lunes 12 de enero de 2015 - 12:01 AM

Huevo y pollo subirán por el dólar alto y reforma tributaria

Para Fenavi, una devaluación duradera trae consigo inflación, desconfianza en la economía y una pérdida del poder adquisitivo de los colombianos.
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El común de las personas estima que con un dólar costoso se incrementarán solo los precios de los artículos importados como por ejemplo, carros, computadores, celulares, cámaras fotográficas o tablets.

Sin embargo, en el país existen sectores productivos que importan en un 80% sus materias primas, tal y como ocurre con los avicultores, que adquieren en el mercado externo gran parte de su materia prima para realizar el alimento de sus aves que producen anualmente un millón de toneladas de carne de pollo.

De acuerdo con Andrés Valencia Pinzón, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, “para el sector avícola que tiene una total dependencia de las importaciones de granos, la depreciación del peso se vuelve una pesadilla que afecta los costos de producción”.

Y no es para menos, pues en 2013 los avicultores hacían sus compras externas con un dólar a $1.800 y ahora, esa misma operación la tendrán que realizar con una divisa americana a $2.400 y con tendencia al alza.

En su editorial de la revista Avicultores, órgano oficial de Fenavi, el directivo gremial expresa que “los costos de producción se incrementan en un 21% y por cada $100 de devaluación se le agregan cinco puntos adicionales a dichos costos. Así las cosas, con mayores costos de producción para el año entrante y la nueva carga tributaria aprobada a pupitrazo, es de esperarse que en aquellos sectores que necesitan de las importaciones para producir para el mercado interno, se presenten ajustes en sus precios de venta al consumidor”.

En el caso del maíz amarillo, los avicultores tienen que importar cerca de 4 millones de toneladas anuales y cerca de un millón de toneladas entre sorgo, frijol, soya y torta de soya.

“Por ello, no todos los sectores pueden aprovechar los ‘gozosos’ de una tasa de cambio devaluada. Así, que no se extrañen las amas de casa cuando vean en la tienda de su barrio o en el supermercado el kilo de pollo, la docena de huevos, la bolsa de pan, el pescado, las chuletas de cerdo e incluso las arepas, más caras”, advirtió el presidente ejecutivo de Fenavi.

Política agropecuaria

En su postura editorial, Andrés Valencia Pinzón estimó que la devaluación supera el 25%, lo que ubica al peso colombiano al lado de las monedas de Rusia y Argentina como las que más han perdido valor frente al dólar.

En su concepto, la gran causante de esa devaluación es la caída en los precios del petróleo, pues se tiene una enorme dependencia de las divisas que se generan por la venta del crudo.

“En un país donde las falencias en la infraestructura, la enorme carga tributaria y la ineficiencia institucional atentan contra la competitividad, la devaluación se convierte en la mejor medida de política y en la única forma que nuestro empresariado puede competir adecuadamente en los mercados internacionales”, agregó.

Sin embargo, el presidente ejecutivo de Fenavi señaló que el Banco de la República y el Dane “tendrán que salir a explicar que en Colombia los alimentos tienen un componente importado que se encarece en función de la tasa de cambio y que mientras no exista una política agropecuaria pensada para la sustitución de las importaciones de granos, será imposible reducir la exposición de los precios de los alimentos a la devaluación”.

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