Cultura
Sábado 16 de abril de 2011 - 12:00 AM

David Navarro Gámez: ¡Seducir... Fotografiar... Gozar!

La historia de la fotografía en Santander tiene una deuda mayúscula con una familia y, más ampliamente, con uno de sus campos de mayor acogida social; hablamos de la familia Navarro y de la fotografía de estudio y el retrato.

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Publicado por: MAURICIO OLAYA CORZO

Del referente histórico regional, tras escribir dos grandes nombres que dejaron huella en las primeras presencias de este arte en Santander, Quintilio Gavassa Minelli y Luis García Hevia, la obligada cita -y aquí comienza a saldarse la deuda- es con Benito Navarro, destacado polvorero que al conocer que la magia que le imprimía a sus voladores de luces se podía extender a un objeto de mayor permanencia retiniana y sentimental, como lo es una fotografía, deja su profesión y, en compañía de su hijo David, abre un estudio fotográfico especializado en el retrato para cédula, bodas y estudios familiares a domicilio, que desde sus inicios recibe el nombre de Foto Serrano, como reconocimiento a quien fue su maestro iniciático, el profesor de este arte liberal en las aulas del colegio San Pedro Claver, Deogracias Serrano.
Una historia familiar que se extiende y permea a toda la línea familiar directa, pues, continuando la profesión que le señaló su padre, David, junto a su esposa, Amparo, destacada por su habilidad para iluminar (dar color) a los retratos, legan este arte a sus hijos, Reinaldo y Germán. El primero, fundador de Foto Arte, sin duda, el estudio más afamado de la región desde la segunda mitad del siglo XX, y, el segundo, el innovador permanente que a través de Foto Serrano introdujo todas las novedades tecnológicas y de punta que impactaran en el exterior.

Lo que se hereda no se hurta
Al conocer esta historia, se reconocen las razones que tiene David Navarro Gámez para que cuando se le pregunta por sus inicios en el arte de la fotografía, sin la menor duda, su respuesta sea: "Desde la cuna, maestro".
"Yo no soy persona de referentes en mi trabajo, pues, respetando y admirando la obra de muchos colegas, prefiero que sea mi propio resorte sentimental el que me inspire al momento de tomar una fotografía; sin embargo, si repaso en los años de mi infancia, no me cabe duda de que el encantamiento que me produjo el ver a mi abuela Amparo retocando, casi que pintando sobre las fotografías, fue una marca que me señaló el camino hacia la fotografía", asegura David, el nieto de la saga, hoy convertido en uno de los más destacados retratistas de la ciudad.
Del joven peleonero, fiestero, mujeriego, sentimentalmente inestable y dolor de cabeza de sus padres quedan apenas leves atisbos, pues con la madurez de los años, la paternidad y el encuentro con el universo de la naturaleza viva (los caminos de herradura, el páramo y las montañas, que son hoy su nueva pasión), David, eufemísticamente, se puede decir que "late echado".
"Soy emocional como el que más, y por eso mis clientas -pues las mujeres son mis más fieles impulsoras de mi arte- no dejan de asustarse cuando en medio de una sesión fotográfica me ven pegar un alarido, que estalla por todo el estudio cuando consigo el perfil, el movimiento, el gesto o la mirada que estaba buscando. Soy sentimental, porque las lágrimas afloran en mí sin que me dé cuenta. Soy un 'sollado', porque cuando me meto detrás de un lente, entro en un universo rodeado de los tonos de mi canción favorita, 'Clock´s', del grupo Cold Plays; me inundo de la buena 'vibra' que me transmite el recuerdo de la mirada de mi hijo, y me dejo llevar por la ilusión de tener un contacto cercano con el universo sideral".

La lente y el retratista
'Desnudos por el páramo' fue la última de sus locuras o empresas creativas, un hecho que nació de su compromiso con la vida y la naturaleza y que, sin proponérselo, trascendió las fronteras, pues aunque la convocatoria movió a centenares de personas que aseguraron querer participar, finalmente solo llegó una veintena de comprometidos a exponer sus cueros a los vientos secos de la montaña, pero sobre todo a la consciencia colectiva de un país que comienza a despertar. "Si uno solo hubiera llegado, para mí habría sido suficiente, pues eran su mano y la mía, y sin humildad lo digo, que a través de una foto habría asegurado que el mensaje llegaría a otras manos, como de hecho se logró, pues para mi sorpresa encontré registros de mis fotos no solo en todos los periódicos nacionales, sino en medios más allá de todas las fronteras, como por ejemplo en La India".
David completa casi veinticinco años de trabajo permanente tras las cámaras, una carrera que arrancó con el primer beso que se dio con una chica y que no solo despertó sus instintos hormonales, sino que le enseñó que la fotografía era su mejor arma para seducir. De hecho,  ese hálito sentimental y perceptivo se transmite con mucha facilidad al observar uno cualquiera de sus trabajos y detenerse en la mirada que desnuda el interior de sus modelos, en todas ellas, retratado el deseo y el placer voyerista de poder ser observadas y deseadas.

Publicado por: MAURICIO OLAYA CORZO

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