 mil millones.

Aquí por fortuna los contratos se hacen mediante licitaciones pequeñas que dan la oportunidad de que varios grupos de ingeniería trabajen y que la inversión no sea tan riesgosa.

Nuestra postura como santandereanos es que los contratos de gran envergadura se partan, pero lo que ahora estamos viendo en el país es que los pequeños constructores se están convirtiendo en subcontratistas y están desapareciendo, con el modelo que ha impuesto el Gobierno Nacional'.


Obras deberán continuar

Por su parte, expertos en infraestructura vial como Félix Jaimes Lasprilla, aseguran que las denuncias no deben ser una excusa para que las obras se paralicen.

Sin embargo, la falta de estricto seguimiento afectaría las mismas.

'Una interventoría de baja calidad y que no le paga a sus contratistas no tiene la autoridad moral para exigirle al constructor lo mismo y mucho menos exigirle que cumpla', aseguró Jaimes Lasprilla.

Sin embargo, según estima, el problema que se presenta con el grupo Nule es apenas la punta del Iceberg.

'Este problema que se desató en pleno corazón de Bogotá, es apenas el principio de una serie de problemas que se va a empezar a desatar y que tiene mucho más fondo, porque hay empresas en Colombia que son unas verdaderas pirámides', puntualizó.

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