jueves 11 de agosto de 2022 - 4:08 PM

Prohibición de exportaciones de ganado en pie afectaría a 350.000 familias ganaderas

Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y el Fondo para la Estabilización para el Fomento de la Exportación de carne, leche y sus derivados (FEP) presentan un análisis.

La prohibición de exportaciones de ganado bovino en pie afectaría negativamente a unas 350.000 pequeñas familias ganaderas.

Además, el país perdería un comercio en el que tienen relación la venta de combustibles, pago de peajes, empresas transportadoras, contratación de veterinarias que suplen los medicamentos durante cada viaje y en los predios destinados a la exportación, vinculación de agencias marítimas, de aduanas y la proveeduría del servicio de catering para los barcos en los que se transportan los animales.

Con estos párrafos arranca un comunicado de Fedegán para advertir las afectaciones de si se llegan a prohibir exportaciones de ganado en pie de Colombia.

Según el gremio ganadero, durante 2021, este comercio totalizó 247.171 semovientes por un valor de 151,5 millones de dólares. Sin embargo, los movimientos a lo largo de la cadena productiva pueden variar entre $850.000 millones a $950.000 millones de pesos.

José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, recordó que en el primer semestre de este año, las exportaciones de ganado en pie aportaron la cifra de 198,6 millones de dólares a la canasta exportadora colombiana y que el total de las ventas internacionales -carne y novillos vivos- llegaron a 285,4 millones de dólares”.

Añadió que esta es una cifra que va en aumento y surge de un mercado que se rige por las leyes de la economía: oferta y demanda. “Los compradores no proceden de los tratados de libre comercio, sino que han surgido de la gestión de diplomacia realizada entre las instituciones del gobierno y Fedegán. Específicamente las exportaciones tienen como destino los países de Oriente Medio (Arabia Saudita, Jordania y Líbano) y el norte de África (Egipto)”.

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Oportunidad para pequeños ganaderos

Según el gremio, restringir o limitar las exportaciones de animales en pie a través de proyectos de ley basados en el fanatismo y en donde se refleja el desconocimiento del sector, deterioraría gravemente la situación económica, de ingresos y bienestar de los productores primarios, en su mayoría pequeños ganaderos, quienes han encontrado en esta línea de negocio una importante oportunidad comercial.

“A todas luces, este comercio no solo va en la dirección de fortalecer el sector productivo, sino de garantizar niveles de producción acordes con las necesidades del mercado colombiano, pues es un incentivo positivo para el mantenimiento y ampliación del hato ganadero y con ello, la garantía de que Colombia cuente con un nivel de seguridad alimentaria suficiente en materia de proteína bovina, más aún al tener en consideración que la exportación de animales en pie es solamente el 0,8% del hato total del país (247.171 animales de un hato de cerca de 30 millones de vacunos)”, explicó Lafaurie Rivera.

Indicó que hay dos aspectos que son relevantes en este comercio: la estacionalidad-peso y el precio del novillo gordo. Añadió que desde finales de septiembre hasta mediados de diciembre hay lluvias en Colombia.

“Esas lluvias hacen que el novillo se alimente mejor y que para principios del año que sigue un peso adecuado (unos 300 kilogramos). Ese es el momento en que el ganadero debe venderlo. Es un novillo bien alimentado, tiene más peso y entre más peso, más gana el productor”.

Agregó que desde finales de diciembre, enero, febrero y finales de marzo hay verano. “Entonces, si el ganadero no vende el novillo, el animal de 300 kilogramos que tenía en diciembre pasa a ser uno animal de 250 kg en abril o mayo. Por eso, para los primeros meses de cada año hay mayor oferta de kilos y entonces se pueden vender más, no necesariamente todo lo absorbe el mercado interno”.

“Por eso, en ese periodo hay mayor dinámica de exportación de ganado en pie y coincide con los meses previos al ramadán (noveno mes del calendario musulmán). Al haber mayor oferta, el ganadero los vende para evitar que su animal empiece a perder kilos y pierda dinero”, dijo José Félix Lafaurie.

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