lunes 18 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Utilizar semilla no certificada es peor que los efectos de una plaga

Usar semillas certificadas es sinónimo de mejores producciones ya que está garantizada la calidad genética, física, fisiológica y fitosanitaria de la misma; hacer lo contrario, es adentrarse en el mundo de pérdidas y riesgo sanitarios en los cultivos.

Además, se pone en peligro la economía de los productores y la competitividad del sector.

Para los expertos, una semilla de calidad permiten la resistencia o tolerancia a plagas y enfermedades, tiene mejor proceso industrial y más rendimiento por unidad de área.

Una muestra del uso de semilla no certificada o de “costal” como la llaman los campesinos, se tiene en el sector arrocero. De acuerdo con cifras de Acosemillas, en el 2018, su utilización se acercó al 80%. Lo anterior significa que de las 500.924 hectáreas de arroz sembrada en 2018, solo 106.854 hectáreas se trabajaron con material certificado.

Para Deyanira Barrero, gerente general del ICA, “es preocupante la situación que se está presentando por el incremento de uso de semilla ilegal en el sector arrocero, porque las perdidas están cercanas a los $213 mil millones de pesos y este hecho conlleva a que se vea afectado el intercambio hacia otros países y que el riesgo fitosanitario sea mayor”.

Los expertos estiman que con semilla de “costal” se tiene bajo rendimiento, reducción en la cosecha, mayor gasto de agroquímicos, pérdida de competitividad y altos riesgos en sanidad.

De acuerdo con Leonardo Ariza, gerente de Acosemillas, la forma de combatir la ilegalidad, que va en aumento, es “incentivar a través de campañas de promoción y educación el uso de la semilla certificada”.

El arroz rojo
Según Rafael Hérnadez Lozano, gerente de la Federación Nacional de Arroceros, las cifras no son altas, ya que tradicionalmente el 60% del área que se siembra de arroz en el país hasta el 2016, utilizaba semilla certificada.
“La semilla de costal contiene arroz rojo y además, muchas otras malezas que a la hora de controlarlas conllevan a una mayor utilización de recursos económicos, que incrementan de manera directa los costos”, agregó.
Hernández Lozano dijo que lo único que logran los productores de arroz utilizando semillas no certificadas, es “inundar los lotes de arroz rojo, una maleza que donde se presenta es muy difícil de controlar”. En el 2017 y 2018, por efectos del precio que se pagaba por la carga de arroz, hubo una desbandada que buscó bajar los costos utilizando semilla de “costal”, agregó.
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