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Nacional
Viernes 16 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Todos deseamos que las tasas de interés disminuyan, pero hay que ser prudentes”: presidente del Banco Caja Social

Todos deseamos, con el corazón, que eso sea más rápido, pero creo que al corazón hay que ponerle un gran sentido de razón, para que mañana no terminemos metidos en problemas mayores”, advierte el presidente del Banco Caja Social, Diego Fernando Prieto.

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Suministrada / VANGUARDIA El presidente del Banco Caja Social, Diego Fernando Prieto.
Suministrada / VANGUARDIA El presidente del Banco Caja Social, Diego Fernando Prieto.

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Suministrada / VANGUARDIA El presidente del Banco Caja Social, Diego Fernando Prieto.

El Banco Caja Social tiene 101.253 clientes activos en Santander, de los cuales el 56,96 % son personas naturales en municipios pequeños y el 27,63 % son microempresarios, con saldos de colocación por el orden de los $668 mil millones.

Este panorama pone a Santander en uno de los frentes relevantes para este banco que tiene 113 años en el mercado colombiano y que le apuesta al ahorro de los hogares, como progreso y mecanismo de protección.

Sin embargo, Caja Social no ha sido ajeno al contexto macroeconómico que vive el país. Por ejemplo, se evidencia una notable desaceleración en el ritmo de crecimiento de la cartera, en todas las modalidades. En total, el banco incrementó sus saldos de cartera a $15,8 billones, a cierre de diciembre de 2023, un crecimiento de 6,7% nominal, el cual representa un decrecimiento en términos reales de 2,8 %.

La materialización del riesgo de crédito continúa siendo una preocupación, se ha observado un aumento en la cartera vencida del 25 % en términos reales, lo que se ha traducido en un mayor gasto en provisiones, sobre todo en los préstamos de consumo, y un menor ingreso neto por intereses.

Ante este contexto, Vanguardia conversó con del presidente del Banco Caja Social, Diego Fernando Prieto, quien dio sus proyecciones de lo que será el 2024 y habló de tasas de interés.

¿Cómo le fue al banco en el 2023?, ¿cuál es su balance del año pasado?

Fue un año retador y desafiante, un año en el que la misma dinámica y la coyuntura internacional y local trajeron escenarios de cambio que se reflejaron en el comportamiento de las tasas de interés, la inflación y una repercusión directa sobre la actividad de los establecimientos financieros. Nuestro banco no ha sido ajeno, pero también es cierto que, para nosotros, el 2023 terminó de manera satisfactoria, no solamente desde la perspectiva financiera o de los números, sino en el avance estratégico del banco, su posicionamiento y su razón de ser entonces.

¿Eso en utilidades, cuánto es?

Es un año que termina con un resultado positivo en las utilidades. Pero hay que advertir que el sector bancario se ha visto afectado durante el 2023, cuando varias entidades financieras registraron pérdidas. En nuestro caso, al cierre de diciembre, tuvimos utilidades por el orden de los $8.500 millones.

¿Mayor o menor al 2022?

Es una utilidad muy inferior al 2022, fue un año extraordinariamente positivo. Si a eso lo complementa con indicadores como el de solvencia, el banco es tremendamente positivo. Estamos hablando de niveles de solvencia del 17,5 %. Hay unos límites legales y el banco los supera. En otros indicadores como el de liquidez, que hace referencia al coeficiente de financiación estable neto, ocupamos hoy el primer lugar el sector financiero con 133 % frente al límite del 100 %.

Dentro de esos indicadores está el de cartera vencida, ¿cómo le fue a Caja Social?

No hemos sido ajenos a la evolución que se ha dado en el sector, pero tenemos un indicador de carretera vencida del 7 %, con unos niveles de cobertura cercanos al 90 % de cartera vencida.

Al principio mencionó avances tecnológico, ¿eso cómo se tradujo en capacidades digitales del banco?

En lo digital, el banco durante el 2023 consolidó lo que se proyectó desde el 2018: ser un banco destacado en materia tecnológica. Hoy cerca del 90 % de nuestros clientes califican su relación con el banco como satisfactorio y muy satisfactorio, y con niveles cercanos al 70 % desde el punto de vista financiero.

¿Qué hizo que el 2022 fuera muy distinto al 2023?

Por una parte, el escenario de tasas de interés, en ese momento se estaba empezando a dar los primeros incrementos, después de pandemia. Eso tiene un efecto inmediato. En segundo lugar, la realidad económica y el comportamiento de los hogares, los empresarios y las empresas en términos de su posibilidad de atender sus obligaciones, fue algo que se dio de una manera positiva. Entonces, finalmente, lo que ocurrió en el 2023 es un estrechamiento de márgenes por cuenta de las tasas, altas obviamente alineadas con el propósito de controlar el escenario inflacionario que teníamos. Por otro lado, la materialización de elementos de riesgo de crédito frente a un sobreendeudamiento de los hogares pospandemia.

¿Hay riesgo crediticio de sobreendeudamiento?

Sí, la pospandemia terminó afectando la capacidad de pago de los empresarios y hogares. Durante ese periodo hubo cambios en el desarrollo de la actividad de intermediación.

La Superfinanciera ha alertado que los colombianos se están atrasando en pagos de sus obligaciones, ¿cuáles son las causas de esos incumplimientos?

Por una parte, el escenario de tasas de interés altas, esto termina afectando directamente la capacidad de pago de los diferentes agentes económicos. Por otro lado, venimos de un período pospandemia que llevó a un nivel de sobreendeudamiento de los hogares. Bajo este panorama, es importante consolidar esfuerzos desde los diferentes actores en recuperar o consolidar una buena cultura de pago en los colombianos que se ha visto minada por estos factores.

Hablando de tasas de interés, el Banco de la República ya empezó a recortarla, llevamos dos meses consecutivos con reducción, ¿qué piensa de esas decisiones?

Todos deseamos que las tasas de interés disminuyan, es un deseo incluso seguro de los codirectores del Banco de la República. Ahora, eso debe ocurrir en un contexto en donde nos sintamos tranquilos, que estamos efectivamente creando condiciones que nos permitan retornar a niveles de inflación coherentes con los rangos meta establecidos, toda vez que la inflación es quizás el gravamen más costoso que pueden asumir los colombianos, en especial las personas de menores ingresos.

De tal manera, que el control de la inflación si tiene que ser una obsesión, creo que el Banco de la República da la confianza, pues ha entendido cómo se están dando esas condiciones para adoptar una postura que permita disminuir los niveles de tasas de interés. Todos deseamos, con el corazón, que eso sea más rápido, pero creo que al corazón hay que ponerle un gran sentido de razón, para que mañana no terminemos metidos en problemas mayores. Considero que ser prudentes y moderados es la forma de dar pasos importantes porque no podemos perder de vista el contexto.

¿Por qué esa prudencia?

Hay algunos elementos que no necesariamente juegan a favor como el fenómeno de El Niño y su impacto en los alimentos, en el costo de la energía, las decisiones que se tomen en torno al Acpm y combustibles. Todo esto puede terminar generando un efecto contrario.

¿Cuándo esos recortes se reflejarán en las tasas de vivienda, consumo y microcréditos?

Hace poco Asobancaria expresaba en concreto la forma en cómo se reflejaría la decisión del Emisor en las tasas de interés en los diferentes modalidades de crédito. Ya se han venido reduciendo. Por ejemplo, en crédito de consumo han disminuido un tanto, al igual que el crédito hipotecario. Lo que muestra que el interés del sector financiero efectivamente ha venido en reducción.

Hablando de créditos, ¿cómo se encuentra la colocación?, ¿cómo está la demanda?

El 2024 será un año con unos niveles de crecimiento muy modestos, entonces me refiero a un fenómeno de demanda y oferta. Desde la demanda, las personas naturales y los empresarios son tremendamente prudentes a la hora de ir a solicitar crédito. Por el otro lado las instituciones financieras, desde la perspectiva del Banco Caja Social, hemos visto unos deterioros en la cartera como consecuencia de ese contexto. Somos más exigentes en las condiciones planteadas a los deudores a la hora de acceder al crédito.

En el 2023 terminamos con un crecimiento de nuestra cartera del 6,7 %, pero si yo miro qué pasará en el 2024, esas condiciones estructurales no serán distintas probablemente a los niveles de crecimiento de la cartera, van a ser aún más moderados y mucho más discretos.

¿Cómo pinta el 2024?

Un factor absolutamente determinante será el comportamiento de la tasa de interés. Probablemente un primer semestre con prudencia, en el que se revise cómo se comporta la dinámica de crédito, pero con una expectativa real de que las tasas aterricen en el segundo semestre con mayor tracción.

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Publicado por Miguel Orlando Alguero

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