Un rosario de historias pasan por la mente del fotógrafo vivo de mayor experiencia en la región. Carlos Eslava Florez es el decano de la reportería gráfica en Santander.

Publicado por: MAURICIO OLAYA CORZO
Un rosario de historias pasan por la mente del fotógrafo vivo de mayor experiencia en la región. Carlos Eslava Florez es el decano de la reportería gráfica en Santander; su trabajo directo o el emprendido por el grupo de jóvenes que él mismo formó en su conocida Fotografía Eslava ha ocupado cientos de primeras páginas de la mayoría de los periódicos nacionales y, por supuesto, las de Vanguardia Liberal, donde se inauguró como fotógrafo de prensa y en donde durante varias décadas mantuvo una permanente vigencia con su publicación diaria de fotografía de denuncia que firmaba su álter ego, 'el Fotógrafo Fisgón'.
Pero hablar con Eslava sobre fotografía es recibir una cátedra de historia, así del oficio como de los universos que esta involucra, tanto en los ámbitos de la vida nacional como en la regional. "Llegué a la fotografía buscando un oficio en que desempeñarme; venía de ser aprendiz de dentista y auxiliar de juez de pueblo. En Socorro, conocí a Gustavo Molina, a quien reconozco como mi maestro y quien para entonces venía de trabajar como asistente del maestro Leo Matiz. Trabajé para él durante unos meses aprendiendo el oficio, y cuando se trasladó para Bucaramanga con el fin de montar la afamada 'Fotografía Astro', pues no dudé en acompañarlo. Eran tiempos complicados por el tema de la violencia, pero igualmente el oficio era gratificante, y aunque al comienzo fui un trabajador anónimo, las oportunidades llegan a la hora debida, y cuando fue la hora, estaba listo para montar mi propio estudio".
Cada fotografía tiene para Carlos Eslava una historia por contar, y rememora la primera imagen que le publicó Vanguardia Liberal: "Estábamos en el Club del Comercio en un homenaje a Esperanza Gallón Domínguez, y en un acto de descortesía por parte de la reina ante Gustavo Molina, que era su fotógrafo oficial, terminamos prácticamente expulsados del club, y con nosotros, en un acto de solidaridad, la virreina, Luz Karime Edjad, nos acompañó y se salió con nosotros. De hecho, la fotografía que me publicaron fue la del grupo de fotógrafos con la virreina, donde estábamos Rafael Nuñez y Víctor Mantilla, de 'Foto Récord', Gustavo Molina y Gonzalo Rincón, el papá de César Rincón.
Las pasiones del fotoperiodismo
Entre las bondades del oficio, recuerda los encuentros con personajes como el Rey Pelé, el presidente Alberto Lleras Camargo, Luis Carlos Galán Sarmiento, el padre Camilo Torres y centenar de nombres que pasaron por su lente.
También fueron memorables los instantes registrados para la historia, como la captura del teniente Cendales, que junto a cien de sus hombres lideró un frustrado golpe de Estado. "Recuerdo la imagen que logré en el interior de la plaza de mercado, que centenares de ratas se paseaban por los puestos donde se expendía la carne que habrían de comerse los bumangueses al día siguiente. El accidente del avión de Scada en la zona de Peroles y el encuentro de la verdadera tumba donde fue sepultado por sus compañeros de lucha el padre Camilo Torres".
Mas si se tratara de poner a funcionar el espejo retrovisor, Carlos Eslava no duda en tildar lo que para él hoy es su máxima satisfacción: el haber formado a toda una generación de reporteros gráficos que hicieron su propia historia en las páginas de Vanguardia Liberal, como Mario Hernández, Adolfo Herrera 'Click' y Holguer López Quintero, así como Juan Bolívar, un joven aprendiz que algún día tocó las puertas de su estudio y que con el tiempo se convirtió en uno de los más reconocidos fotógrafos de la agencia AP.
Es difícil precisar el día futuro cuando Eslava decida colgar la cámara, que -él asegura- será cuando el colgado sea él. "Todavía celebro como si fuera ayer el poder realizar una fotografía que me impacte; todavía estoy dispuesto a caminar por cualquier trocha si es necesario para captar la imagen que quiero; todavía siento el mismo placer cuando llega una cámara a mis manos y rememoro cuando tuve que aprender a usar la 'speedegraphic', que usaba placas de 4x5 pulgadas y, como dice la canción, 'todavía soñamos, todavía podemos".
Aprender haciendo
"Para ser un buen fotógrafo se necesita aprender y enseguida hacer. No soy de los que piensa que este sea un oficio para teguas: es un arte y es una ciencia. Como arte, se debe cultivar, y esto se hace con la observación permanente. Como ciencia, debe aprenderse y no hay tiempo para dejar de hacerlo. De hecho, a los 70 años me pasé a la fotografía digital y a los 75 estaba aprendiendo 'photoshop", señala mientras repasa uno de los libros que sobre fotografía regional ha elaborado en su reciente carrera como editor.
Pero hablar con Eslava sobre fotografía es recibir una cátedra de historia, así del oficio como de los universos que esta involucra, tanto en los ámbitos de la vida nacional como en la regional. "Llegué a la fotografía buscando un oficio en que desempeñarme; venía de ser aprendiz de dentista y auxiliar de juez de pueblo. En Socorro, conocí a Gustavo Molina, a quien reconozco como mi maestro y quien para entonces venía de trabajar como asistente del maestro Leo Matiz. Trabajé para él durante unos meses aprendiendo el oficio, y cuando se trasladó para Bucaramanga con el fin de montar la afamada 'Fotografía Astro', pues no dudé en acompañarlo. Eran tiempos complicados por el tema de la violencia, pero igualmente el oficio era gratificante, y aunque al comienzo fui un trabajador anónimo, las oportunidades llegan a la hora debida, y cuando fue la hora, estaba listo para montar mi propio estudio".
Cada fotografía tiene para Carlos Eslava una historia por contar, y rememora la primera imagen que le publicó Vanguardia Liberal: "Estábamos en el Club del Comercio en un homenaje a Esperanza Gallón Domínguez, y en un acto de descortesía por parte de la reina ante Gustavo Molina, que era su fotógrafo oficial, terminamos prácticamente expulsados del club, y con nosotros, en un acto de solidaridad, la virreina, Luz Karime Edjad, nos acompañó y se salió con nosotros. De hecho, la fotografía que me publicaron fue la del grupo de fotógrafos con la virreina, donde estábamos Rafael Nuñez y Víctor Mantilla, de 'Foto Récord', Gustavo Molina y Gonzalo Rincón, el papá de César Rincón.
Las pasiones del fotoperiodismo
Ser fotógrafo de prensa es un oficio lleno de reivindicaciones y también de tristezas. Muchas veces tuve que ver el dolor de frente y tener el estómago para superar la condición humana a favor de la oportunidad de la noticia.
Entre las bondades del oficio, recuerda los encuentros con personajes como el Rey Pelé, el presidente Alberto Lleras Camargo, Luis Carlos Galán Sarmiento, el padre Camilo Torres y centenar de nombres que pasaron por su lente.
También fueron memorables los instantes registrados para la historia, como la captura del teniente Cendales, que junto a cien de sus hombres lideró un frustrado golpe de Estado. "Recuerdo la imagen que logré en el interior de la plaza de mercado, que centenares de ratas se paseaban por los puestos donde se expendía la carne que habrían de comerse los bumangueses al día siguiente. El accidente del avión de Scada en la zona de Peroles y el encuentro de la verdadera tumba donde fue sepultado por sus compañeros de lucha el padre Camilo Torres".
Mas si se tratara de poner a funcionar el espejo retrovisor, Carlos Eslava no duda en tildar lo que para él hoy es su máxima satisfacción: el haber formado a toda una generación de reporteros gráficos que hicieron su propia historia en las páginas de Vanguardia Liberal, como Mario Hernández, Adolfo Herrera 'Click' y Holguer López Quintero, así como Juan Bolívar, un joven aprendiz que algún día tocó las puertas de su estudio y que con el tiempo se convirtió en uno de los más reconocidos fotógrafos de la agencia AP.
Es difícil precisar el día futuro cuando Eslava decida colgar la cámara, que -él asegura- será cuando el colgado sea él. "Todavía celebro como si fuera ayer el poder realizar una fotografía que me impacte; todavía estoy dispuesto a caminar por cualquier trocha si es necesario para captar la imagen que quiero; todavía siento el mismo placer cuando llega una cámara a mis manos y rememoro cuando tuve que aprender a usar la 'speedegraphic', que usaba placas de 4x5 pulgadas y, como dice la canción, 'todavía soñamos, todavía podemos".















