domingo 19 de junio de 2016 - 12:01 AM

Construcción industrializada va a paso lento en Colombia

En el país es necesario incentivar el desarrollo de prototipos de nuevos procesos, que muy posiblemente podrán implementarse en el futuro en la construcción de nivel industrial, lo que favorecería las obras que se ejecutan.
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Con un déficit de más de tres millones de viviendas, Colombia figura entre los últimos puestos en Latinoamérica en la construcción industrializada, es decir, la edificación de proyectos prefabricados por partes y finalmente montados para conformar edificios y complejos habitacionales.

Para Sergio Luna Navas, gerente de Camacol Regional Santander, si bien en la región se utiliza la formaleta, que permite armar edificios de manera rápida evitando así gastos de madera, puntillas, mezclas e instalación de mampostería, aún falta mucho para la implementación de este tipo de obras, que trae ventajas de ahorro de tiempo y menos desperdicio de materiales.

Francisco Beltrán, decano de Arquitectura de la Universidad La Gran Colombia, asegura que el país tiene dificultades para implementar este tipo de construcción, debido a la falta de vías adecuadas en altura para transportar grandes moles prefabricadas.

Así mismo, enfatiza que otra de las grandes ventajas de la construcción industrializada es que contribuye a la sostenibilidad de los proyectos, gracias a la disminución en desperdicios de obra, a la reducción en el impacto ambiental y, por otra parte, porque emplea materiales que no emiten monóxido de carbono u otros gases tóxicos.

Más eficiente y rápido

Aunque Colombia está rezagada en la construcción industrializada, como asegura Luna Navas, “aún pesan los materiales tradicionales en el país” y, por lo tanto, cree que se deben dar unos pasos importantes en adquirir y masificar tecnologías menos costosas. “No está mal el uso del ladrillo, hemos hecho cosas importantes con respecto a ahorro, eficiencia y entrada de nuevos materiales, pero podemos hacer mucho más y no cerrarnos la puerta a otras tecnologías”, agregó.

De acuerdo con Beltrán, el país estaría más industrializado si existiera más infraestructura, maquinaria y elementos constructivos. “El problema es que en Colombia, por lo menos en lo relacionado con vivienda, no hay una política clara, lo que existe es una política de financiación de vivienda y eso repercute en que la empresa extranjera tema invertir en grandes infraestructuras habitacionales que podrían abaratar la construcción en el país”.

Sin embargo, como aclara Luna Navas, aunque la construcción industrializada es un sistema más eficiente, más fácil y menos costoso a la hora de ejecutar las obras, “no es que por el hecho de utilizar lo industrializado favorecerá el precio de la vivienda”.

Por último, para el decano de Arquitectura de la Universidad La Gran Colombia, “la construcción industrializada es la única alternativa que tiene el país para solucionar sus planes de vivienda masiva, por las grandes ventajas de ahorro de tiempo de obra -que es del 30% y, por supuesto, por la considerable reducción en el valor del metro cuadrado construido. Todo esto con el propósito de luchar contra las construcciones informales, que en Bogotá, por ejemplo, ascienden al 62% del total de las viviendas, las cuales, además de ser inseguras para sus habitantes, generan caos en la planeación de las ciudades”, concluye Beltrán.

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