domingo 05 de febrero de 2023 - 9:09 AM

H&M, Zara, Falabella y Forever 21, ¿marcas que se volverían ‘incomprables’ con arancel a la ropa importada?

Mientras una parte de la industria textil celebra la medida del 40% de arancel a la ropa importada, otras grandes marcas están a la espera de reunirse con el Ministerio de Comercio para buscar cómo mitigar los impactos.
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Con una alta inflación como la que se vive hoy en día, el arancel del 40% para la importación de ropa y confecciones es como echarle más leña al fuego. Desde el 1° de enero de este año entró en vigencia el decreto que lo establece, cuando los productos son procedentes de los países con los que Colombia no tiene acuerdos comerciales vigentes; una decisión que ha dejado un sabor agridulce en la industria nacional y extranjera.

Y aunque, según el presidente Gustavo Petro, esta decisión permitiría que se dispare la industria de las confecciones en el país y frenaría el contrabando, para algunos, por el contrario, esto incentivaría más el comercio ilegal, aumentaría más la informalidad y pondría la ropa mucho más costosa para los colombianos.

Según la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), el 87,9% de las importaciones de confecciones y prendas de vestir viene de países con los que Colombia no tiene alguna preferencia comercial.

Además, algunos gremios y compañías ya han advertido que Colombia no cuenta con la capacidad de producción, de mano de obra ni de infraestructura necesaria para suplir la demanda interna de insumos textiles ni de prendas de vestir.

Cabe recordar que las prendas que quedaron cobijadas con este arancel son, entre otras, trajes, overoles, abrigos, chaquetas, pantalones, vestidos, faldas, faldas pantalón, ropa para bebés y camisas, cuyo material sea de lana, algodón o fibras sintéticas.

Las marcas más afectadas

De acuerdo con un estudio realizado por Mall & Retail, Las multinacionales H&M, Falabella y Zara (Texmoda) encabezan el ranking de las principales importadoras de ropa y confección, con US$61 millones, U$59 millones y US$17 millones, respectivamente. (Ver gráfico), por lo que serían las más afectadas con dicho gravamen.

Por su parte, las empresas colombianas con más dependencia en las importaciones son Koaj, Grupo Uribe, y Gef-Punto Blanco del Grupo Crystal.

Según Germán Umaña, ministro de Comercio, esta decisión no se trata solo de una promesa de campaña del presidente Gustavo Petro, sino que “se hacía necesario impulsar un equilibrio en el comercio internacional, una mayor generación de valor agregado, de competitividad, un impulso al empleo, en especial para las mujeres, y a la productividad de la industria nacional de confecciones”.

Pero desde la óptica de Leopoldo Vargas, CEO de Mall & Retail, este decreto afectará el bolsillo de los colombianos y, por consiguiente, generará una disminución en el consumo de ropa fabricada en el exterior por ser un bien de una demanda elástica.

“Creemos que las marcas internacionales que actualmente atienden el mercado nacional serán las más perjudicadas, por tener un modelo de negocio muy estandarizado con centros de producción estratégicos en diferentes geografías mundiales, con lo cual ajustar una producción local en Colombia no es factible”, apuntó Vargas.

Y agregó que el mercado nacional tendrá que darle rápidamente una mirada a su producción para ajustar necesidades de inventario con recursos locales.

¿Qué dicen las empresas?

Una de las grandes compañías que se ha pronunciado públicamente al respecto es Puma Colombia.

Su gerente general, Juan Pablo Lega, lamentó la noticia, pues consideró que la imposición de este arancel no es la mejor “después un año tan complejo como lo fue el 2022, donde tuvimos una devaluación del peso de casi el 20% y una inflación cercana al 13,5%”.

“Aunque aún no lo hemos cuantificado bien, este decreto nos va a afectar muchísimo porque el 55% del total de nuestras ventas es ropa. Nosotros veníamos pagando un arancel del 15%, más un par de dólares por kilo de ropa, así que terminábamos pagando alrededor de un 17%. Los cálculos hechos hasta el momento es que tendremos que asumir un costo de un 26% más, y obviamente al ser importadores no podemos afectar nuestro margen, porque es una suma muy importante. Por fortuna el dólar arrancó este 2023 a la baja, y eso nos da un poco más de margen para no tener que subir inmediatamente los precios”, expresó Lega a este diario.

Y sostuvo que desde Puma Colombia estarían pensando hacer unos aumentos parciales, de alrededor de un 12% o 13%, con miras a analizar cómo reacciona el mercado y el comportamiento de las otras grandes empresas.

EL COLOMBIANO consultó con otras de estas multinacionales sobre las implicaciones que traería el decreto, dada su dependencia en las importaciones, pero afirmaron que no se referirían al tema.

Sin embargo, este diario conoció que algunas de esas marcas están planeando unirse entre ellas para dialogar con el Gobierno Nacional, con el fin de llegar a algunos acuerdos.

¿Más contrabando y ropa cara?

Según el Dane en diciembre de 2022 las prendas de vestir y calzado tuvieron un incremento del 11,22% en sus precios, y en enero de 2023 el incremento fue de 0,36%.

De hecho, aunque la industria de la moda en Colombia, según estimaciones de Indexmoda, cerraría el 2022 con un tamaño de mercado de $30 billones, lo que representaría un crecimiento del 9% por encima del 2021, e incluso superando cifras prepandemia —aumentando 29% frente a 2019—, un informe de la consultora Raddar advirtió que la canasta de moda fue una de las que perdió el año pasado mayor participación dentro del bolsillo de los hogares, debido al incremento en sus precios, lo que recortó el poder adquisitivo de los hogares.

Así, mientras otras personas han aplaudido este nuevo arancel, como Luis Fernando Velasco, consejero presidencial para las Regiones, quien afirmó que “una buena opción” para empresas como Zara sería traer diseños y contratar talleres colombianos para hacer las prendas, otros han advertido peligros como la disparada de los precios de la ropa y el aumento del contrabando.

Para Javier Díaz, presidente de Analdex, esta medida es inconveniente, pues castiga al comercio formal y le aumenta la rentabilidad al contrabando. “Con un IVA del 19% y un arancel del 40%, el margen para el contrabando es inmenso”, dijo.

En este sentido, el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, manifestó que, en medio de un escenario inflacionario, esto impactará negativamente el bolsillo de los colombianos y generará mayor desempleo e informalidad. Además, señaló, se trataría de una decisión equivocada e inoportuna, a la que se ha recurrido desde 2013, pero que, en general, ha tenido resultados negativos para la industria.

“Esta afectación se suma al detrimento de los inversionistas, nacionales y extranjeros, los cuales vinieron a Colombia en busca de la necesaria estabilidad jurídica pero que ha sido permanentemente quebrantada en los últimos años”, señaló Cabal.

Y resaltó que en Colombia no hay capacidad de producción para sustituir las confecciones importadas, porque sus niveles de inversión en los últimos 10 años han sido muy bajos.

Como resultado, para el dirigente gremial, el impacto en el precio final a los consumidores sería en promedio de un 30% más, lo que finalmente aumentaría la “rentabilidad del contrabando”, ya que se incrementaría el diferencial de un producto legalmente importado, en comparación con el ilegal.

Al respecto, Freddy Yepes, importador y comercializador paisa de mercancía estadounidense, considera que los costos de la medida decretada serán pagados, al final, por los consumidores, ya que no todos los importadores tendrán la capacidad de absorber los valores adicionales.

Asimismo, sostuvo que la producción colombiana no es capaz de abastecer la demanda interna. “Basta con ver cada rato anuncios de vacantes de operarios, eso nos muestra que Colombia no tiene la mano de obra, ni la infraestructura, ni la capacidad necesaria. Lo único que se va a lograr es el efecto contrario: desabastecimiento y mayor contrabando e informalidad”, dijo el comerciante.

Y añadió que una de las razones que dio el Gobierno para implementar la medida es aminorar el contrabando; sin embargo, considera que esto se solucionaría dando oportunidades de igualdad de condiciones de trabajo y controlando los puertos.

“Nosotros no podemos competir con países industrializados como China, en cuanto a la fabricación de telas y confección. Además, basta con mirar los costos de producción aquí en Colombia, son demasiado altos comparado con otros países”, concluyó Yepes.

La cara a favor

Para Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA), este arancel impulsará la creación de empleo en el país, especialmente, para las mujeres, ya que se proyectan que se crearán 250.000 puestos de trabajo adicionales en el primer año de vigencia y un millón en los próximos cuatro años.

“Lo que busca este decreto es darle un equilibrio a la cancha. Los confeccionistas nacionales no estamos pidiendo protección, sino defensa comercial, como lo que en su momento hizo Estados Unidos al ver que gran parte de la mano de obra que podía producir su país se había perdido”, dijo Rodríguez.

Y consideró que las medidas arancelarias no provocarían el incremento del contrabando, un fenómeno que, en su concepto, solo es un lavado de activos producto del narcotráfico.

“Cuando se está importando una prenda de vestir, en últimas, lo que se importa son minutos de mano de obra que se dejan de producir en el país. Por ello, las medidas arancelarias lo que buscan es corregir las distorsiones de mercado. Por ejemplo, en Colombia pagamos alrededor de US$420 por jornada de ocho horas, mientras en países como Bangladés pagan unos US$90 por jornadas superiores a las ocho horas. Y gran parte de esos países asiáticos defienden sus industrias y han implementado medidas proteccionistas, pagan subsidios directos e indirectos (como energía más barata) para impulsar las exportaciones y contemplan la compra de maquinaria y materia prima sin arancel, mientras en el territorio nacional los estímulos están rezagados y el contrabando presiona”, dijo el dirigente gremial.

Finalmente, para el gremio de las confecciones, lo que se va a reducir con este decreto es la utilidad o rentabilidad que tienen hoy los importadores, teniendo en cuenta que cerca del 48% del valor final de una prenda de vestir está dado por el valor la mano de obra, y que la mayoría de estos son empresas transnacionales, por lo que gran parte de esos ingresos o utilidades no se quedarían en el país.

Así las cosas, mientras una parte de la industria textil celebra esta medida, pues lo ven como un incentivo a la producción local; otras grandes importadoras de ropa están a la espera de reunirse con el Ministerio de Comercio para buscar cómo mitigar los impactos.

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