Para descubrir la verdadera majestuosidad que encarna un país, generalmente escondida a los turistas que sólo buscan cinco estrellas y shopping, hay que abrir el espíritu y permitirle que se impregne de lo diferente.
Publicado por: REDACCION DESTINOS
México, el país de los manitos, el charro, el mariachi, las enchiladas y el Chapulín, tiene a escasos minutos de la capital uno de sus más místicos lugares, asombroso por excelencia y atiborrado de historias.Las Pirámides de Teotihuacan son el encuentro con la curiosidad, la superstición, el encanto, los dioses y el éxtasis de los sentidos. Otros más dicen que son el Egipto de América o el museo al aire libre más sublime sobre la tierra. Zona de encuentroMiles de turistas del mundo llegan al 'Lugar donde nacen los dioses', lo que se cree significa Teotihuacan, atraídos por dos gigantescas pirámides: La del Sol y la Luna. Teotihuacan, hoy eminentemente zona turística, llegó a ser poblada hace miles de años por unos 200 mil habitantes. Sus moradores dieron forma a las dos reconocidas pirámides mayores, templos, palacios y otras figuras arqueológicas que cuentan parte de la historia de los teotihuacanos, aprendida y narrada muy bien por los guías modernos.El área que compone Teotihuacan está habilitada para que los visitantes la recorran libremente. Además, hay instaladas cafeterías, tiendas de recuerdos, y un poco más a las afueras restaurantes y hoteles para la comodidad del turista.'Es verdaderamente un patrimonio cultural sorprendente, no sólo por la historia que alrededor de las pirámides existe, que dan cuenta de la organización y las calidades artísticas de los indígenas, sino por la construcción misma que se erige imponente sobre ese valle a los alrededores de Ciudad de México', dice Luis Jesús Plata Rueda, quien recientemente visitó México.Aunque en conjunto las ruinas de la cultura teotihuacana son atractivas, la que paga el boleto, en sentido figurado, es la Pirámide del Sol, un gigante de piedra que se erige como la edificación más monumental.Los espíritus más inquietos no se conforman con verla a lo lejos irrumpiendo el horizonte. Una vez allí el reto es llegar a la cima, para lo cual se deben subir algo así como 250 escalones. Por momentos la imagen simula el peregrinaje de Viernes Santo a Monserrate o Morrorrico; unos tras otros ansiosos de conquistar la cima.
Sin embargo, la altura del lugar (2300 metros sobre el nivel del mar) obliga a que el ascenso sea pausado. Ya en lo alto, el asombro es mayor al encontrarse con la mejor panorámica que ofrece el lugar. La tradición también ha llevado a que en la cima unos pidan deseos a los dioses, estiren sus cuerpos para recibir energías cósmicas o presenten sus pequeños hijos al universo.'La cima es, sin duda, el lugar donde el mejor recuerdo es la fotografía, lográndose un registro gráfico que hace quedar bien hasta a los no fotogénicos', agrega Luis Jesús.Al descender, en las historias de los viajeros quedarán que se hicieron dioses por unos minutos en la cúspide de la Pirámide del Sol, la más grande del mundo que se ha logrado restaurar (en su base mide 222 por 225 metros). 'Varias sensaciones placenteras se mezclan al subir a las pirámides. Podría decirse que en primer lugar nos retan a escalarlas como prueba de nuestras capacidades físicas, pero también ofreciéndonos la oportunidad de llegar hasta su cima, donde la sensación de libertad y frescura son espectaculares; se alimenta el espíritu, se relaja el cuerpo y hasta nos permite entrar en procesos de reflexión personal', agrega este viajero.Junto a esta soberbia obra está la Pirámide de la Luna. En tamaño es la segunda reliquia después de la Pirámide del Sol, aunque a los ojos está a la misma altura por ser levantada sobre un terreno más elevado.Vista desde la Pirámide del Sol, la de la Luna parece erigirse como la reina del conjunto de piezas arqueológicas que la rodean.No en vano, la historia cuenta que para los moradores de Teotihuacan la Diosa Luna era la deidad de mayor contemplación. Como la del Sol, ésta también se puede subir, aunque desde su base se inicia el recorrido a la llamada Calzada o Calle de los Muertos (Miccoatli).En inmediaciones de la Pirámide de la Luna está el Palacio de Quetzalpapálotl, que se estima fue la residencia de algún sacerdote durante la existencia de Teotihuacan como ciudad poblada. En sus columnas se aprecian tallas de deidades. Luego de un día de ardua cruzada por las ruinas de Teotihuacan, ni el cuerpo ni los sentidos del viajero renuncian a conocer un poco más de la otrora civilización agrícola. Ahora los minutos son para explorar la llamada Ciudadela, algo así como una plazoleta. En su interior hay algunas edificaciones más grandes, incluyendo los restos de una pirámide, que se ubica en el centro. 'No hay duda que México es uno de los destinos internacionales que tiene una trilogía de atractivos que no pueden compararse, pero que al sumarlos lo convierten en esos lugares que hay que visitar', concluye este viajero.De esta manera, el periplo por Teotihuacan va llegando a su fin. Aunque es la mejor, quizá es la única forma de conocer algo de esta cultura, porque su historia está llena de impresiciones y vacíos, dejando sólo como testimonio de su existencia estas maravillosas edificaciones.Así se llega a MéxicoPara viajar a México desde Colombia se requiere visa de turismo que la otorga gratis la embajada y el trámite es sencillo, aunque se debe solicitar por lo menos con un mes de anticipación. Usted puede viajar por varias aerolíneas, cuyo trayecto desde Bogotá dura aproximadamente cuatro horas y media. Normalmente los precios de los tiquetes, en comparación con otros destinos internacionales, son un poco costosos. Lo recomendable es programar, reservar y comprar con mucha antelación.Generalmente todas las agencias de viaje ofrecen dentro de sus planes turísticos la visita tanto a las Pirámides de Teotihuacan como a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. Si usted viaje sin tour, igualmente es fácil conseguir en México el traslado y la visita a través de una agencia de viajes, con el fin de contar con guía para conocer datos importantes alrededor de las pirámides.












