viernes 10 de junio de 2016 - 12:01 AM

Dos variedades biofortificadas de fríjol, listas para ir a surcos

Con prácticas convencionales de entrecruzamiento, los científicos logran nuevas variedades fortificadas. Aclararon que nada tienen que ver con prácticas transgénicas.
Escuchar este artículo

Dos variedades de fríjol fortificado (con más contenido de hierro y zinc) y una con resistencia a la sequía producto del cambio climático fueron liberadas ayer en la vereda El LLano, de Barichara, Santander, uno de los epicentros productores de esa leguminosa en Colombia.

Detrás de esa iniciativa estuvieron el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, y la Federación Nacional de Cerealistas y Leguminosas, Fenalce.

De acuerdo de Stephen Beebe, líder del Programa de Fríjol del Ciat, “el objetivo de la biortificación es mejorar cultivos de consumo diario de las comunidades de diferentes partes del mundo, para que a través de un alimento conocido, puedan mejorar la salud sin costo adicional, con los canales de distribución y de compra acostumbrados. La biofortificación es una de las herramientas para responder al problema de desnutrición mundial”.

Esas variedades liberadas en Santander estarán en parcelas para la multiplicación de semillas, las cuales, posteriormente, serán entregadas a los campesinos de esa región.

Ese mismo programa se está desarrollando en la zona andina colombiana y cubre regiones de Cauca, Huila, Tolima, Quindío y Valle del Cauca donde se encuentran poblaciones vulnerables.

Sin embargo, para el Ciat, esos materiales deben igualmente llegar a las ciudades, donde están asentados amplios cordones de miseria con alta desnutrición, principalmente en la población infantil y las mujeres embarazadas.

Genética en casa

Según Henry Vanegas Angarita, director ejecutivo de Fenalce, la biofortificación es una herramienta sustancial de la seguridad alimentaria.

“Esa genética es desarrollada por el Ciat en Colombia desde hace más de 30 años, lo que es una fortaleza. En materia de semillas, no se puede ser dependiente de otros países”, sentenció.

Para el directivo de Fenalce, este es un paso fundamental para afrontar la pobreza, pues permite acceder a alimentos para conformar una dieta balanceada y acorde con los requerimientos del individuo.

Ficha técnica

BIO-101 y BIO-107 son los nombres de las variedades biofortificadas. Detrás de ellas estuvieron el Ciat y Fenalce, en un trabajo conjunto que se viene desarrollando desde 2015.

Ese proyecto es fondeado por HarvestPlus-LAC, líder en investigación en biofortificación. Esta fundación hace parte del Programa Global de Investigación en Agricultura para la Nutrición y la Salud del Consorcio Cgiar, alianza a la que pertenece el Ciat.

La misión es desarrollar y promocionar cultivos biofortificados con más vitaminas y minerales, para atender los requerimientos de las poblaciones más pobres del mundo.

Esos materiales, en producción, son similares a las variedades comerciales, ya que pueden estar en 1,5 toneladas por hectárea.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad