lunes 08 de agosto de 2022 - 7:58 AM

¿Qué tan raspada le quedó la olla al gobierno de Gustavo Petro?

Un alto déficit fiscal y muchos compromisos de gasto le dejan al nuevo Gobierno muy poco para invertir.

De los $391,4 billones que presupuesta gastarse la Nación el próximo año, solo $62,7 billones serán para inversión, porque la deuda se come $77,9 billones y los gastos de funcionamiento se llevan otros $250 billones.

El equipo de empalme del presidente Gustavo Petro señaló en su informe de manera reiterada que le preocupaba el presupuesto, su sensación es que les queda la olla raspada y poco margen de maniobra para cumplir con las expectativas de la población.

La verdad es que el Presupuesto General de la Nación queda muy amarrado a gastos que ya están establecidos y que no se pueden evitar.

Por ejemplo, solo en el pago de mesadas pensionales el Gobierno Central prevé gastar $54,9 billones, contando los $19,3 billones que debe aportar para ajustar los pagos a los pensionados de Colpensiones.

De otro lado las nóminas también se llevan una gran tajada: el pago a los 85.755 cargos que tiene la rama ejecutiva cuesta $9,3 billones; el de los 498.080 de defensa y policía toma $21,6 billones; para los 79.531 funcionarios de la rama judicial se le asignan $13 billones. Y si a todo eso se le suman los recursos que el gobierno debe transferir para el pago de nóminas en los sistemas educativos y de salud, el gran total de este rubro sería de $80,3 billones.

Otros $19 billones irán a cubrir el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles, para que no se tengan que dar choques abruptos en el precio de la gasolina que deriven en más inflación.

Y por otro lado va la deuda, que se incrementó mucho desde la pandemia. La Nación pagará el próximo año $77,9 billones, de los cuales $42,1 billones son solo intereses.

Hace un par de meses el entonces ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, dijo en diálogo con EL COLOMBIANO que una de sus deudas era no haberle podido otorgar más flexibilidad al presupuesto general de la Nación, un propósito en el que se había empeñado pero en el que fracasó.

Según su narrativa, el Congreso ha venido imponiéndole al ejecutivo que destine porcentajes específicos del presupuesto a diferentes programas, por lo que el Gobierno no es del todo libre para definir a dónde van los recursos de acuerdo con sus prioridades.

Así mismo, Restrepo reconoció que hubo un importante incremento en la deuda pública, toda vez que era necesario atender las problemáticas que trajo la pandemia, y de alguna parte debía surgir el dinero para pagar subsidios como ingreso solidario, matrícula cero, las ayudas para el pago de nóminas, entre otras que el gobierno se ideó para atender la crisis, en un momento en el que el recaudo de impuestos también se veía afectado.

Lo que le preocupa a Petro

El equipo de empalme del nuevo gobierno señaló preocupaciones con respecto al estado financiero del Departamento de Prosperidad Social al que le faltan al menos $10 billones, lo que no permite la continuidad del programa ingreso solidario.

También le preocupa el déficit del sistema de salud, proyectado para este año en $6,4 billones y para el próximo en $4,6 billones.

Además, señaló que el 93,4% del presupuesto para ciencia y tecnología es inflexible y que los 1,8 millones de personas en “afiliación a salud por emergencia” están en incertidumbre ya que no hay una fuente clara de financiamiento, para ello calculan que se requieren al menos $816.000 millones.

De momento, el Congreso dará trámite al proyecto de presupuesto presentado por el gobierno anterior, mientras la administración de Gustavo Petro hace cuentas para saber cómo hacer que la olla esté más llena, para eso se hará la reforma tributaria que deberá ser radicada hoy.

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