lunes 10 de agosto de 2020 - 8:15 AM

“El retiro de los ahorros en los fondos por pandemia afectará el monto de las pensiones”

En la región el tema pensional está siendo modificado; este año, Perú y Chile aprobaron el retiro parcial de los ahorros por la pandemia.
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Tener una mesada pensional para el momento de su retiro es tal vez uno de esos sueños que ya pocos tienen. La realidad en América Latina es que la informalidad ha llevado a que no se cotice en los sistemas de pensiones y que al final de su vida laboral las personas vivan de la renta de inmuebles, del rebusque o en el peor de los casos esperando un subsidio.

Hoy, países como Perú, Chile, México y Colombia plantean propuestas de cambio a sus sistemas pensionales y en algunos casos se han tomado decisiones que no son saludables para las finanzas públicas ni personales.

LR habló con Guillermo Arthur, presidente de la Federación Internacional de Administradoras de Pensiones (Fiap), quien aseguró que el futuro pensional en la región no es muy alentador por el impacto de la pandemia y del retiro de ahorros.

¿Cree que la pandemia y los problemas sociales que esta trae acelerarían los procesos de una reforma pensional en Colombia?

La pandemia dejará a los países con una fuerte reducción en el número de trabajadores que aporten a la seguridad social, por una mayor desocupación / cesantía y, simultáneamente, grandes déficit públicos, por una menor recaudación fiscal, por estímulos para reactivar la economía y ayudar a las personas y por el financiamiento del sistema de salud.

Los sistemas de reparto (Régimen de prima media en el caso de Colombia) necesitan liquidez inmediata para pagar pensiones de los actuales jubilados, por lo que los efectos fiscales de la pandemia pondrán en jaque el financiamiento de los sistemas de reparto. Por lo anterior, es posible que muchos países no puedan continuar subsidiando el déficit de los sistemas de reparto y se vean obligados a realizar ajustes en diversos parámetros para reducir los costos, tales como incrementar los aportes de los trabajadores, incrementar la edad de jubilación y cambiar la fórmula de entrega de los beneficios (por ejemplo, aumentar el número de años cotizados para acceder a una pensión).

Chile y Perú dieron el visto bueno al retiro de parte de los ahorros pensionales por la pandemia, ¿qué impacto cree que tiene esto en el futuro de las mesadas y en la estabilidad de las AFP?

Las mesadas o pensiones en los sistemas de capitalización dependen de los fondos que el trabajador acumuló al término de su vida laboral. El retiro de los fondos sin lugar a dudas afectará negativamente el monto de las pensiones. Este impacto depende de la magnitud del retiro. En el caso de Chile, el monto del retiro aprobado es de 10%, con un límite mínimo y máximo, lo que implica que aquellos trabajadores jóvenes o informales retiren hasta 100% de sus ahorros, con un impacto tremendo en sus pensiones, mientras que los trabajadores de mayor edad y altos ingresos, con altos saldos acumulados, debido al límite máximo pueden retirar un bajo porcentaje de sus ahorros, con un impacto muy menor sobre su pensión. Por ello es que esta es una reforma regresiva.

En Perú, se han presentado una seguidilla de reformas que comenzaron el 2016, las cuales permiten el retiro de fondos frente a distintas contingencias y la suspensión de cotizaciones. Esto anticipa un enorme impacto negativo en el monto de las pensiones.

Finalmente, es un contrasentido que por una parte se proponga aumentar la tasa de cotización para mejorar las pensiones y por la otra, se acepte retirar los fondos de pensiones. Es lo que ocurre en el caso de Chile. El caso de Perú es aún más dramático, ya que se permite el retiro de la totalidad de los fondos. Habría que preguntarse si vale la pena obligar a cotizar.

Colombia también tiene en su Congreso un proyecto de ese tipo, ¿estaría mal aprobarlo?

Como señaló la Ocde, el retiro de los fondos de pensiones debe ser la última alternativa a la cual deben recurrir los países para financiar los fuertes impactos de esa pandemia. Sé que los colombianos están accediendo a los fondos de cesantía. No tengo información respecto a que otras ayudas están recibiendo los colombianos.

Por otra parte, la informalidad laboral es en Colombia es muy elevada, por lo que el retiro de fondos ayudará a una parte menor de su población y ciertamente marginará justamente a los más necesitados, que no participan en el mercado laboral formal. Hay que enfatizar que las personas más necesitadas no son las que están cotizando regularmente.

México acaba de proponer una reforma pensional ¿qué aspectos ve positivos y cuáles no?

La reforma de México es acertada, porque ataca correctamente las causas de las bajas pensiones. Primero, eleva paulatinamente la actual tasa de cotización que es de solo 6,5% (la tercera parte de la tasa promedio de los países de la Ocde) hasta 15%. Es imposible para ningún sistema de pensiones, ni de capitalización y mucho menos de reparto (o Prima Media) entregar buenas pensiones con una tasa de aporte tan baja.

En segundo lugar, baja los requisitos de años cotizados para acceder a la pensión mínima. En la actualidad muy pocos pensionados acceden a este beneficio y en su mayoría corresponden a los trabajadores de mayores rentas y más formales.

Este tipo de acciones representan un ejemplo para aquellos países que buscan reformar y reforzar sus sistemas de capitalización individual. Algunos países europeos como Holanda que, si bien mantienen un esquema de reparto, también están buscando fortalecer sus sistemas de capitalización individual, por lo que esta es una tendencia a nivel mundial y no solo a nivel de Latinoamérica.

Un estudio de la Cepal sobre los sistemas pensionales de la región, revela que tener regímenes mixtos es lo más conveniente ¿qué cree usted que se debe hacer con los modelos solo públicos o solo privados?

Los sistemas de pensiones buscan cumplir dos objetivos simultáneamente: evitar la pobreza en la vejez y suavizar el consumo. Lo ideal es que cada uno de los objetivos anteriores lo cumplan sub-sistemas o pilares distintos. Así el primer pilar o pilar no contributivo, con financiamiento estatal o público, debe proteger a todos los trabajadores, con especial preocupación en los trabajadores más vulnerables, informales y las mujeres, de modo de evitar que cuando alcancen la vejez no tengan los ingresos suficientes para financiar sus necesidades básicas.

El segundo pilar, de carácter contributivo e idealmente de capitalización individual, en algunos casos con la ayuda de un 3° pilar, de ahorro voluntario, debe cumplir el objetivo de suavización del consumo.

Por lo tanto, un sistema de pensiones con un pilar contributivo de gestión privada y con un primer pilar con financiamiento estatal focalizado en los trabajadores más vulnerables, es de hecho un sistema mixto, ya que cumple correctamente con todos los objetivos de pensión y obtiene su financiamiento de diversas fuentes.

Para usted, ¿cuál es el papel del Gobierno en los temas de pensión?

Idealmente pienso que la labor del Estado debe orientarse principalmente a administrar el sistema no contributivo (primer pilar) y a normar y fiscalizar los sistemas contributivos obligatorio y voluntario (2° y 3° pilar). Es muy importante que el diseño del sistema de pensiones no genere desincentivos para que los trabajadores contribuyan a la seguridad social.

La informalidad es uno de los problemas más grandes de la región, ¿cómo un sistema pensional puede ser efectivo si la gente no cotiza?

Sin lugar a dudas la informalidad es un gran problema en Latinoamérica, ya que esta afecta negativamente a la magnitud de los beneficios que pueden entregar los sistemas contributivos. En los sistemas de capitalización la informalidad impacta reduciendo el monto de las pensiones. Sin embargo, en los sistemas de reparto se fijan años de cotización mínima (desde 15 a 20 o más años) para acceder a una pensión (cuando no se cumple el requisito de aportes, los ahorros se pierden total o parcialmente), por lo que la informalidad tiene efectos enormes sobre la desigualdad pues deja a miles de personas sin pensión. Un buen ejemplo ocurre en Argentina, donde casi el 90% de las mujeres en edad de jubilarse no tienen los aportes suficientes para acceder a una pensión, por lo que deben recurrir a moratorias.

¿Qué hacer? En primer lugar establecer, como se está haciendo en la mayoría de los países latinoamericanos, un pilar no contributivo para proteger a los trabajadores informales. Simultáneamente, tomar medidas que permitan en el mediano plazo reducir la informalidad del trabajo (y con ello el costo del 1° pilar), tales como reducir el impuesto al trabajo (en muchos países el 1° pilar se financia con cotizaciones del trabajo y no con el presupuesto general de la Nación), por lo que las cotizaciones a la seguridad social son muy elevadas y desincentivan la formalización. Además, se deben eliminar otros desincentivos a la formalización laboral (como beneficios a quienes no trabajan formalmente); generar incentivos y beneficios a quienes contribuyen a la seguridad social; difundir los beneficios de estar protegidos por la seguridad social y fiscalizar el cumplimiento de las normas laborales y el pago de las cotizaciones previsionales.

Lea también: ¿Quién pagará los aportes de pensión tras la decisión de la Corte?

¿Es usted partidario de aumentar la edad de pensión en países como Colombia?

El permanente aumento de las expectativas de vida exige adecuar la edad de pensión en todos los países del mundo que se establecieron a principios del siglo pasado. El tema es cuando aumentar las edades de jubilación. Partieron hace unas décadas los países más desarrollados, que ya han experimentado un fuerte envejecimiento de su población y luego lo harán los países en desarrollo.

De acuerdo a las Naciones Unidas, en Colombia, la expectativa de vida al nacer era de 67 años en 1980, de 70,7 años en 1994 (cuando comenzó el sistema de capitalización) y de 77,1 años en el 2018, es decir, su aumento ha sido sustantivo. A su vez, la edad de jubilación es de 62 y 57 años para hombres y mujeres respectivamente, por lo que tarde o temprano, y en la medida en que las expectativas de vida aumentan, los ajustes de este parámetro deberán realizarse.

La crisis económica también ha afectado los mercados financieros en los están invertidos los ahorros de la AFP, ¿habrá recuperación de los portafolios?

Esta no es la primera crisis que enfrentan los sistemas de capitalización y en todas las crisis anteriores, los FP se han recuperado totalmente. A modo de ejemplo, en la crisis financiera global del año 2008 los fondos de pensiones latinoamericanos tuvieron rentabilidades reales negativas o muy bajas, las cuales para Chile, Perú y Colombia, por ejemplo, fueron de -21,97%, -26,74% y 0,2% respectivamente. Sin embargo, al año siguiente estas rentabilidades fueron de 27,73%, 32,88% y 11,37% para los países mencionados.

Es impropio hablar de pérdidas para un periodo tan breve. Hay que tener presente que las inversiones de los fondos de pensiones son de largo plazo y por consiguiente deben analizarse con ese criterio. En el caso colombiano, la rentabilidad real anualizada desde el inicio del sistema es de 7,97%.

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