jueves 22 de septiembre de 2022 - 1:20 PM

Cajas de compensación destinarán alrededor de $1 billón a salud, educación y primera infancia en el 2022

Las cajas proyectan 686 mil millones al soporte del Régimen Subsidiado de Salud y $392 mil millones a la atención de Jornadas Escolares Complementarias y a la Primera Infancia.

En sus palabras de intervención del segundo día del 32º Congreso de las Cajas de Compensación Familiar, Adriana Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas, habló sobre la redistribución de la compensación.

Dijo que el Sistema de Compensación Familiar hace posible la realización de los ejes de la dignidad, apalancado en dos principios esenciales: solidaridad y cohesión social. “O si lo queremos llevar al plano técnico, visibilizar el poder redistributivo del Sistema de Compensación Familiar”.

Precisó que buscan que ese 54% de trabajadores vulnerables crucen la línea y se consoliden como clase media para acceder a los servicios de la compensación.

“Esto es lo que hacemos para 21 millones de personas. Contamos en el Sistema con 7,7 millones de trabajadores afiliados cuyo salario está entre $1 millones y $2 millones. Estas personas dejan de ser prioritarias en la focalización de subsidios y ayudas del Estado debido a que técnicamente cuentan con ingresos derivados de una relación formal de trabajo. Sin embargo, esta situación no garantiza que salgan de las condiciones de pobreza, porque es necesario analizar e involucrar las condiciones de los hogares en su integralidad”.

Por eso, insistió Guillén, en el aspecto menos conocido del Sistema de Compensación Familiar, que es su capacidad redistributiva. “Vamos a la otra cara de nuestra conversación, las empresas. 5 mil empresas grandes, que equivalen al 0,7% del total, aportan el 57% de los recursos de la Compensación Familiar. Por su parte, 16 mil empresas medianas, que corresponden al 2,4%

del total de empresas cotizantes, aportan el 16% de la prestación. Al sumar estos dos actores encontramos el 73% de los aportes al Subsidio Familiar, que se irrigan en los trabajadores de 661 empresas micro y pequeñas empresas, que corresponden al 97% del total de empresas formales en el país”.

Complementó estos porcentajes con un dato: el 88% de los trabajadores del mayor porcentaje de empresas formalizadas del país, es decir micro y pequeñas empresas, ganan menos de 2 salarios mínimos mensuales legales vigente. “La ecuación es sencilla, las empresas grandes -que son pocas- subsidian a las micro y pequeñas empresas, que son la gran masa, de forma tal que sus trabajadores de menores ingresos son quienes reciben más beneficios. Así funciona la compensación”.

Una realidad que implica también que, dijo la presidente ejecutiva de Asocajas, se replique en el campo salarial, quienes tienen mayores sueldos subsidian a los trabajadores con ingresos más bajos. “Nuestro sistema contribuye también al financiamiento de la atención de población vulnerable no formal que se encuentra por fuera de la relación laboral en los sectores de salud y educación, gracias a los aportes que realizan las empresas”.

Puntualizó que, para este año, proyectan destinar $686 mil millones al soporte del Régimen Subsidiado de Salud y $392 mil millones a la atención de niños, niñas y adolescentes en Jornadas Escolares Complementarias y en el Programa de Atención a la Primera Infancia. Es decir, $1 billón para la población vulnerable.

Discusión tributaria

Ahora bien, en las discusiones tributarias que se están llevando a cabo en la propuesta de reforma presentada por el Gobierno nacional, Guillén mención los aportes que realizan las empresas privadas al sostenimiento del Sistema, que están sujetas a la posibilidad de deducción tributaria cuando se declara renta.

“Esto significa, que, si bien nominalmente los empleadores aportan el 4% de sus nóminas, su aporte efectivo después de deducción es de 2,7% sobre el valor de su nómina (1,3 puntos menos). En términos prácticos, en lugar de pagar $480 mil al año por un trabajador que gane un salario mínimo, terminará cancelando $312 mil correspondientes al 2,7% sobre ese salario mínimo por un año, lo cual significa una diferencia de $168 mil pesos a favor del empleador”, explicó la dirigente gremial.

Agregó que resulta utópico pensar que un empleador puede entregar $1,5 millones más a sus colaboradores al año, además de primas y cesantías como también lo es esperar que financie a cada uno de sus trabajadores para la compra de una vivienda, la entrega de un subsidio al desempleo o un auxilio funerario.

“Por estas y muchas otras razones que vivimos en nuestra cotidianidad como Cajas de Compensación Familiar, sabemos que esta prestación social crea economías a escala, lo cual nos ratifica como fuentes generadoras de valor compartido y de Cohesión Social”, reiteró Guillén.

En resumen, concluyó que el foco del Estado está en poblaciones vulnerables informales y el de las cajas está en poblaciones formales aún vulnerables. “Este es un modo potente de colaboración. Un punto de encuentro en el cual los particulares ayudan en la construcción de progreso social”.

En esos términos, este modelo tiene unos incuestionables ganadores:

·Los trabajadores de bajos ingresos y con mayores responsabilidades familiares.

·Los empresarios, que generan economías a escala en beneficio de sus trabajadores

·El Estado que cuenta con un modelo de gobernanza colaborativa.

*El periodista fue invitado por Asocajas.

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Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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