sábado 29 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Ingenieros de Santander insisten en daños al agua por minería

El proyecto minero no estará dentro del ecosistema, pero para los expertos existe una conexión hídrica en la montaña y el río Suratá, lo que terminará afectando el líquido que abastece a la ciudad.
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El tira y afloje de la minería en Soto Norte sigue a flor de piel.

A los cientos de voces que se oponen al proyecto minero, se sumó la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI, que advirtió los riesgos que traería la actividad en este lugar.

De acuerdo con la Sociedad, con la minería en Soto Norte, el caudal del Suratá, uno de los tres ríos que surten a Bucaramanga y su área metropolitana, se pondría en riesgo al tiempo que no se garantizaría el abastecimiento de agua potable.

Los expertos también advierten que en periodo seco, el nivel de caudales en los cauces son consecuencia de los afloramientos o nacimientos del sistema de aguas subterráneas. Según advierte Víctor Julio Azuero, presidente de la SSI, “la montaña que nos abastece de agua es un sistema integral hidrogeológico, que no se puede parcelar o intervenir internamente, ya que corremos el riesgo de interrumpir sus conexiones que permiten recargar los cauces y causar un daño irreparable y no mitigable, correr el riesgo de quedarnos sin agua suficiente para abastecernos”.

Actualmente se necesita captar 2.400 litros/seg para abastecer a 1,2 millones de habitantes del área metropolitana.

Riesgo de agua

Al respecto, en una comunicación que Santiago Ángel Urdinola, presidente de Minesa, dirigió a la SSI, recordó que el proyecto minero se va a desarrollar por fuera del páramo, lateralmente hacia el municipio de Suratá, en sentido contrario al ecosistema y ha sido diseñado meticulosamente para ser realizado enteramente en un ecosistema distinto al de páramo, denominado de bosque alto andino.

Miguel Ángel Barajas, gerente de Planeación y proyectos técnicos del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, amb, aseveró que, si bien el proyecto está por fuera del páramo, la mina donde realizarán la exploración está a 400 metros de la línea del borde del Páramo.

“El proyecto no está a ocho kilómetros del páramo, está cerca, y lo que dice la literatura frente a esto es que uno debe proteger el ecosistema en la zona de amortiguación y esto por lo general es de bosque andino”, recordó Barajas.

Finalmente, Azuero cuestiona si vale la pena arriesgar el abastecimiento del agua del área metropolitana por el proyecto minero.

“Donde se lleguen afectar los cauces, de dónde obtendremos el agua. No tenemos el líquido suficiente para arriesgarnos. Los ríos Tona, Río Frío y Suratá están siendo soportados con una optimización de control de agua que se hizo con el amb hace algunos años”, precisó Azuero.

Por ahora un grupo de expertos avanza en los estudios hidrológicos e hidrogeológicos para demostrar cómo se afectará la cantidad del agua al perforar la mina, los acuíferos y el manejo del agua que viene del Páramo como conecta con la montaña.

Urdinola insiste que “la tecnología de pruebas isotópicas demostró que no existe ninguna conexión hidráulica directa entre el agua del suelo del Páramo y la subterránea del área de mina. El muestreo geológico demostró la existencia de una barrera hidrogeológica que separa la humedad del suelo del ecosistema del agua subterránea del área de mina”.

El tira y afloje de la minería en Soto Norte sigue a flor de piel.

A los cientos de voces que se oponen al proyecto minero, se sumó la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI, que advirtió los riesgos que traería la actividad en este lugar.

De acuerdo con la Sociedad, con la minería en Soto Norte, el caudal del Suratá, uno de los tres ríos que surten a Bucaramanga y su área metropolitana, se pondría en riesgo al tiempo que no se garantizaría el abastecimiento de agua potable.

Los expertos también advierten que en periodo seco, el nivel de caudales en los cauces son consecuencia de los afloramientos o nacimientos del sistema de aguas subterráneas. Según advierte Víctor Julio Azuero, presidente de la SSI, “la montaña que nos abastece de agua es un sistema integral hidrogeológico, que no se puede parcelar o intervenir internamente, ya que corremos el riesgo de interrumpir sus conexiones que permiten recargar los cauces y causar un daño irreparable y no mitigable, correr el riesgo de quedarnos sin agua suficiente para abastecernos”.

Actualmente se necesita captar 2.400 litros/seg para abastecer a 1,2 millones de habitantes del área metropolitana.

Riesgo de agua

Al respecto, en una comunicación que Santiago Ángel Urdinola, presidente de Minesa, dirigió a la SSI, recordó que el proyecto minero se va a desarrollar por fuera del páramo, lateralmente hacia el municipio de Suratá, en sentido contrario al ecosistema y ha sido diseñado meticulosamente para ser realizado enteramente en un ecosistema distinto al de páramo, denominado de bosque alto andino.

Miguel Ángel Barajas, gerente de Planeación y proyectos técnicos del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, amb, aseveró que, si bien el proyecto está por fuera del páramo, la mina donde realizarán la exploración está a 400 metros de la línea del borde del Páramo.

“El proyecto no está a ocho kilómetros del páramo, está cerca, y lo que dice la literatura frente a esto es que uno debe proteger el ecosistema en la zona de amortiguación y esto por lo general es de bosque andino”, recordó Barajas.

Finalmente, Azuero cuestiona si vale la pena arriesgar el abastecimiento del agua del área metropolitana por el proyecto minero.

“Donde se lleguen afectar los cauces, de dónde obtendremos el agua. No tenemos el líquido suficiente para arriesgarnos. Los ríos Tona, Río Frío y Suratá están siendo soportados con una optimización de control de agua que se hizo con el amb hace algunos años”, precisó Azuero.

Por ahora un grupo de expertos avanza en los estudios hidrológicos e hidrogeológicos para demostrar cómo se afectará la cantidad del agua al perforar la mina, los acuíferos y el manejo del agua que viene del Páramo como conecta con la montaña.

Urdinola insiste que “la tecnología de pruebas isotópicas demostró que no existe ninguna conexión hidráulica directa entre el agua del suelo del Páramo y la subterránea del área de mina. El muestreo geológico demostró la existencia de una barrera hidrogeológica que separa la humedad del suelo del ecosistema del agua subterránea del área de mina”.

Estudio de la alcaldía
En julio la Alcaldía de Bucaramanga, entregó el primer informe de observaciones al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para el Proyecto de Explotación de Minerales Auroargentiferos Soto Norte, que se realizó de manera conjunto con el Área metropolitana de Bucaramanga y el Acueducto metropolitano de Bucaramanga.
Este documento contó con la revisión de tres expertos. No obstante, en el informe se tuvo una imprecisión al decir que el caudal promedio del río Suratá era de 9.3 lit/seg cuando realmente es de 9.8 m³/s (metros cúbicos por segundo) Corrección que la entregó el amb a la Anla el pasado 10 de agosto de 2020.
Para Minesa, con esto se reconoce unos de los graves errores que cometieron en el estudio que presentó el alcalde Juan Carlos Cárdenas, a partir de los datos que presentaron donde concluyen que Suratá se va a quedar sin agua.
No obstante, Barajas enfatizó que lo anterior significa una confusión de unidades, pero no desvirtúa absolutamente el EIA de Minesa y el informe de observaciones no está equivocado al alertar el desabastecimiento de agua que puede tener la ciudad con la megamineria de Soto Norte.
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