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Nacional
Martes 05 de septiembre de 2023 - 12:00 PM

Persiste la polémica sobre propuesta de reducir la mezcla de biodiésel para que el precio del Acpm no suba en Colombia

Fedebiocombustibles alerta que cambios en fórmula del diésel subirían en dos millones las toneladas de CO2. Mientras que Colfecar advierte que de darse un aumento en el precio del diésel hasta 15.000 por galón, aumentaría la inflación del país por el orden del 3,9 %.

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La semana pasada, en pleno congreso de agencias de viajes y turismo en San Andrés, Carlos Eduardo Enríquez Caicedo, viceministro de Transporte, reveló que los gremios de transporte de carga de Colombia tienen una propuesta para el Gobierno Petro, ante la futura alza del precio del diésel en Colombia, que se iniciaría en enero del 2024.

Y es que el precio de venta al público del Acpm que se mantiene sin modificación, así ocurre desde julio del 2022. Actualmente, el precio promedio de venta a nivel nacional se ubica en $9.065 por galón.

“Con esto hay que ser muy prudentes a la hora de manejar la información porque es una propuesta y no es una decisión del Gobierno”, precisó el funcionario.

Enríquez indicó a Vanguardia que el diésel tiene una mezcla con biodiésel, este tiene un costo adicional bastante alto, entonces “la propuesta inicial es que si ese porcentaje de biodiésel se puede reducir para sostener el precio del diésel que nosotros tenemos”.

Además, Según la Upme, el ingreso al productor del biodiésel es del 19 % de la tarifa total del diésel en Colombia. Y el porcentaje de mezcla del Acpm es del 10 %.

Habla Fedebiocombustibles

La Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia, a través de un comunicado, aclaró que la propuesta de reducir la mezcla de biodiésel en el diésel va en contravía de las metas ambientales del país, del encadenamiento agroindustrial, la calidad del aire, y no garantizaría una disminución en el precio del diésel.

"El biodiésel es un energético líquido renovable que apoya la transición energética justa. Proveniente de la cadena agroindustria nacional del aceite de palma, el biodiésel reduce las emisiones de gases efecto invernadero, mejora la calidad del aire, el desempeño y la vida útil de los motores, genera empleos formales en áreas rurales, y garantiza la seguridad y soberanía energética del país", explicó el gremio.

Consecuencias de la reducción de la mezcla

Por lo tanto, Fedebiocombustibles precisó que reducir las mezclas tendría 11 efectos en Colombia:

1. Disminuir el porcentaje de mezcla de Biodiésel, que hoy en día está en el 10 % de este combustible, implicaría el aumento del consumo de diésel fósil, generando un retroceso para el país en la transición hacia fuentes de energías más limpias.

2. En ese mismo sentido, automáticamente el país daría una señal contradictoria en la lucha contra el cambio climático, pues se dejarían de recibir los beneficios asociados con la reducción de emisiones del Biodiésel por su origen renovable, aumentando inmediatamente las emisiones en 2 millones de toneladas anuales de CO2.

Esto equivale a introducir 800.000 vehículos adicionales al parque automotor, empeorando con ello la crisis climática asociada al calentamiento y ebullición global.

3. Tendría un impacto directo en la salud pública del país, entendiendo que los componentes azufrados y los hidrocarburos aromáticos son unos de los componentes del diésel fósil que mayor material particulado generan y que no se encuentran en el diodiésel.

Con una reducción de la mezcla, las emisiones aumentarían a 500 toneladas, lo que incrementaría la mala calidad del aire, que al año cobra más de 13 mil vidas. Adicionalmente, esto implicaría para los transportadores mayores periodos de restricción vehicular de carga.

4. Aumentaría los costos de mantenimiento de los vehículos de carga, porque el Biodiésel de aceite de palma es lubricante por naturaleza y además tiene mayores valores de cetanos de 69 vs. 48 del diésel fósil. Estas dos características hacen que extienda la vida útil de los motores, mejore su desempeño, y que las autopartes sufran menos.

5. Por lo menos 190 mil empleos estarían en riesgo, particularmente el de los pequeños palmicultores, quienes serían los primeros afectados por una caída de los precios del aceite.

6. Partiendo de la idea que esta es una agroindustria que agrupa a pequeños agricultores, se estarían reduciendo los incentivos a sembrar cultivos formales. Asimismo, se aumentaría el riesgo de incrementar la deforestación, contribuyendo adicionalmente a los retos de reducción de emisiones del país.

7. Además, estaría en riesgo cerca de 1,6 millones de toneladas anuales de carga, producto de la cadena de valor de la palma para la producción de biodiésel.

8. Ecopetrol tendría que importar 17 millones de galones adicionales de diésel, equivalentes a pagar cerca de 700 millones de dólares cada año, lo que traería una presión al alza en la tasa de cambio y con ello un aumento en la inflación.

9. El país podría perder ahorros de hasta 150 mil millones de pesos al mes, ya que el Biodiésel no está subsidiado. Cada galón de este Biocombustible producido por la agroindustria colombiana es un galón que no se importa, es decir, que no se subsidia de combustible fósil, y son dólares que se quedan en el país.

10. La propuesta afecta la agroindustria del biodiésel y no redunda en un beneficio en precio para el consumidor de diésel. Esto es debido a que el Biodiésel, que se dejaría de consumir, sería reemplazado por diésel importado a precios internacionales.

11. Esta propuesta implicaría un desincentivo para la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y combustibles sostenibles marítimos (SMF), pues la industria del Biodiésel es la base para la industria de los Biocombustibles avanzados.

¿Qué dicen los transportadores?

Nidia Hernández, presidente ejecutiva de Colfecar, gremio de transporte de carga y logística de Colombia, precisó que de darse un aumento en el precio del diésel que lo lleve a $15.000 por galón, es decir, que aumente $6.000 frente al precio actual, se estaría hablando de un impacto y un aumento en la inflación del país del orden del 3,9% para el próximo año.

"Esto en cifras propias del Minhacienda que ha hablado sobre aumentar $1.000 el galón del combustible, se espera entonces un aumento del orden 0,65 % en los precios de los principales bienes de consumo de los colombianos", precisó Hernández.

Para el dirigente gremial, es muy razonable decirlo, dado que el sector de transporte de carga pesada, donde el diésel representa el 40,20 % de sus costos de operación, ha movido durante los últimos años el 97 % de los bienes que se consumen en Colombia.

"Desde el sector transporte consideramos que cualquier discusión o decisión de aumentar el precio del diésel, debería primero considerar aspectos que el gobierno nacional no ha querido discutir de forma abierta y previa, como lo es: ajustar la estructura tributaria de los precios de los combustibles, cambiar la forma en que Ecopetrol cobra por los combustibles que produce, revisar el nivel de mezcla de biocombustibles, y actualizar las tarifas del transporte por poliductos y demás aspectos logísticos de la fórmula de los precios", explicó la presidente ejecutiva de Colfecar.

Asimismo, Henry Alberto Cárdenas Cruz, presidente de Fedetranscarga, indicó que los empresarios transportadores, además del mal estado de las vías, viven un momento de incertidumbre por la coyuntura económica que experimenta el país.

En cuanto al precio del diésel, el dirigente gremial dijo que solicitaron al presidente no subirlo y que, si lo hace, “que nos muestre los estudios. No estamos de acuerdo en cómo ha subido la gasolina, por eso estamos en mesas técnicas para determinar cómo subir el precio del Acpm”.

Por eso, propuso que la fórmula de los precios de los combustibles se cambie, para así ya no depender del precio internacional. También insistió en que los constantes aumentos en el precio del galón de gasolina están aumentando los costos operativos de los transportadores.

El dirigente gremial dijo que han propuesto llevar a cabo mesas técnicas para revisar la fórmula de los precios de los combustibles; sin embargo, dicen que no han recibido una respuesta de concertación por parte de las carteras de Transporte, Hacienda y Energía.

“Con preocupación hemos visto las declaraciones del ministro de Hacienda, quien dice que el precio de los combustibles debe llegar a precios internacionales, y que incluso puede llegar a $15.000”, dijo el vicepresidente del gremio, Arnulfo Cuervo.

Según el directivo, 40 % de los costos de un camión tiene que ver con el pago de combustibles.

“Si el diésel llegara a $15.000, los costos de operación podrían llegar a 70 % solo en el rubro de los combustibles, eso sumado a 15 % que representan los peajes, haría inviable la operación del transporte de carga”.

Los transportadores de carga dicen que no aguantan un sobrecosto más para sus operaciones y piden que no les “suban ahora el precio del diésel, cuando ha bajado el volumen de la carga”.

Impactos

Y es que, en las pasadas movilizaciones en Colombia, que se hicieron el 8 de agosto, varios gremios de transportadores de carga se sumaron a los rechazos de las alzas mensuales del precio de la gasolina en Colombia y pidieron que no se suba el del Acpm.

El viceministro dijo que como es una propuesta, tanto el presidente Petro como los ministerios de Hacienda y Minas y Energía darán la última palabra, si es posible o no. “Esta es una propuesta del sector de carga y nosotros no podemos ser ciegos ante la iniciativa”.

Adicionalmente, el precio de venta al público ha caído entre enero de 2020 y agosto de 2023 en 1,1 %, mientras que la inflación general en la economía en ese mismo periodo ha sido de 28,1 %. Es decir, el Acpm ha variado en -29,2 puntos porcentuales en relación con la inflación.

También, este año el Gobierno utilizaría cerca de $13,7 billones para estabilizar el precio del Acpm frente al precio internacional.

El déficit causado del Fepc en 2022 correspondió a $36,7 billones y se estima que en 2023 sea de $17,8 billones, del cual 77 % correspondería a Acpm.

Ajustes del precio

Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, explicó que, en el caso del diésel o Acpm, es urgente iniciar el proceso de ajuste del precio interno, dado que hoy se tiene un diferencial de $8.150 por galón frente al precio internacional y que solo para agosto significó un subsidio de $1,5 billones.

"Entendiendo que el precio del diésel tiene mayores repercusiones sobre variables sociales y económicas como la inflación, en momentos en que dicha variable y en especial la referida a los alimentos empieza a ceder en el país, por lo cual se sugiere hacer un ajuste moderado en forma mensual y a mediano plazo, que llevaría ajustes entre máximo $200 a $300 por galón y que nos llevaría a un periodo de 2,2 años a 3,5 años para alcanzar el precio internacional", detalló el analista.

Pero se dan desde ya señales correctas que permitan una racionalización y eficiencia en materia energética en el consumo de dicho producto y que no se generen incentivos perversos a fenómenos de ilicitud con dicho producto, en especial contrabando de extracción, por el gran diferencial versus el mercado internacional, aclaró Vera.

Agregó que los ajustes deben continuar hasta equiparar el precio a su costo de oportunidad, que desde el punto de vista energético, económico y social es la mejor forma de garantizar la utilización de un recurso natural no renovable, que se agota en el tiempo y que genera otras externalidades.

"Esto se debe hacer más, si queremos avanzar realmente en una profundización de la transición energética, no hay como hacerla si no tenemos precios correctos de los combustibles fósiles y no se generan incentivos reales a que los colombianos piensen en el uso de energéticos de cero y bajas emisiones en el sector transporte", dijo Vera.

Para el analista, es una medida antipopular y difícil de implementar, pero el país responsablemente y como una política de Estado, independiente del tipo o corriente de gobierno, debe avanzar en dicha dirección.

"En el caso del diésel se puede pensar en una mayor gradualidad, pero sin perder el objetivo y, reitero, evitar distorsiones en materia de demanda y posibles fenómenos de ilicitud por tener precios artificialmente bajos", sostuvo Vera.

Añadió que las medidas diferenciales son tecnológicamente viables, pero son costosas, complejas de implementar y requiere una gran organización de manejo y control, además que termina siendo muy difícil para el estado a quien sí y a quien no otorgar el beneficio, lo cual casi que lleva a que cualquier ciudadano pueda tener el mismo derecho y por igualdad pronto una medida que es excepcional se vuelva la generalidad y se pierdan los beneficios de la misma y los perjuicios económicos para la Nación y todos los colombianos se vuelvan permanentes.

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Publicado por Miguel Orlando Alguero

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