domingo 02 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Boda de película

Cuando una representante de Disney llamó al teléfono de Ricardo Jáuregui, un bogotano radicado en España desde hace dos años, le costó trabajo convencerlo de que no era una broma lo que le estaba diciendo, que no hacía parte de un programa de tomaduras de pelo y que no había cámara escondida.

Él y su prometida Andrea Montero, también bogotana, habían ganado un concurso de Disney que buscaba una pareja dispuesta a casarse el mismo día de la premiere, en Madrid, de la película de la actriz Sandra Bullock, ‘La Proposición’ (The Proposal).
 
Aún así, Ricardo no terminaba por creer la historia. Por más que intentaba, no recordaba haberse inscrito en un concurso así. La clave del asunto la tenía una amiga de la pareja, Johanna Rodríguez Osorio, quien terminó de madrina de la boda. Ella leyó la oferta en uno de los periódicos gratuitos de Madrid y, sin que ellos se enteraran, los inscribió.

'Tuve que llamarlos y explicarles que había sido yo quien los había inscrito', dice Johanna, comunicadora de la Universidad Santiago de Cali.

Ella sabía que sus amigos se iban a casar el próximo 5 de septiembre en Ciempozuelos, al sur de Madrid, en una ceremonia muy sencilla, sin lujos ni aspavientos. A lo pobre. Tanto que el vestido de la novia le había costado escasos 21 euros en las rebajas del verano, y ofrecerían una torta de 9 euros.
 
El concurso era a la medida. Disney buscaba una pareja que debido a la crisis no contara con muchos medios para la ceremonia y la fiesta, y que estuviera dispuesta a casarse en el cine el día del estreno de este filme que cuenta la historia de una mujer que, para no ser deportada de Estados Unidos a Canadá –por no haber resuelto a tiempo su situación legal–, se casa con su joven y apuesto asistente.

Resueltas las dudas, sólo faltaba que ambos dieran el sí y adelantaran la fecha casi dos meses. Pero no hubo problema para hacerlo: en la sala de cine harían la boda por lo civil y el 5 de septiembre por el rito católico en La Ermita de Ciempozuelos.

Ricardo es parte de uno de los contingentes de colombianos que a través de un convenio con el Sena son contratados por empresas españolas ‘in situ’, es decir en Colombia, después de recibir un curso intensivo.

Con él llegaron 90 más, muchos de los cuales se han regresado. Ricardo trabaja con Europcar, una empresa de alquiler de coches con oficinas en toda España. El año pasado, al enterarse de que iban a contratar más gente, pidió que contrataran a su novia, Andrea. En efecto, un año después de que él viajara al país ibérico, llegó ella.

'No estuvimos mucho tiempo separados, gracias a Dios, –dice Ricardo– casi que no aguanto. Estuve un año solo y fue muy duro. A ella la conocí en Colombia hace cinco años y nunca nos habíamos separado. Cuando llegué a España, los amigos nos decían a ambos que así era muy difícil, que la distancia siempre separa. Pero yo aguanté hasta que ella pudo viajar'.

No era la primera vez que le pedía matrimonio. 'A los tres meses de conocerla le pedí que nos casáramos. Pero no pudimos. Luego, nos íbamos a casar en mayo de 2008, ya teníamos todo planeado pero surgió mi viaje a España en junio de 2007 y tuvimos que aplazarlo. Ahora ya hemos dado este primer paso y nos falta la ceremonia religiosa'.

Un día largo

El dicho dice: ‘martes, ni te cases ni te embarques’. Pero para ellos el martes 7 de julio fue un día especial.

Lo malo es que no tuvieron a su lado a sus familias para compartir este momento, pero el premio incluía un viaje de luna de miel de nueve días a Punta Cana, República Dominicana, con todos los gastos pagos.

Para poder viajar, tomarán luego las vacaciones a las que tienen derecho. Así que, terminada la ceremonia, volvieron a Ciempozuelos para madrugar a trabajar el día miércoles.

'Mi día –dice Andrea– comenzó muy temprano, pero por la tarde vino el corre–corre, porque tenía que ir a maquillaje, a ponerme el vestido y luego ir a Cine Kinépolis, la sala 19, donde era la ceremonia. Había que estar a las 6:00 p.m. para las fotos, para las entrevistas y al final, a las 8:00 p.m., el estreno de la película'.

Todo salió según lo acordado, hasta la espera del novio, que no perdió la calma. Los novios siempre esperan. Andrea se tomó media hora más. Un poco antes de las 7:00 p.m. apareció la novia llevada del brazo de un caleño, Juan Manuel Sarmiento, el padrino.

El vestido de colección, donado por Disney y la diseñadora Asunción Pertierra, valorado en 3.500 euros, tenía una base de tul, con bordados de flores hechos a mano con hilos de seda en la parte inferior. Es de la nueva colección.

'Tuvimos un poco de suerte –dice la diseñadora- porque entre los diez vestidos que estaban ya hechos, hubo este que fue el que le quedó casi a la medida. Se lo ajustamos un poco y la verdad es que ha quedado muy guapa, con el pelo recogido'.

La sala de cine estaba decorada con flores, tanto a la entrada como la mesa en la que se ofició la ceremonia civil. En todo el suelo había pétalos de rosas blancas, y la parte inferior de las butacas del cine estaba adornada con ramos pequeños.

'He estado en muchas bodas, como oficiante, pero nunca había casado en un cine. Pero bueno, todo ha estado muy bien' dice Víctor Rivas, encargado de sacarle el 'sí quiero' a los novios.

Después de la ceremonia, que fue corta, los novios y los 50 invitados pasaron a una sala amplia donde se sirvió comida mediterránea y vasca.

'Ha sido un cena muy especial, dice Diego Gómez, de Zona Gourmet, una empresa española encargada de alimentar a los invitados. Hemos preparado algo rápido, que la gente pudiera consumir en hora y media, el tiempo que teníamos antes de que comenzara la película. Hemos servido 14 sugerencias, entre jamones, embutidos y quesos especiales. Luego hemos servido gazpacho (sopa de tomate) en copas, calabacín con salmón y canapés de lomo y varias comidas más, entre frías y calientes. La tarta, de tres chocolates, era para unos 120 invitados'.

La comida también fue regalo de Disney y si hubieran tenido que pagarla, les hubiera costado 80 euros por persona. A este regalo se suma la filmación, el álbum de fotos, el alquiler de un Mercedes C220 que los recogió y llevó a casa. Y, por supuesto, la luna de miel de nueve días en Punta Cana. ¡Ah!, y hay que agregar las entradas al cine, a casi seis euros para todos los invitados.

Es decir, lo que iba a ser una fiesta sencilla, con unos 15 invitados y quizás arroz con pollo y helado al final, una boda sencilla y austera, se convirtió en una fiesta inolvidable. Claro, no podía ser de otra manera, gracias a la magia de Disney.

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