domingo 09 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Los otros caminantes de la Ruta bertadora

En 1983, cuando se celebró el bicentenario del natalicio de Simón Bolívar, salieron desde Arauca 86 caminantes que recorrieron parte de la Ruta Libertadora. Un grupo de estos hombres se unió, 26 años después, a los jinetes que siguieron los pasos que recorrió Bolívar junto con su Ejército hace 190 años. Crónica de una aventura que dio sus frutos.

Alberto Sabogal, un llanero que se formó para ser profesor de educación física, tenía 37 años cuando decidió organizar una marcha desde Arauca hasta Bogotá, para pedirle a Belisario Betancourt, en ese tiempo el presidente de los colombianos, que le diera un empujoncito a la región, construyendo una carretera que uniera al olvidado municipio con Colombia. Era urgente. Hace 26 años los araucanos sólo podían comunicarse con otros territorios colombianos vía aérea; de lo contrario, tenían que desplazarse hasta territorio venezolano para poder encontrar una carretera que los comunicara con el interior de Colombia.

Parece insólito. Sabogal, que en ese tiempo gerenciaba una empresa de transportes de Arauca, cuenta que la ruta que tenían que seguir llevaba a los araucanos hasta Guagualito y de ahí a San Cristóbal, ambos en Venezuela, para finalmente, poder tocar suelo colombiano.

Por las tierras de Arauca sólo transitaban mulas, Sabogal y sus caminantes y como la fecha coincidía con el bicentenario del natalicio de Simón Bolívar, personaje que Sabogal admira, no lo pensó mucho y emprendió la marcha. Caminaría como lo hizo Bolívar, pero esta vez para pedir que el Gobierno volcara los ojos sobre su tierra olvidada.

El plan consistía en recorrer parte de la ruta que el Libertador realizó con su Ejército en 1819, entre Tame y el famoso Puente de Boyacá, y que hace dos días terminaron de revivir los jinetes de la Fuerza Pública, durante una marcha que duró 18 días. Ahí también iba Sabogal, que el pasado 3 de agosto cumplió 62 años caminando por la paz. 

Pero a diferencia de caballos y jinetes, y sin más ayuda que la de quienes aparecían por los caminos para brindarles comida y posada, el 18 de diciembre de 1982 un primer grupo de hombres y mujeres con sólo alpargatas, ruanas, chinchorros y toldillos, salió desde Arauca rumbo a Tame, donde se unirían a otros caminantes, uno de ellos de 72 años.

En total fueron 82 los contagiados por Sabogal, quienes iniciaron lo que llamaron ‘Caminata Ruta de los Libertadores, marcha por la paz, solidaridad por Arauca’. Todos eran campesinos.

La hazaña

Sabogal sabía muy bien lo que hacía pasando por Saravena. 'Yo organicé la marcha desde Arauca, pero vi que la gente de la región del Carare, sobre todo de Saravena y Fortul, era más pujante y aguerrida que el mismo araucano, por eso cuando salimos decidí pasar a recoger gente'.

Allí estaba Esteban Vera, el hombre de 72 años, líder liberal de la región, quien había sido concejero interdencial cuando Arauca ni siquiera era considerado un departamento. La gente lo quería, lo respetaba y lograr convencerlo fue un triunfo para Sabogal.

'Vera fue uno de los viejitos más admirados de la caminata. Fue el de mayor edad del grupo, nunca se quejó y siempre dio ejemplo en los momentos más críticos como cuando coronamos el páramo de Pisba', recuerda Sabogal. En ese mismo sendero, Simón Bolívar perdió una cuarta parte de sus hombres por la inclemencia del fío y el terreno.

De Tame, los 82 caminantes salieron el 1 de enero de 1983 rumbo a La Cabuya, un sector atravesado por el río Casanare, pero como no contaba con un puente, tuvieron que ingeniárselas para pasar con la ayuda de un cable y colgados en canastas.

'Entre La Cabuya y Sácama (Casanare)  no había carretera. En cambio sí una muy sencilla entre Tame y La Cabuya. Por eso, luego de atravesar ese tramo, decidimos agregar a nuestra petición inicial un puente que atravesara el sector de La Cabuya', explica Sabogal. 

De Sácama entraron a Boyacá pasando por Socha, Belén, Paz del Río, Santa Rosa de Viterbo, Duitama, el Pantano de Vargas y Puente Nacional. Hicieron todas las paradas de Bolívar y recordaron los enfrentamientos y momentos cruciales de la ruta libertadora.

A la marcha también se unió un indígena Guahibo llamado Chaqui y varias mujeres, una de ellas embarazada.

'Salimos todos por nuestros propios medios. No llevábamos auxilios de ningún gobierno. Y todo salió muy bien. Sólo uno de los caminantes se enfermó en Duitama y luego murió, se llamaba Rigoberto Márquez', cuenta.

En esa época no los aturdían los temores por el desorden público de ahora y por eso, cada noche se hospedaban tranquilos en las casas de aquellos que abrían sus puertas como una muestra de solidaridad con los propósitos de estos llaneros.

Ver al Presidente

En el Pantano de Vargas celebraron como si se tratara de una victoria libertadora, pero la meta estaba puesta en Bogotá, donde buscarían hablar con el Presidente.

Llegaron el 26 de enero, 43 días después de que el primer grupo saliera de Arauca. Y aunque estaban agotados, no se rindieron cuando les informaron que al Presidente lo habían internado en una clínica para practicarle una apendicectomía de urgencia.

 'Nos enteramos entrando a Bogotá, pero seguimos hasta la Plaza de Bolívar donde nos recibieron todos los ministros y ante ellos expusimos el plan: pedimos la carretera y el puente. Y sí, al año, Belisario Betancourt nos cumplió, construyó el puente y abrió la carretera entre Sácama y La Cabuya', dice.

Muchos de los caminantes entraron descalzos y barbados al Palacio de Nariño, pero sólo cuatro fueron los que se reunieron con el Presidente, en la habitación 511 de la clínica Marly.

No fue fácil. El encuentro se produjo tres días después de la llegada a Bogotá, cuando una periodista de un noticiero de televisión le preguntó a Sabogal, en una emisión en directo, si se iba triste porque el Presidente no había recibido a los caminantes.

'Sí me voy triste, pero realmente quien trabaja por Colombia, quien quiere la paz, también tiene derecho a enfermarse', fueron sus palabras.

Según Sabogal, a los pocos minutos recibió una llamada del Presidente.  'Nos pidieron que eligiéramos a cuatro caminantes para visitarlo en la clínica y entramos el líder Esteban Vera, el indígena guahibo, Efraín Varela y yo'.

Misión cumplida. El esfuerzo de Sabogal y sus caminantes valió la pena porque hoy, 26 años después, tienen el puente que se llama Matamoros Dacosta y la ruta Arauca-Tame.

Todos regresaron en avión. En el 2000, este caminante organizó otra marcha entre Arauca y Caracas con 13 personas que duró 30 días. Esa vez, el grupo llegó al panteón nacional donde están los restos de Simón Bolívar y los recibió el gobernador de Barinas, que era Hugo de los Reyes Chávez, papá del Presidente.
Le pidieron la vía Arauca-Guagualito-Barinas, que actualmente está en construcción.

Esta vez, en el marco de la conmemoración del Bicentenario de las Independencias, Sabogal alistó nuevamente su morral y salió en busca de los jinetes.
Lo logró con un grupo de seis caminantes, todos de Arauca, precisamente en el Páramo de Pisba y con ellos, terminó hace dos días la Ruta Libertadora.

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