domingo 02 de febrero de 2020 - 12:07 PM

Las cesantías no son plata de bolsillo

Sus retiros, según la ley, pueden ser totales o parciales, y usadas para vivienda o educación.
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Las cesantías se definen como una prestación social que el empleador debe pagar a sus trabajadores adicional al salario ordinario. El monto de esta retribución equivale a un mes de sueldo por cada año trabajado.

Aunque para algunos son una tabla de salvación para solucionar problemas de deudas, muchos también las ven como el ahorro para cuando no se tiene empleo, o como asegura Colfondos, “el camino para alcanzar objetivos como son la vivienda o educación”.

“Yo suelo retirarlas cada año, con el fin de pagar la universidad de mi hijo. Y aunque no cubre todo el valor del semestre, sí significa al menos la mitad de lo que necesito”, asegura Gerardo Pineda, un profesional en contabilidad.

De otro lado, Laura Sáenz, ingeniera química, admite que las ha usado para “pagar culebras”. “Sé que deben destinarse para casos específicos, pero la verdad he utilizado una parte para realizar trabajos en el apartamento y otra para abonar a créditos de libre inversión”, señala.

Sin embargo, los expertos en finanzas personales aseguran que estos recursos no deben ser utilizados como caja menor, sino convertirse en un verdadero ahorro.

¿Para qué?

De acuerdo con Porvenir, la finalidad de las cesantías es ser un auxilio al quedar cesante o desempleado. “Pueden usarlas para comprar vivienda o un lote, pagar parte de la cuota inicial del apartamento, para reformas en la vivienda o pagar impuestos, pagar estudios en entidades de educación para el trabajo y desarrollo humano, estudios superiores, el semestre de universidad o la matrícula para un postgrado”, precisa la entidad.

El año anterior, el Gobierno Nacional mediante el Decreto 1562 de 2019, incluyó la posibilidad de retirar estos recursos para financiar la educación superior de hijos y dependientes de los trabajadores, mediante las modalidades de ahorro programado y seguro educativo.

“Con esta estrategia logramos que una pareja joven o una persona joven, en edad productiva, de alta productividad, puede retirar parcialmente recursos de sus cesantías para adquirir un seguro educativo, para cuando sus hijos o sus sobrinos o sus hermanos entren a la universidad”, expresó el presidente Iván Duque en la presentación de la norma.

Retiros

Según cifras de Asofondos, en 2019 los trabajadores usaron $5,9 billones de sus cesantías principalmente en fines asociados con desvinculación laboral y vivienda, seguido por educación.

Los retiros pueden ser parciales o totales. Para hacerlo de forma definitiva, explica Colfondos, los motivos son la terminación del contrato, conversión a salario integral, fallecimiento del afiliado o sustitución patronal, que es cuando la persona cambia de trabajo sustituyendo al empleador.

Mientras que los parciales, la ley los permite para vivienda o educación, previo el lleno de los requisitos que cada fondo dispone.

Debe tener en cuenta que las cesantías equivalen a un mes de salario por cada año de trabajo. Generalmente se liquida con base en el último salario mensual -si no ha cambiado durante los últimos tres meses-, si lo ha hecho, se calcula sobre el promedio del último año.

La fórmula para deducirlas es: salario mensual x días trabajados ÷ 360 = Cesantías.

¿En qué se usan?
El presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, señaló que el año anterior, solo por concepto de terminación de contrato, los trabajadores usaron $2 billones, una cuantía importante que refrenda el relevante rol que cumplen las cesantías para proteger al trabajador frente a contingencias como la desvinculación del trabajo.
En gastos asociados a vivienda, esto es, compra, liberación de deuda, y mejoras locativas, en 2019, los trabajadores utilizaron $3,1 billones. Para efectos de educación superior, el monto destinado fue $600 mil millones.
En los últimos diez años, los trabajadores colombianos de menores ingresos han retirado un total de $39,6 billones por concepto de cesantías.
Características
Se liquidan anualmente al 31 de diciembre y se consignan en un Fondo de Cesantías antes del 15 de febrero del siguiente año (Ley 50 de 1990).
El trabajador tiene derecho a elegir, antes del 31 de diciembre, el fondo de cesantías en el que quiere le sean consignadas las cesantías. Esta decisión se debe comunicar formalmente al área de gestión humana de la empresa donde se labora.
Sus cesantías pueden ser consignadas en el Fondo Nacional del Ahorro, Colfondos, Porvenir, Protección y Skandia.

El fondo de una cesantía tiene una rentabilidad mínima garantizada. La entidad encargada de determinar este concepto es la Superintendencia Bancaria.
Constituyen una forma de ahorro obligatoria.
No dependen del tipo de contrato: a término fijo o indefinido, todo trabajador tiene derecho a ellas.
Aplica tanto para empresa pública como privada.
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