sábado 29 de junio de 2019 - 12:00 AM

Fracking en Colombia: entre las necesidades y los riesgos

En dos semanas iniciarán las jornadas de socialización de los pilotos de investigación de Yacimientos No Convencionales en Santander por parte de la Comisión de expertos.

El desarrollo de una nueva técnica de extracción de hidrocarburos en Colombia llamada Yacimientos No Convencionales, YNC, más conocida como fracking, ha desatado un sinnúmero de debates entre quienes respaldan esta opción como la fortaleza para el sector de hidrocarburos, en virtud de las necesidades económicas que tiene el país, y quienes rechazan la técnica, por los impactos ambientales que la fracturación hidráulica horizontal pueda generar.

Según la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, a pesar de que las reservas de petróleo aumentaron su vida media útil de 5,7 años a 6,2 años, las de gas cayeron 2,9% al pasar de 11,7 años a 9,8 años.

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Esta disminución de gas ha generado una alarma en el sector, por la posible pérdida de autosuficiencia que llevaría a Colombia, en pocos años, a pasar de ser exportador a tener que importar, lo que hoy representaría una inversión de US$10 mil millones, casi $33 billones.

Los beneficios

De acuerdo con las estimaciones de Ecopetrol, en el Valle Medio del Magdalena, en donde se destaca el municipio de Barrancabermeja, se estima un potencial de YNC de entre 2,4 y 7,4 billones de barriles de petróleo equivalente, lo que aseguraría la autosuficiencia de este energético para cerca de cuatro décadas, y la carga de crudos livianos para las refinerías (Barrancabermeja y Cartagena) hasta 2025. Así como el aumento de los recursos de regalías, que generaría empleo y desarrollo para las regiones.

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Si a esto le sumamos el hueco fiscal de $259 billones que, según el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha impedido financiar varios programas sociales como Familias en Acción, créditos para estudiantes de educación superior, Alimentación Escolar, el Fondo de Reparación de Víctimas, subsidios para energía eléctrica de estratos bajos, entre otros; los recursos por la exportación del crudo y gas serían el ‘salvavidas’ que el país necesita.

De lo que no se tiene certeza es de que esos recursos se inviertan para cubrir dichas necesidades y no se utilicen en otros asuntos del Gobierno. Pero ese es otro debate.

Los riesgos

Hasta ahora todo es positivo o ¿será que algún colombiano está en contra de superar los índices de pobreza, la generación de empleo o el desarrollo socioeconómico de las regiones?

Pero, ¿y los riesgos que la fracturación hidráulica podría generar en el agua, el aire y la salud pública?

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Es común escuchar que la comunidad que se opone es porque desconoce sobre el tema, pero eso no es tan cierto: los riesgos son reales.

De acuerdo con Camilo Prieto, ambientalista y director de la Fundación Movimiento Ambientalista Colombiano, la evidencia mundial demuestra una relación entre el desarrollo de la técnica y el aumento de enfermedades respiratorias, e incluso partos pretérmino, consecuencia del deterioro de la calidad del aire, por lo que es importante que el Ministerio de Salud se una a los debates sobre fracking.

“Otra de las preocupaciones es la disposición final de las aguas residuales, porque está comprobado que la reinyección estimula los sismos y en Santander, una región de terrenos inestables, el fracking podría aumentar la actividad de los subsuelos y ocasionar desastres”, afirmó el experto.

En una visita realizada por Vanguardia a Oklahoma y Colorado en Estados Unidos, en donde se desarrolla fracking desde hace más de 40 años, conoció que esta problemática se presentó cuando se dio inicio a la técnica, pero, por medio de tecnología de punta, se han logrado disminuir los niveles de sismicidad, así como reducir la cantidad de agua que se regresa al subsuelo y la presión con la que se inyecta.

Así mismo, líderes de la industria petrolera de EE.UU. aseguraron que la contaminación de los acuíferos es un mito, porque estos se encuentran a 300 metros de la superficie, y la extracción se realiza 3.000 metros abajo.

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De acuerdo con Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol, el fracturamiento hidráulico (construcción del pozo) se puede hacer utilizando agua industrial, de producción y servidas. Eso es cierto.

Pero, también es cierto que para la actividad de fracking como tal, es decir, la extracción del crudo de la roca generadora sí es necesario utilizar agua potable o limpia.

Según nos contaron líderes del sector en Denver, Colorado y Tulsa, Oklahoma, el agua para la extracción debe ser limpia, por lo que se utiliza agua de las fuentes hídricas para luego reinyectarlas en la tierra y, según un estimado se requieren seis millones de barriles por pozo.

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Entonces, ¿vale la pena desarrollar una actividad que genera beneficios económicos, pero con tantos riesgos ambientales?, ¿cómo planea hacer esto el Gobierno sin poner en riesgo la salud pública? El debate sigue abierto y la decisión de si se hace o no fracking está a cargo del Consejo de Estado, que en los últimos días, antes de emitir un fallo definitivo, ordenó crear una nueva comisión de expertos para analizar los métodos, riesgos, así como posibles daños al medio ambiente y a la salud humana.

paso a paso
Proceso de
explotación
1.
Se perfora un pozo vertical de entre uno y cinco kilómetros de profundidad.
2.
Se hace una perforación horizontal de unos tres kilómetros.
3.
Se introduce tubería de acero y se inyecta cemento de alta resistencia.
4.
Se introducen dispositivos para hacer pequeñas y múltiples perforaciones.
5.
Se inyecta a presión agua con arena y aditivos para producir fisuras en la roca.
6.
Se controlan las presiones de fluido de fracturación, localización y extensión de las microfracturas.
7.
El pozo devuelve parte del fluido inyectado junto con hidrocarburos y el agua de la roca.
8.
Luego de unos días, el pozo está listo para producir un flujo de hidrocarburos entre 20 a 40 años.
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