viernes 10 de julio de 2020 - 12:00 AM

Las apuestas de construcción para reactivarse al 2022

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En Santander, construcción representa el 9,2% del Producto Interno Bruto, PIB, tanto las edificaciones y las obras de ingeniería civil, por lo cual se convierte en un sector de gran importancia para la economía departamental.

Según el ‘Balance construcción Santander 2020’ realizado por el Observatorio de Competitividad de la Cámara de Comercio de Bucaramanga y Camacol Santander, entre enero y marzo de este año, la actividad empezó a cambiar su tendencia decreciente con un importante aumento de 209,9% en la nueva área licenciada, lo que significa que la disposición de los empresarios y el escenario económico era propicia para el emprendimiento de nuevos proyectos de construcción, especialmente los de vivienda multifamiliar. Sin embargo, el nuevo escenario económico mundial producto de la pandemia del COVID-19 ha causado una contracción en casi todas las actividades empresariales.

En busca de soluciones para mejorar la dinámica, la Cámara Colombiana de la Construcción, se planteó tres metas para cumplir en los próximos dos años: generar 300 mil nuevos puestos de trabajo directos y 420 mil indirectos en la cadena de valor; construir 500 mil viviendas formales y 12 millones de metros cuadrados en proyectos no residenciales y lograr inversiones anuales en el sector equivalentes a 12 puntos porcentuales del PIB.

“Para lograr estos positivos aportes e impulsar la recuperación de la economía colombiana, se requiere una serie de acciones y medidas que brinden condiciones adecuadas para el desarrollo y avance del sector. Por eso, hemos estructurado una propuesta de 10 iniciativas que buscan impulsar todos los segmentos de vivienda, aumentar la oferta de proyectos residenciales y no residenciales, y crear condiciones regulatorias óptimas para que sector sea un aliado de la recuperación del país”, afirmó Sandra Forero Ramírez, presidenta de Camacol.

Los frentes de trabajo

Para alcanzar esta meta, Camacol propone impulsar todos los segmentos de vivienda, se propone garantizar la suficiencia de subsidios para los programas de VIS, crear un instrumento para incentivar la compra de vivienda nueva del segmento medio y fortalecer el acceso al crédito hipotecario o leasing habitacional.

En materia de la oferta de proyectos de vivienda y no residenciales, se propone incorporar suelo urbanizable de acuerdo con las prioridades y prospectiva de desarrollo urbano y necesidades de vivienda, establecer un modelo de gerencia proyectos urbanísticos estratégicos de gran escala, promover la inversión en infraestructura urbana y equipamientos, impulsar proyectos de vivienda exclusivos para renta y fortalecer la construcción obra pública de edificaciones institucionales.

Durante el primer trimestre, en Santander, se desembolsaron créditos por $85.229 millones para compra de vivienda, lo que representó un crecimiento de 0,8% con respecto al mismo periodo de 2019. Además, los saldos de cartera hipotecaria tuvieron un crecimiento de 3,7%. Si bien fue un buen comportamiento, fue muy inferior al valor que registran en promedio los cuatro principales departamentos del país.

Este menor crecimiento puede explicarse por la pérdida de confianza del consumidor, la disposición a comprar vivienda de los hogares y una demanda diferente a la oferta existente. También obedece a factores de mercado, como la sobreoferta en los Segmentos No Vis que se ve reflejado en un mayor inventario de obra terminada.

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