El presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón aseguró que para este año la economía podría crecer 5%, al igual que el crecimiento del PIB de los próximos años podría ser del 6%.

Publicado por: COLPRENSA
"Esperamos crecer este año alrededor de 5%, por encima del estimado de crecimiento para la economía global. Nos hemos fijado el objetivo de alcanzar en los años subsiguientes un crecimiento estable y sostenido cercano más al 6%", sostuvo el mandatario en una intervención para el Foro sobre Inversión en América Latina.
Así mismo, el mandatario colombiano confía en que las agencias de riesgo Moody's y Fitch eleven pronto a grado de inversión la calificación crediticia del país. Standard & Poor's subió a mediados de marzo a grado de inversión la calificación de la deuda de Colombia después de casi 12 años, como reconocimiento a sus esfuerzos por reducir el endeudamiento y mejorar las cifras macroeconómicas.
"Confiamos en que este año, más pronto que tarde, otras calificadoras como Moody's o Fitch se unan a esta evaluación", aseguró. El mandatario destacó el buen desempeño de las exportaciones colombianas, que el año pasado se ubicaron cerca de los US$40.000 millones, y dijo que los 11 tratados de libre comercio que tiene actualmente el país le dan acceso a mercados con 1.500 millones de consumidores.
El Gobierno colombiano espera que el Congreso de Estados Unidos ratifique a más tardar este año un acuerdo comercial que se firmó en el 2006 y que permanece congelado por la posición de legisladores demócratas que exigen más medidas de seguridad para frenar la violencia contra los sindicalistas.
Reformas económicas
Santos se refirió a las reformas económicas que impulsa su Gobierno en el Congreso como la que busca redistribuir las regalías del petróleo y la minería en todo el país y no sólo en los municipios y departamentos productores.
También mencionó el proyecto de ley de regla fiscal, que busca incentivar el ahorro en épocas de bonanza por las ventas de petróleo y productos como el carbón para gastar en momentos de crisis, y otra de sostenibilidad fiscal que obliga a los gobiernos a mantener una disciplina en el gasto.












