Hace pocas semanas se conoció que la autoridad ambiental del área metropolitana, la Cdmb, impuso una multimillonaria sanción por más de $9 mil millones a una de las empresas constructoras más reconocidas del país, Urbanas.

Publicado por: NOHORA CELEDÓN
Para resumir el caso, se puede decir que, de acuerdo con la Cdmb, la compañía habría secado un nacimiento de agua, y aunque el proceso legal está en proceso de apelación, y aún hay dudas acerca del monto de la sanción, el caso enciende las alarmas acerca de la responsabilidad de las industrias de la ciudad con la preservación del ambiente del área metropolitana.
“Cualquier actividad del hombre genera un impacto al medio ambiente, y por eso el desarrollo sostenible lo que busca es que se mitiguen o eviten estos impactos”, explica el abogado especialista en derecho ambiental Andrés Rodríguez.
De acuerdo con Carlos Suárez, Subdirector Evaluación y Control Ambiental de la Cdmb, en los últimos años las empresas en la ciudad han avanzado en materia de gestión ambiental. El año pasado la Corporación aprobó 29 resoluciones de creación de departamentos de gestión ambiental, lo que, de acuerdo con el funcionario es una cifra histórica.
Suárez sostiene que este indicador es muy importante, pues esas dependencias impulsan la producción más limpia, menos contaminantes lo que contribuye a mejorar la calidad de vida de la ciudad.
Sin embargo, a pesar de los avances, hay muchas áreas en las que se debe trabajar. Los mismos informes de la Corporación en materia de calidad de agua y de aire señalan que en zonas industriales y comerciales, como el centro y Cabecera, y la zona industrial de Chimitá, los niveles de contaminación son altos, y aunque la responsabilidad no es exclusiva de las empresas, estas también han contribuido.
Se estima que en materia de agua, de la contaminación existente cerca de 85% podría ser generada por vertimientos domésticos y 15% por industriales.
“La afectación existe y aunque se han hecho grandes esfuerzos, el recurso agua y el recurso suelo son más afectados”, señala el abogado Rodríguez.
A continuación les presentamos algunos de los “pecados ambientales” cometidos por algunas industrias, sobre el agua, el suelo y el aire del área metropolitana.
Aire
Una de las quejas más frecuentes de las personas ante la autoridad ambiental, es por la “emisión de olores ofensivos”. Aunque, según lo explica Carlos Suárez, no hay una normativa para regular este aspecto, la corporación actúa en esos casos haciendo que la empresa tome medidas de control para la emisión de gases.
Pero también está el caso de material particulado -polvo, arena- que es muy común en las obras de construcción. De acuerdo con Óscar José Ortega Gómez, coordinador de evaluación y trámite ambiental de la Cdmb, en materia ambiental hay desde empresas que son ejemplo nacional en materia de gestión, hasta compañías que no siguen los parámetros necesarios para controlar estos materiales en etapas críticas, como demolición y remoción de tierras.
Además la industria de alimentos es la más susceptible de fallar en estos dos aspectos por que, por un lado trabaja con el manejo de residuos orgánicos, y por otro lado, en casos como las harineras, manejan productos secos, que generan este tipo de contaminación.
Pero la queja más frecuente de los ciudadanos tiene que ver con el ruido. El año pasado hubo 349 quejas ante la Cdmb por este tema, que es originado por instituciones de distinta índole, desde bares, cantinas y discotecas, hasta iglesias de distintos credos, pasando por talleres de carpintería y metalmecánica.
El agua
De acuerdo con el abogado Andrés Rodríguez, los vertimientos de agua sin permiso y la captación de agua sin las respectivas concesiones que debe dar la Cdmb son algunos de los errores más frecuentes de las empresas en el área metropolitana.
Las industrias más susceptibles a generar contaminación por vertimientos al agua son las empresas avícolas y los lavaderos de vehículos. De estos últimos se contabilizan cerca de 30 alrededor de los ríos y quebradas de la ciudad, que generan una contaminación por disposición de residuos en el agua. De acuerdo con la norma actual para que puedan verter el agua en el río deben remover al menos 80% de los residuos químicos, orgánicos y sólidos.
En cuanto las avícolas, desde 2010, la mayoría de las empresas del sector empezaron a implementar sus plantas de tratamiento de aguas, con las cuáles la contaminación por vía de vertimientos se ha reducido en más de 300%.
De acuerdo con el informe anual de calidad de agua de la Cdmb de 2012, algunas de las zonas que más reciben vertimientos industriales son la Quebrada Aranzoque-Mensulí, en Piedecuesta, y la zona de Palenque.
En la primera quebrada, el informe muestra que la calidad del agua es buena, y que hubo un “mejoramiento de los sistemas de tratamientos de los establecimientos que se encuentran en la zona”, pero en un punto río abajo la calidad del agua se deteriora: “Los vertimientos directos e indirectos de aguas residuales provenientes de las industrias y establecimientos ubicados sobre la autopista Piedecuesta – Floridablanca” hacen que el agua del río registre una calidad “dudosa”.
En la zona de Palenque, en el sitio conocido como Puente Nariño, la calidad del agua es inadecuada. La razón, según el informe son las descargas de las aguas residuales domésticas y “los vertimientos de origen industrial del Parque Industrial de Chimitá”.
No obstante, el mismo informe señala que frente a 2011, 22% de los puntos hídricos monitoreados mejoraron su calidad y sólo 7% la desmejoren, el restante se mantuvo igual.
Suelos
De acuerdo con la Cdmb, en materia de vertimiento de residuos, las empresas vigiladas por la entidad son juiciosas. De hecho, según Carlos Suárez, en lo que se refiere a residuos peligrosos, llama la atención que en Bucaramanga la mayoría de droguerías, incluso las más pequeñas tienen protocolos de manejo de este tipo de desechos.
En todo caso, de acuerdo con Carlos Suárez, uno de los temas en los que las empresas deben trabajar más es en mejorar sus procesos para que generen menos cantidad de residuos, y se espera que con el incremento en la creación de departamentos de gestión ambiental se mejoren estos indicadores.
Sin embargo, uno de los problemas más serios que afronta la ciudad en materia ambiental es el de la erosión, que ha aumentado a causa de actividades constructoras ilegales y por la comercialización de predios en zonas de alto riesgo.












