martes 10 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Vía a la Costa Atlántica colapsó por derrumbes

En menos de una semana, otra vía que comunica a Bucaramanga con el resto del país colapsó a causa de los derrumbes.

Esta vez fue la carretera que conduce a la Costa Atlántica, a la altura del municipio de Rionegro, cuyo tráfico fue interrumpido  desde las 7 p.m del domingo pasado hasta ayer a las 4 p.m, cuando se dio paso nuevamente. Según reportó la Policía de Carreteras, sobre la vía se presentaron siete derrumbes de gran magnitud entre los kilómetros 20 al 30.

Motocicletas atrapadas entre más de un metro de lodo y más de 200 vehículos de carga, pasajeros y particulares paralizados, fue el panorama que se observó  durante casi 21 horas, mientras que contratistas del Invías y el cuerpo de Policía de Carreteras trabajaban para dar paso.

Por su parte, el Proyecto Zona Metropolitana de Bucaramanga reportó que hasta ayer no se habían presentado más deslizamientos en los corredores viales a cargo del consorcio Autopistas de Santander, entre ellos la vía hacia el aeropuerto Palonegro.


Familias afectadas

Sin embargo, los conductores y personas que circulaban por el sector no fueron los únicos afectados.

Los deslizamientos provocaron el daño de cultivos de pancoger, estanques piscícolas colapsados y varias viviendas aledañas a la calzada que por poco fueron arrasadas por el lodo.

'Perdimos una tomatera grande, bastante cacao y un galpón. Otros perdieron matas de plátano y café, pero afortunadamente no hay personas heridas', dijo Gonzalo Gómez, propietario de una finca ubicada sobre el kilómetro 22.

Los derrumbes también dejaron incomunicados a los habitantes de la vereda Galanes, del municipio santandereano, una de las principales productoras agrícolas de la región que abastece a Bucaramanga.


La vía

Pese a que en temporada de invierno los derrumbes sobre esta vía son frecuentes, habitantes del lugar afirmaron que desde hacía 20 años no sufrían un colapso de tal magnitud, que además los dejó casi 16 horas sin luz y sin agua potable.

'La vía es demasiado estrecha y ni siquiera hay zanja para peatones, y como cuando la construyeron cortaron la montaña y no hay reforestación, siempre que llueve se presenta algún deslizamiento', añadió uno de los afectados.

Según manifestó el mayor César Augusto Miranda, comandante de la Policía de Carreteras de Santander, 'el terreno es imprevisible y no se sabe con certeza cómo se podrían mitigar los riesgos. De igual forma, los derrumbes obedecen a la intensidad de las lluvias', puntualizó.

Según manifestó la directora regional del Invias, Sonia González Corzo, 'las carreteras están diseñadas previendo que los suelos no estén saturados, pero cuando se presentan lluvias continuas, se saturan y se producen los deslizamientos'.

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