Cine
Domingo 01 de julio de 2012 - 02:25 PM

“Uno puede vender el trabajo, pero no la conciencia”, dijo Vladdo en el Festival de cine de Barichara

Luego de hacer un breve recuento sobre los hechos más importantes en sus 26 años de trabajo como caricaturista oriundo de Armenia, periodista de oficio y escritor, Vladimir Flórez, conocido por su seudónimo de Vladdo, compartió con los asistentes al Festival de Cine de Barichara, Ficba, su crítica frente a la opinión, el periodismo y el cine.

Vladdo en el Festival de cine de Barichara (Foto: Jazmín Rodríguez / VANGUARDIA LIBERAL)
Vladdo en el Festival de cine de Barichara (Foto: Jazmín Rodríguez / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: JAZMÍN RODRÍGUEZ

Con el sarcasmo y la ironía que lo caracteriza, Vladdo no vaciló en criticar algunas posturas de los medios de comunicación cuando censuran o coartan a un periodista o columnista de publicar información que afecte a los intereses de la empresa.

“El Gobierno garantiza la libertad de opinión, pero de qué sirve si la censuran los medios de comunicación. En muy pocos medios uno puede hablar libremente. En muy pocos medios permiten hablar así sea en contra de las políticas del mismo medio cuando no se está de acuerdo con ellas… Cuando llegué a la revista Semana me dijeron que podía hacer lo que quisiera, y hasta ahora, pese a algunos roces por ciertas posturas, no ha dejado de ser así. Pero no se puede hablar de libertad de opinión cuando son los dueños de los medios los que controlan y censuran”, afirmó Vladdo en diálogo con los asistentes al Ficba.

Los cambios y ajustes a los que se someten algunos caricaturistas, periodistas o columnistas por responder a las políticas del medio, es para Vladdo un “inconcebible ceder”. “Ceder un poquito es como darle confianza a la suegra. He tenido problemas con los dueños de los medios, pero no puedo ceder en ningún momento… Si uno no hace respetar su trabajo nadie lo hará respetar", recalcó.

Mientras narraba una que obra hazaña de su carrera y ratificaba que, pese a estar vinculado con medios de comunicación, podía garantizar a los lectores su “total independencia”, precisamente para no permitir que un medio decida sobre su trabajo, el caricaturista más reconocido por su crítica política aconsejó a los estudiantes de periodismo para que eviten cometer los mismo errores de la historia.

“Mi consejo a los estudiantes de periodismo es que no traguen entero, que no regalen el trabajo porque cuando se regala no lo aprecia ni siquiera el que lo recibe y, finalmente, que vendan el trabajo, pero no vendan la conciencia. Tengan siempre presente que uno no se puede engañar a uno mismo y cuando lo hace hay alguien afuera que se está dando cuenta de que usted se está engañando", aseveró Vladdo.

Sobre el arte de hacer caricatura, Vladimir Flórez es enfático al afirmar que “a la gente hay que darle algunos elementos para que reaccione, pero no hay que darle todo molido. Si el lector no reacciona es porque falta algo en la comunicación. Hay caricaturistas que buscan hacer chiste, yo antes de eso busco generar una reacción o una reflexión, partiendo siempre de pensar y creer que la gente está enterada de lo que está ocurriendo en el país para que pueda entender el mensaje”.

Su gusto por el cine y la responsabilidad de ser director

Sin que existan películas “buenas o malas, sino acordes a unos gustos y momentos”, Vladdo hizo un recorrido por aquellas producciones del séptimo arte que marcaron su vida por el componente político y social que contenían sus historias.

No habló de películas buenas o malas, sino de películas de gustos para el momento... Manifestó que pese a su crítica y lo que puede reflejar en un "machito que llora" y tiene sensibilidad. Le gustan las películas que tienen una posición frente a la vida.

“Ciudadano Kane”, “Las uvas de la ira”, “Brazil”, “Los educadores”, “Adiós a Lenin”, “La vida de los otros” y “La rosa blanca”, entre otras películas extranjeras hicieron parte de la lista de cintas recomendados. A ellas se sumaron las producciones latinoamericanas “El secreto de sus ojos” y “Valentino”, las dos argentinas.

Todas ellas mencionadas para recordar la responsabilidad y compromiso que tiene un director de cine con el público: “Cuando un director tiene la capacidad de que una persona deje todo lo que está haciendo para ponerse a la disposición y a la merced de la película, por ello su responsabilidad y compromiso es tan grande y necesariamente debe involucrarse en la historia para cautivar a esa audiencia. Cuando no se logra cautivar, no se logra una reacción profunda, es porque al director le faltó sentir más la historia, le faltó más responsabilidad y compromiso con la historia. El director Cine tiene una posición bastante privilegiada porque puede sentar su posición implícitamente, con un lenguaje sutil, para, sobre todo, responder al compromiso y responsabilidad con uno mismo”, precisó Vladdo.

El cine colombiano debe generar una reflexión

El cine colombiano no fue ajeno a su crítica, por lo que destacó “La estrategia del caracol”, dirigida y producida por Sergio Cabrera en 1993, a la cual elogió por la manera como trabaja la comedia y el drama para reflejar los problemas de los colombianos y el dominio de la burocracia. Pero Vladdo no se despidió sin hacer un llamado a recuperar las buenas historias.

“Se han hecho demasiadas películas de narcos, prostitutas, drogas y violencia, sin darse cuenta que el tema ya es trillado, no sorprende y pierde sentido cuando no se piensa en ir más allá de reflejar una realidad”, dijo.  

Frente a la posibilidad de que produzca una película con el tema de la polémica Reforma a la Justica, aprobada en el Congreso de la República el pasado 20 de junio y hundida por el mismo la semana pasada; Vladoo sorprendió y sacó de su equipaje un muñeco de peluche pequeño: se trataba de un mico.

“Este es micongresista”, dijo, aludiendo a los llamados ‘micos’ que se colaron dentro del texto de la Reforma. “Los ciudadanos debemos aprender a elegir a las personas que nos va a representar. Es una tontería que la gente proteste y se queje porque a la hora de la verdad la gente no va a hacer nada por hacer valer su voto. La solución no es cerrar el Congreso o cambiar a todos los congresistas, como piensan o dicen muchos sectores. Tampoco es convocar una Asamblea Constituyente como propuso el uribismo. Da lo mismo una Constituyente o prostituyente porque van a quedar los mismos. Da lo mismo querer cambiar a todos si las personas se van a quedar en su casa protestando por Twitter o viendo televisión mientras se queja y la corrupción pasan por sus ojos sin que reaccionen”, afirmó Vladimir Flórez.

Aleida no tiene boca para no decir mentiras

Resultaría impensable que el caricaturista más elogiado del país por su crítica, quien ha sido merecedor de premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, el Premio Nacional de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá (1988), el premio de Excelencia otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa (2002) y en dos ocasiones el premio de excelencia de la Society for News Design y hoy columnista de la revista Semana; creara un personaje como Aleida, una interpretación de la realidad femenina con un  lenguaje ácido y sarcástico propio de Vladdo.  

“Decidí hacer a Aleida en 1997 porque quería un personaje que no tuviera nada que ver con la actualidad, que me desconectara de la realidad y me ha dado mucho trabajo y muchas satisfacciones. Algunos preguntan que por qué no tiene boca, y es porque no sabía que boca mentirosa ponerle, por eso decidí dejarla sin boca. En ella hay una influencia de experiencias reales pero no está pensada en una sola mujer. Aleida es un reflejo de la contrariedad que hace fascinantes a las mujeres porque ellas no dicen sino que insinúan así como no oyen sino que interpretan”.

Vladimir explicó que el nombre de Aleida es sencillamente porque no quería un nombre común. “Con el perdón de todas las Lauras, Marcelas, Paolas, Patricias, etc; pero yo necesitaba un nombre que no fuera tan común y trillado. Entonces recordé a una mujer que atendía una peluquería en Armenia, cuando yo tenía 13 años, no la conocí y nunca fui allá pero se llamaba Aleida y así se quedó”.

Al hablar de sus proyectos a futuro, sus temores y cómo se vería en unos años, Vladdo manifestó su desinterés por planificar a futuro.

“Vivo el día, no tengo resuelto aún como me veo en unos años, por muchas razones. La primera es porque vivo en Colombia… A mí no me da miedo que me pongan un tiro o una bomba, me da miedo perder la credibilidad y no ser coherente con lo que pienso… Lo único que yo puedo garantizar es mi independencia, que no es lo mismo que la objetividad. Lo que hago es el reflejo de lo que yo creo, a mi no me pagan para decir lo que ellos quieren o piensan”, concluyó el caricaturista blanco de las críticas por su franca posición sobre la policía en este país y que desde 1994 publica la sección Vladdomanía en la revista Semana.

Publicado por: JAZMÍN RODRÍGUEZ

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