domingo 13 de enero de 2013 - 12:00 AM

La buena hora de Bucaramanga

Por estos días Bucaramanga y el área metropolitana parece ser un paraíso para la inversión. Pese a los problemas de infraestructura y de ordenamiento territorial la ciudad logró el año pasado ser la zona urbana del país con menos desempleo y con menos pobreza.

Y aunque la inflación, es decir el crecimiento de los precios  de la canasta familiar, fue también la más alta en 2012, sigue siendo baja si se tiene en cuenta que la meta máxima fijada por el Banco de la República en materia de inflación fue de 4%, y el área registró una cifra de 3,48%.

Por otro lado, Santander se consolidó como la cuarta economía del país, y es la región cuyo PIB más ha crecido en la última década.

Este indicador ha hecho que en los últimos años la capital del departamento haya empezado a atraer nuevos negocios e inversiones de otras partes del país y del mundo, tanto así que en los últimos dos años se han constituido 260 agencias y sucursales de distintas empresas en el área metropolitana de Bucaramanga.

La capital del oriente

Aunque la capital santandereana sólo comenzó a mostrarse atractiva para la inversión desde hace algunos años, su importancia económica frente al resto del país viene tomando impulso desde décadas atrás.

El analista económico, Horacio Cáceres Tristancho, apunta a que las cifras que se han visto en los últimos años es el resultado de un proceso que tiene que ver con varios elementos. “Esta es la ciudad que más se ha desarrollado en el oriente del país, en materia de servicios públicos, educación, y en la oferta de bienes y servicios… y por lo menos el desarrollo de la infraestructura de servicios públicos viene adelantándose desde el siglo pasado”, explica Cáceres.

En efecto el sector de servicios representa 29,3% del Producto Interno Bruto del departamento,  el comercio casi 11% y entre ambos generan 52% del trabajo del área metropolitana.

En otras palabras la ciudad ha crecido a partir de ofrecer servicios, no sólo a sus habitantes, sino también a los demás municipios del departamento, y a parte del Magdalena Medio, Boyacá y Arauca.

Pero tal pareciera que esta condición de capital del oriente colombiano hubiera sido notada por los inversionistas desde hace pocos años.

De acuerdo con el director de estudios económicos del Banco de la República, seccional Santander, Amilcar Mojica, desde el 2001 cuando se empezó a hablar de competitividad en la región. “Bucaramanga empezó a vender esa idea de que es una ciudad internacional. Eso significa que la ciudad empezó a trabajar por unos indicadores globales de reconocimiento mundial y a medida que esos indicadores mejoraron pues se atrajo más la inversión”, explicó.

Pero adicionalmente, en los últimos años la política monetaria del Banco de la República -que ha permitido mantener una inflación controlada y bajas tasas de interés- y el dólar barato han estimulado en los últimos años un incremento en el consumo. El año pasado por ejemplo la firma Raddar reportó que el consumo de los hogares creció 9% en Bucaramanga.
“El dinero está en  manos de las familias, y si a eso le sumas las obras de infraestructura que se están haciendo en la región, pues estos son ingredientes para que la economía se mantenga en acción”, explicó Cáceres Tristancho.

¿El crecimiento es sostenido?

Evidentemente la ciudad no es perfecta y tiene debilidades en materia de infraestructura, de ordenamiento urbano y de desarrollo empresarial.
Ya hay proyectos de infraestructura para conectar internamente el área metropolitana, pero también para vincular a la ciudad con el resto del país a través de la Ruta del Sol y la modernización del Aeropuerto Internacional Palonegro, entre otras obras. El desarrollo de estos proyectos no sólo genera empleos en la región, sino que también permitirá zanjar una de las mayores debilidades del departamento y la ciudad.

Pero uno de los temas en los que más lento se ha avanzado es en la transformación productiva de la región.

Precisamente al detallar las cifras de desempleo, por ejemplo, una de las principales faltas es la gran cantidad de empleados por cuenta propia e informales. Aunque en los últimos diez años el ingreso de las familias ha aumentado, la informalidad y la baja competitividad empresarial es un cáncer que amenaza con estancar no sólo a la industria sino a todos los sectores de la economía regional.

“La región necesita desde hace varios años una industria más sofisticada que responda a los mercados nacionales y a una demanda internacional. Hay que evolucionar, tenemos pocas empresas exportadoras. Hay que crear un mayor dinamismo en la industria porque una industria sofisticada genera mejores empleos”, explica Cáceres Tristancho.

Algunos proyectos empresariales de región como las Zonas Francas permitirían consolidar en la región una industria de servicios con valor agregado en el campo de la salud y de servicios empresariales nacionales y mundiales. Y el panorama macroeconómico nacional favorece estas intenciones.

“El crecimiento va a continuar perpetuándose en el mediano plazo, porque ahorita no se vislumbran inconvenientes, y mientras tanto la capacidad que tiene la demanda de la ciudad para continuar es buena, el banco bajó las tasas, las obras de infraestructura siguen su curso y eso permite que la economía avance”, explica Mojica.

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