miércoles 24 de abril de 2019 - 10:20 AM

Pese a inversión de $150 mil millones, sigue sin construirse una autopista en Santander

La construcción de la Autopista Río Magdalena, que uniría a Antioquia con Santander, permanece frenada. Los trabajos de esta vía 4G se iniciaron en 2016, pero debido a retrasos la concesión Aleatica terminó el contrato con la constructora española Obrascón Huarte Lain.

Desde las orillas de El Aterrado, vereda santandereana, Orlando López ve cómo se levanta entre las aguas la estructura inacabada del coloso que quiere cruzar el río Magdalena y que, por ahora, no es otra cosa que una promesa de prosperidad que se fue al traste. Así lo siente este líder social de 70 años cuando recuerda que todo “comenzó siendo un gozo”, pero que hoy las obras están paradas.

Y ahí desde donde observa, en la ribera, siguen las excavadoras estáticas, las varillas expuestas, solo unos cuantos trabajadores. Mejor dicho, una suerte de parálisis que por ahora no saben cuándo se destrabe.

Sobre la principal arteria fluvial del país están los pilones del incompleto mega puente de 1.360 metros que promete conectar a Cimitarra, en Santander, con Puerto Berrío, en Antioquia, como parte del proyecto Autopista Río Magdalena. Operada por la concesión Aleatica, esta conexión de cuarta generación comprende 155 kilómetros y su trazado unirá, al estar finalizada, al Nordeste y al Magdalena Medio antioqueños con la Ruta del Sol.

Por eso, cuando las obras iniciaron en 2016, cuenta López que en este caserío cimitarreño, de 120 personas, se vivió la bonanza y el crecimiento. 17 personas se vincularon a la construcción del puente como trabajadores, la concesión financió un vivero en la comunidad, a manera de proyecto productivo. Nacieron restaurantes para alimentar a las cerca de 80 personas que cada día llegaban desde las obras, a la hora del almuerzo.

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Hicieron “muchos planes”, incluso él mismo levantó un quiosco de comidas rápidas para vender pescado frito en el punto en el que terminará el puente, el que esperan sea el paso de vehículos de carga, buses, carros y motocicletas.

Sin embargo, agrega, hace unas semanas la sensación en la comunidad es que el proyecto se está yendo a pique. Y es que el 8 de abril de 2019, la concesión Aleatica anunció la terminación del contrato a su constructora, la española Obrascón Huarte Lain (OHL).

La decisión, argumentaron, obedece a “demoras significativas en los trabajos de construcción” por parte de OHL, que tampoco habría demostrado “el correcto uso de los más de 150.000 millones de pesos en anticipos que fueron entregados por Autopista Río Magdalena para el desarrollo del proyecto”.

Así que el único indicio que tienen los habitantes, por el momento, es una fecha en el calendario: 23 de abril. Ese día, dicen, la compañía reunirá a los trabajadores para dar anuncios sobre cómo se retomarán las obras. Mientras tanto, los restaurantes ya no despachan comida y los 17 trabajadores de El Aterrado pasan los días en pausa obligada, yendo, ocasionalmente, a “firmar la planilla”.

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La parálisis

En Puerto Berrío, del otro lado del megapuente, poco es lo que se habla y mucho menos lo que puede predecirse. “¿Qué va a pasar?”, se cuestionan algunos trabajadores de la constructora, que pasan las vacaciones forzadas en el parque principal y que temen hablar más de la cuenta: sienten temor de que no los reintegren al reiniciar las obras o que les retiren los beneficios.

El nuevo viaducto está a cinco kilómetros del que hoy existe, el Monumental, a la altura del casco urbano de esta localidad. Y aunque la concesión presenta un avance del 75% en el puente, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) no entrega un buen progreso general: es, quizás, la vía de cuarta generación más atrasada de Antioquia, que a marzo de este año solo alcanzaba el 8,75% de ejecución.

Uno de los trabajadores en Puerto Berrío, que pidió la reserva de su nombre, comentó que el lío del proyecto no solo es su actual parálisis, sino que prometió 1.200 empleos “que nunca se vieron” para los habitantes de los municipios de influencia, lo que derivó en varios paros de los mismos habitantes.

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Otra es la versión de Aleatica, cuyas fuentes precisaron que, al 31 de marzo de 2019, las obras contaban con 2.188 personas vinculadas, de ellas 1.417 pertenecientes a mano de obra de estas localidades.

En medio de todo, ahora lo que sigue es encontrar un nuevo constructor. La concesión reiteró en un comunicado que el proyecto cumplió con los compromisos económicos establecidos con OHL y que, en el proceso de seleccionar nuevos contratistas, incluirá también a compañías locales con buen historial.

Sobre si esto afectará el cronograma, la compañía ratificó que “los incumplimientos de OHL han puesto a Aleatica en una posición difícil” y que esperan “reiniciar los trabajos en un tiempo razonable”. Pero, al cierre de esta edición, no habían dado una fecha estimada de reanudación.

“¿Cómo es que hasta los últimos informes de la obra hay optimismo y ahora aparece este reporte súbito que dice que hay que cancelar el contrato?”, se pregunta Enrique Posada Restrepo, ingeniero mecánico y presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros (SAI).

Restrepo enfatiza en la urgencia de que este proyecto sí se termine, por las comunidades y también porque, de no llevarse a cabo, quedarían desconectadas y entorpecidas otras conexiones viales hoy en ejecución, como las Vías del Nus y la Autopista Conexión Norte, que llevará hasta Caucasia.

Y, en ese sentido, agrega, hay que recuperar las conversaciones entre las partes, evitar un pleito. “Este no puede convertirse en un elefante blanco para los habitantes”, concluye el ingeniero, “dejar un puente empezado es muy costoso”.

Por otra parte, la constructora OHL no se mostró conforme con la decisión y se vio “sorprendida en su buena fe en el marco de las relaciones comerciales que mantiene con Aleatica”.

Al ser consultado, la constructora negó cualquier incumplimiento del contrato de Río Magdalena y enfatizó en que tomarán las medidas legales que consideren oportunas: “OHL, en defensa de sus intereses, ha abierto un proceso de arbitraje por incumplimiento y falta de pago de Aleatica en dicho contrato. Dicho arbitraje se inició antes de la rescisión del mismo”, precisaron.

En la mitad del pleito está la ANI, que recordó que esta es “una negociación entre privados” y que la relación contractual que sostienen es solo con el concesionario Autopista Río Magdalena “quien debe responder por la adecuada ejecución de las obligaciones y responsabilidades”.

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El sueño

Hay quienes asocian la Autopista al Magdalena con la idea de progreso, como lo hace Édgar Torres, conductor de Cootransmagdalena en Puerto Berrío. También con la rapidez (porque la conexión completa promete reducir los tiempos de viaje de Medellín a Barrancabermeja de 5 horas y 50 minutos a 3 horas y media).

Otros como Beatriz Caro, administradora de un hotel en la misma localidad, anhela que la nueva vía sea una oportunidad para aumentar los hospedajes, una excusa para fortalecer el turismo en un municipio que ha descuidado al sector hotelero. “Los turistas dicen, a veces, que aquí no hay mucho que visitar”, cuenta, “solo el puente Monumental y el río”.

En Vegachí, en donde se adelantan trabajos de construcción, el mototaxista Carlos Rendón cuenta que allí se probó la bonanza, con muchos de los habitantes empleados como mano de obra, los restaurantes llenos e incluso el aumento en los viajes en mototaxis. Pero vino y se fue el esplendor y, con las obras detenidas, llegó el estancamiento.

Pero, “como dice el dicho; si yo me voy, viene el otro”, añade Orlando López, en un asomo de esperanza. Es probable que el puente sí lo terminen, dice, porque es una obra nacional y ya llegará otra constructora. Eso sí, las comunidades ya ajustan dos años esperando para “cortar la cinta” y cruzar el puente, añorando, por supuesto, ver los restaurantes y hoteles llenos. Hoy, sin embargo, están solo aferradas a las promesas y a un cronograma de obras que se sigue postergando.

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